luego mucho mas dificil…
– ?Cuanto azucar te pongo, doctor? ?Dos cucharadas, como siempre?
– Si, como siempre… Pero ?por que me interrumpes, diablos? ?O es que no te interesa lo que te estoy diciendo?
– Me interesa mucho. Pero podemos conciliar las autopsias con el azucar, ?no te parece?
El doctor Chaos se tomaba un sorbo de cafe.
– Si, claro…
Ocurria tambien que el doctor Chaos queria deslumbrar a su oyente, la cual se abstenia de utilizar perfume de mujer. El primer paso en firme lo dieron a mediados de mayo, precisamente con ocasion de haber tenido que analizar, por orden de la policia, el cadaver de un anciano a proposito del cual se sospechaba que habia muerto envenenado. El cadaver habia sido exhumado y su aspecto era nauseabundo. Por contraste, fuera lucia el sol aquella tarde, un sol que parecia purificar el mundo y justificar el simulacro de la muerte de los lobos.
– ?Conoces, mi querida amiga -le pregunto el doctor a Solita, mientras manipulaba los tubos de ensayo-, lo que le ocurrio, en el siglo XVII, a un tal Francisco Redi, de Florencia?
Solita respondio con naturalidad.
– Creo que si… Observo en el microscopio que los gusanos de la carne cruda salen de huevos depositados por las moscas. Y como en la Biblia esta escrito que del cadaver de un leon lo que salieron fueron abejas, pues se le proceso por hereje…
– Exacto… ?Crees que eso tiene perdon? -El doctor Chaos cambio de expresion subitamente-. Pero ?como es posible que una mujer sepa esas cosas?
– ?Ay, doctor! Las mujeres… cuando algo nos interesa, somos capaces de estudiar lo que sea. Hasta eso de la carne cruda…
Solita habia pronunciado la frase 'cuando algo nos interesa' con toda intencion, cargandola de una extrana afectividad. El doctor Chaos se desconcerto. Pero disimulo. Y mientras pedia el bloc de notas para redactar el informe sobre el pobre anciano supuestamente envenenado, continuo hablando. Afirmo que la unica religion que, al termino de un periodo de intolerancia mas sangriento aun que el del cristianismo, habia acabado por respetar los conocimientos adquiridos por los sabios antiguos, habia sido la religion islamica. Los arabes construyeron observatorios astronomicos en El Cairo, en Damasco y Antioquia… Y en medicina, fueron los unicos que, durante mucho tiempo, se aprovecharon de las ensenanzas de Hipocrates, de Celso y de Galeno… El cristianismo, ni pum. En la alta Edad Media los frailes dibujaban todavia mapas estrafalarios, en los que Jerusalen ocupaba el centro de la tierra y del mundo.
– Yo creo en la evolucion, ?comprendes, Solita? La naturaleza es evolucion constante. Lo que no sabemos es hacia donde evolucionamos…
Solita si lo sabia. Por eso escuchaba al doctor Chaos con tanta atencion. Por eso tambien, en cuanto este hubo dado fin al informe solicitado por la policia -el anciano habia muerto de muerte natural-, se sento a su lado, muy cerca, mas cerca que de costumbre, y le dijo:
– Yo tambien creo que evolucionamos, doctor… Si, en eso estoy completamente de acuerdo contigo. ?Y te advierto una cosa! Si no evolucionamos mas, y mas de prisa, es porque tu no quieres.
El doctor Chaos no supo lo que le ocurrio. Algo parecido a lo del verano anterior, en el hotel Miramar, de Blanes. Solo que ahora el objeto de su excitacion no era un joven camarero, sino Solita.
Miro a los labios de su enfermera y le dio un beso. Un beso profundo, en el que puso toda su capacidad. El doctor intuyo que en aquel momento se jugaba muchas cosas. Por eso tal vez hizo un movimiento falso con el brazo y una de las probetas que habia en la mesa del laboratorio se cayo al suelo.
Solita deposito tambien en aquel beso un sinnumero de esperanzas. El corazon le latia tan fuerte que creyo que iba a sufrir un colapso.
?Albricias! ?El doctor Chaos no experimento repugnancia! Olvido todo su pasado y vivio aquel momento, momento largo, detenido, con creciente euforia. ?Seria posible? A punto estuvo de dar gracias a Dios, como cualquier ser primitivo y desamparado. Al separarse de Solita creyo estar sonando y le parecio que oia, procedente del patio de la clinica, los ladridos de Goering.
No hubo mas aquella tarde. Por el momento, bastaba. Solita balbuceo: 'Oh, doctor…' Y este se levanto como ebrio, preguntandose si Solita no lo habria narcotizado.
La noticia corrio como la polvora hacia la consulta del doctor Andujar.
– Eso marcha, amigo Chaos… Te felicito. No podemos cantar victoria, pero eso marcha…
Fue el punto de partida. Luego ya, todas las tardes, el doctor Chaos se las ingeniaba para quedarse a solas con su enfermera ayudante, la cual continuaba absteniendose de perfumarse y de pintarse los labios. Y en cuanto el trabajo lo permitia, y siempre al termino de un vivo dialogo que por si mismo habia ido orientandose hacia la necesidad de tener compania, el cirujano atraia hacia si a Solita y la besaba. Ahora al besarla hundia sus manos, sus manos de artista del bisturi, en la cabellera de Solita, y hasta recorria con ellas el cuello y los hombros. El doctor descubrio que preferia besarla estando de pie. A Solita eso no le importaba. Su amor por aquel hombre que luchaba consigo mismo aumentaba a cada caricia y la curaba de muchos complejos que ella habia padecido, contra los cuales los combates navales que libraba con su padre no le habian sido nunca de la menor utilidad. 'Algo tendre yo… -se decia la mujer- cuando he conseguido que un hombre como el doctor Chaos me bese y me acaricie los hombros'. Solita hubiera deseado que las batas de enfermera hubieran sido mas escotadas… Porque, de momento, jamas el doctor intento acariciarle los senos.
Tambien este segundo paso fue dado, aunque de modo timido e incipiente. Pero basto para que revolotearan de nuevo por el despacho del doctor Andujar los mejores augurios.
– Confiesa que todo esto era impensable, amigo Chaos… Ahora te tomaras, ademas, esas pastillas. Y mientras tanto, dime. En el orden espiritual, ?que sientes por Solita?
El doctor Chaos, que parecia transfigurado, que vivia una primavera que no podian sonarla los prados de hierba seca, le contesto:
– Estoy loco por ella… La quiero. La quiero con toda mi alma.
– ?Has dicho alma? ?He oido bien?
– Si. ?Por que no? Solita asegura que tenemos alma. ?Entonces…?
El doctor Andujar veia en lontananza la posibilidad de que su amigo Chaos -?cuanto lo queria, cuanta ternura sentia por el!- se afianzase en su pasion y llegara a casarse. 'Eso seria la solucion, como tantas veces te he dicho. Probablemente, todavia alguna vez te estremecerias al ver a otro hombre, al Rogelio de turno… Y caerias. Pero no por ello dejarias de amar a Solita y de estar con ella. Sobre todo, si tuvieras un hijo'.
La idea del hijo, que el doctor Andujar le habia expuesto a su amigo desde el primer dia, perseguia ahora al doctor Chaos. Le ocurria lo que nunca le ocurrio: veia un nino por la calle y se quedaba absorto contemplandolo, pensando que podria ser suyo. Le gustaba coincidir con la salida de los colegios, lo que 'La Voz de Alerta' hubiera atribuido a un incremento de su perversion. Y no era asi. Lo demostraba un hecho: ingreso en la clinica, para ser operada de amigdalas, la hija del delegado de Sindicatos, camarada Arjona, que contaba nueve anos de edad. El doctor Chaos sintio hacia ella en seguida una inclinacion especial. Necesito llevarle juguetes y besarla en la frente. 'En mi infancia la hubiera aranado', penso el doctor Chaos.
La situacion llego a un punto tal que no podia prolongarse mucho mas. Chaos pensaba en Solita dia y noche y a esta le ocurria lo propio con el. En la clinica, el anestesista Carreras, estupefacto, los observaba con el rabillo del ojo. Contrariamente al doctor Andujar, el anestesista Carreras no creia en los milagros.
– Solita, ?por que no cenamos juntos un dia de estos? ?El sabado, por ejemplo? ?Hace?
– ?Donde, doctor?
– En mi hotel…
– ?En tu hotel?
– Si. Lo he pensado detenidamente. Celebraremos… cualquier aniversario. El de la colocacion de la gran campana de la Catedral…
Solita reflexiono.
– Bien… ?por que no?
La cena transcurrio con intimidad, sin sobresalto, excepto el que experimento el personal del hotel al advertir que el doctor Chaos habia invitado a una mujer.
El doctor Chaos a lo primero se refirio a la cirugia. Afirmo que, pese a las trepanaciones craneanas realizadas por los egipcios mucho antes de Jesucristo, la cirugia habia permanecido estancada durante milenios y no habia
