ellos se habian tomado en el cafe.

Ana Maria, por fin, agacho la cabeza… sonriendo. Y se declaro vencida -o vencedora-, al margen de los escrupulos, que por otro lado honraban a su sensibilidad. Entonces tuvo un rapto de alegria. Se acerco a Ignacio y le dio un fortisimo beso en la mejilla, que era como el sello del pacto que acababan de hacer.

– Yo te quiero, Ignacio. Te quise desde el primer dia… Pero eso tenia que ser limpio. Ahora creo que lo esta. ?Dios, que alegria! ?Te das cuenta de que yo tambien he aprobado? ?Pideme otro cafe, por favor!

Ignacio y Ana Maria se aislaron otra vez… y el amor, ya sin niebla, embellecio sus semblantes. Se pasaron una hora regodeandose con el pensamiento del futuro que los aguardaba, mientras alla al fondo, los dos ancianos continuaban fumando y jugando a las damas.

– ?Ignacio!

– Ana Maria…

Ana Maria reclino la cabeza en el hombro del muchacho.

– Te escribire todos los dias… -susurro.

– Y yo te contestare.

– ?Sabes? En julio nos instalamos ya, otra vez, en San Feliu ?Cuantas veces iras a verme?

– Cada semana. Los domingos.

– A ver si es verdad.

Ignacio simulo repentinamente asustarse.

– ?Crees que todavia habra guardias civiles en la playa?

Ana Maria hizo un mohin.

– Eso… supongo que no habra cambiado.

– Bueno -acepto Ignacio, encogiendose de hombros-. Tendre que contentarme, como siempre, con mirarte sin estorbos debajo del agua.

No quedaba sino un problema que resolver, aparte el de la imprevisible reaccion que, al enterarse, tuviera el padre de Ana Maria, 'el cada vez mas poderoso don Rosendo Sarro': ?Cuando y como Ignacio le diria a Marta esto ha terminado? Era preciso herirla lo menos posible. Ignacio dijo: 'Regresare a Gerona y esperare la oportunidad… Lastima que no pueda contar con Pilar. Pilar quiere tanto a Marta, que se pondra furiosa'.

Ana Maria dijo:

– Lo dejo en tus manos. Y deseo con toda el alma que Marta consiga reaccionar.

La entrevista termino, pues Ignacio queria tomar el tren aquella misma tarde. Salieron del bar del Fronton Chiqui y subieron a un taxi, en direccion a casa de Ezequiel, para recoger la maleta. Ana Maria en el trayecto reclino al cabeza en el hombro de Ignacio y le parecio que en aquel coche habia flores y lacitos blancos, como en los que conducian novias a la iglesia.

Ezequiel felicito a Ignacio por el aprobado.

– Conque abogado, ?eh? A ver si les zumbas a los estraperlistas…

Ignacio comento:

– Ya lo hago.

El mismo taxi los condujo a la estacion. Al llegar alli faltaban escasos minutos para que el ultimo tren partiera. Se abrazaron fuertemente, en el anden. Las locomotoras echaban humo espeso y negro; pero este humo acabo desvaneciendose en la gran nave e Ignacio penso para si que del mismo modo se habian desvanecido por fin, ?ya era hora!, las dudas de su corazon.

Gerona recibio a Ignacio con banda de musica. '?Menudo telegrama! -exclamo Matias-. ?El mejor que he recibido desde que estoy en la oficina!'.

Destapose champana en casa de los Alvear. Champana que, inesperadamente, mareo a Eloy, asi como el de Navidad habia mareado a tia Conchi. '?Hupi…!', gritaba el chico, dando vueltas por el comedor y besuqueando a todos.

Marta participo en la ceremonia… mas que nadie, pues se presento en el piso de la Rambla con un obsequio que significo para Ignacio un mazazo en la cabeza: una placa dorada, identica a la que Manolo tenia en la puerta, y que decia: Ignacio Alvear, Abogado.

Ignacio palidecio. No consiguio otra cosa que tartamudear:

– Gracias, Marta. Es un detalle… maravilloso.

Ignacio no sabia que hacer con la placa. Todo el mundo advirtio su incomodidad. Marta comprendio que habia gastado en balde su ultimo cartucho. Y Pilar miro a Ignacio sin poder ocultar su irritada desazon.

Una hora despues Ignacio habia hecho ya las dos visitas inevitables: a Manolo y Esther, y al profesor Civil. Nuevos brindis. Manolo le dijo: 'Manana hablaremos de negocios. Ahora podremos trabajar en serio'. El profesor Civil lo abrazo: '?Bueno, Ignacio! Estaba seguro de que todo saldria bien.

Aquella noche, en la cama, Ignacio decidio esperar a que Marta estuviera en Palamos, en el Albergue Juvenil, para ir a verla… y comunicarle la decision que habia tomado, dolorosa e irrevocablemente.

CAPITULO XXXV

El padre Forteza llevaba mas de dos horas en casa de los Alvear. Habia ido alli cumpliendo una mision agradable: recoger datos sobre Cesar, con vistas a la causa de beatificacion del hermano de Ignacio.

Dicha causa habia entrado en su fase legal y el senor obispo habia nombrado al padre Forteza vicepostulador de ella; es decir, el jesuita seria el encargado de buscar los testimonios y pruebas que pudieran resultar 'favorables'. Mas tarde, no solo expondria el resultado de sus investigaciones ante el Tribunal eclesiastico, sino que se encargaria de su defensa, mientras 'el abogado del diablo', es decir, mosen Alberto, opondria las objeciones pertinentes, con el objeto de que el mencionado Tribunal, oidas ambas partes, decidiese si valia o no la pena proseguir el expediente y mandarlo a Roma.

De ahi que la entrada del jesuita hubiese iluminado el piso de la Rambla.

– Perdonen ustedes -habia dicho, con su abierta sonrisa-, pero mi visita tiene caracter profesional.

Carmen Elgazu, al ver al padre Forteza, habia exclamado:

– ?Virgen Santisima! -Y habia corrido al lavabo a arreglarse el mono y a quitarse el delantal, lo que hizo en un abrir y cerrar de ojos.

Entretanto, Matias y Pilar habian acompanado al padre Forteza al comedor y le ofrecieron una taza de cafe.

– Gracias, pero preferiria algun licor dulce.

– ?Anis? ?Calisay?

– Preferiria Calisay.

– De acuerdo, padre. Un momento…

Pronto la botella de Calisay y las copitas correspondientes presidieron la mesa y todos se sentaron alrededor. La expectacion familiar era enorme. ?Visita profesional? ?Que podia ser?

El padre Forteza parecio querer jugar un poco con aquellos seres que lo miraban entre alegres y cohibidos. Con la mayor calma saco un bloc de notas y un lapiz, como disponiendose a tomar apuntes. Luego, mirando al balcon que daba al rio, comento: 'Esto a veces olera mal, ?verdad?'. A continuacion pregunto por Ignacio. '?Saben ustedes si volvera pronto?'. Matias alzo los hombros. 'No lo se, padre… A veces sale muy tarde del trabajo'.

Por fin el padre Forteza se decidio a hablar. Explico a los presentes a lo que habia ido, y toda la familia respiro aliviada. No obstante, desde el primer momento quiso que supieran a que atenerse con respecto a los tramites a seguir. 'Son tramites largos. Pueden durar incluso anos. La Iglesia, en estas cosas es muy prudente'. Anadio que los motivos por los cuales se habia abierto la Causa de Beatificacion eran dos. Uno, el principal, porque en principio podia considerarse que Cesar habia realmente muerto por Cristo. 'Con demostrar esto seria suficiente'. El otro motivo, secundario, se referia a la conducta observada por el muchacho en los pocos anos que habia vivido. 'Todo el mundo coincide en que poseia virtudes excelsas, propias de una criatura santa'.

– Asi, pues -concluyo el padre Forteza-, ese nombre tan raro, vicepostulador, significa eso: yo estoy aqui en calidad de abogado defensor de su hijo.

Carmen Elgazu estaba tan emocionada, que su mano temblo comicamente al llevarse a los labios la copita de

Вы читаете Ha estallado la paz
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату