considerarse un hecho.
Paz, al leer esto, se encalabrino.
– ?Como me haga una faena -le dijo a Damian-, lo mato!
– Por favor, muneca, no digas eso… -le rino el director de la Gerona Jazz-. Pachin dara muchos dias de gloria a Espana con sus cabezazos. Respetalo… Ahora que tienes piso nuevo, debes empezar a ser patriota.
– Eres un bruto -gruno Paz-. Un botarate… ?Yo tambien fichare por alguna orquesta de Barcelona!
– Ni pensarlo -replicaba Damian, moviendo la cabeza-. Aqui eres 'sensacional'. En Barcelona serias una mas… A menos que te decidieras por algun cabaret, lo que a Pachin le sentaria como una patada en las espinillas…
El gran consuelo de Paz era su tio Matias, al que visitaba en Telegrafos con frecuencia. La sonrisa de Matias al verla la compensaba de muchos sinsabores. '?Entra, entra, sobrinita! Me ayudaras a pegar estos telegramas…' Paz pegaba uno siempre, simbolicamente, en el papel azul. Y luego se sentaba a fumar un pitillo con su tio y con el depurado Marcos.
– Estoy reventada… Anoche terminamos a las cuatro…
– ?Que te ocurre? ?Estas afonica?
– Siempre lo estoy por las mananas. Y no deberia fumar… Luego, despues de comer, se me pasa.
– ?Quieres tomarte un cafe?
– Bueno…
Marcos, al oir esto, se levantaba y le ofrecia el termo que llevaba siempre consigo, mucho mas pequeno que el que les fue entregado a los voluntarios de la Division que salieron para Rusia.
El otro consuelo de Paz era Gol, el gato, que ahora, en el nuevo piso, vivia como en un mundo alucinante. Gol echaba de menos -y a veces a su ama le ocurria lo mismo- los mugrientos rincones del piso que fue del Cojo.
?Y Marta…? ?Que era de Marta en aquella estacion veraniega?
Lo de siempre: el Campamento en Aiguafreda, el Campamento llamado Division Azul… Tomo posesion de el dos dias despues de la marcha de los divisionarios. Y en el pasaba las horas intentando olvidar a Ignacio. Para ello hacia cantar a las chicas una y otra vez el himno Prietas las filas y una melodia cuya letra decia:
Bajo el sol y cara al mar esta nuestro campamento de educacion y solaz…
Lo cual no significaba que la vida le resultara monotona. Siempre ocurrian cosas, y siempre habia algo que celebrar. Por ejemplo, el 3 de agosto hubo gran holgorio en el Campamento. Habia sido declarado Dia del Amanecer, no en atencion al periodico gerundense sino a que en tal fecha Cristobal Colon salio por primera vez rumbo a America… Dia de America. Marta hizo a las ninas a su cargo un discurso que le salio muy bien. Canto la gesta de los Reyes Catolicos y de los conquistadores castellanos y extremenos. Anadio que, segun varios historiadores, era muy posible que Colon no fuera italiano, sino espanol, y explico a su adolescente auditorio que los primeros grandes cartografos del mundo fueron asimismo espanoles -exactamente mallorquines y catalanes- y que a ellos se debia el primer mapa del Mediterraneo, de aquel mar ilustre en cuyas orillas tenian ellas instalado el Campamento.
Otra fecha importante en Aiguafreda fue el 8 de agosto. El dia 8 de agosto murieron, en circunstancias muy diversas, Bruno Mussolini, hijo del Duce, y Rabindranath Tagore, el poeta indio preferido de Gracia Andujar.
Bruno Mussolini murio en accidente de aviacion en los alrededores de Pisa. Su vida joven y heroica se inclino mucho mas que la famosa Torre de dicha ciudad; y el Duce acudio a llorar a su lado. En cuanto a Rabindranath Tagore, murio, a los ochenta anos de edad, en Calcuta, victima de una grave dolencia. Su legendaria barba se quedo yerta para siempre, y acudieron a llorarlo todos los poetas jovenes de la tierra.
Marta trazo rapidamente la semblanza de los dos hombres. De Bruno Mussolini dijo que a los diecisiete anos abandono estudios y familia para ir a luchar a Etiopia, y que desde entonces habia servido, siempre como aviador, a su patria… y a Espana, puesto que combatio en una escuadrilla italiana cuando la guerra civil espanola. 'Ha muerto como un heroe, mientras probaba un nuevo tipo de cuatrimotor de bombardeo'. De Rabindranath Tagore dijo que a los dieciocho anos habia escrito ya siete mil versos y que fue tambien un gran patriota, que defendio toda su vida la causa de su pueblo, la India, contra el colonialismo ingles. 'Hace diez anos devolvio al Rey de Inglaterra todas las condecoraciones que habia recibido de sus manos, por considerarlas simbolos de deshonor, puesto que la policia britanica efectuo por aquellas fechas una cruel matanza entre la poblacion india'.
– Camaradas, recemos, junto a la hoguera de este Campamento, un padrenuestro por el alma de Bruno Mussolini, simbolo de la juventud heroica, y otro padrenuestro por el alma de Rabindranath Tagore, simbolo de la vejez y de la sabiduria. Los dos acaban de escribir, cada cual a su manera, su ultimo verso. Que Dios los tenga en su gloria.
Ignacio, aquel verano, vivia dos vidas: una, la de Gerona, con sus padres, con Manolo, con su trabajo, con Pilar; otra, la de los fines de semana, con sus visitas a Adela, en Playa de Aro, y a Ana Maria, en San Feliu de Guixols.
Con respecto a Ana Maria, Ignacio disfrutaba en aquellos meses de una gran ventaja: don Rosendo Sarro, muy ocupado con el volframio y similares, estaba siempre de viaje o al frente de su despacho en Barcelona. Apenas si hacia alguna que otra escapada a San Feliu de Guixols. Ello dejaba el campo libre a la pareja, pues la madre de Ana Maria habia terminado por decirle a su hija: 'Conoces mi criterio: creo que te estas precipitando. Pero considero que ya eres mayorcita. Por lo tanto, haz lo que quieras'.
La vida de Ignacio en Gerona era intensa. El ritmo lento que el calor habia marcado a la ciudad no rezaba para el. La salud del muchacho era tan esplendida que le sobraban energias. Habia perdido hasta la costumbre de dormir la siesta. Ahora, despues de comer, se dedicaba a escribir cartas. Le habia entrado la comezon de la correspondencia, un poco porque descubrio que llegar a casa y oir que su madre le decia: 'Hay varias cartas para ti', lo hacia sentirse importante. Rasgaba los sobres con aire disimuladamente solemne, enarcando un poco las cejas. Luego guardaba las cartas en el bolsillo, sin dar explicaciones; a veces se acercaba al balcon del comedor y, pese a las ordenanzas municipales, tiraba los sobre al rio.
Naturalmente, escribia a Ana Maria, pero tambien a antiguos camaradas de la Compania de Esquiadores, cuyo paradero de pronto le intereso. Entre estos se contaba Moncho, ?que habia terminado, en junio, la carrera de Medicina! Le escribio tres veces en quince dias, rogandole que fuera a Gerona a verlo. Por fin Moncho accedio. Tambien escribio, con la excusa de hablarles de Cacerola, a Royo y a Guillen, al Valle de Tena. De hecho, lo que persiguio al hacerlo fue cerciorarse de que los dos esquiadores con los que compartio tantas guardias y tanto frio y que se pasaron la guerra hablando de vacas y de mujeres, no sabian apenas pergenar unas lineas y cometian mas faltas de ortografia que Paz. Escribio tambien a Toulouse, a madame Genevieve Bidot, preguntandole por Jose Alvear, de quien no sabian nada. Contesto a Julio Garcia. Una carta larga, en la que le daba al ex policia amplias noticias de la actualidad gerundense y le pedia que le enviara revistas norteamericanas. Escribio a Ezequiel. ?Y a David y Olga!, de quienes habia recibido por Navidad una tarjeta con las senas. Si, de repente Ignacio sintio necesidad de volver a conectar con los maestros. El verano tuvo la culpa de ello: el recuerdo de Olga saliendo del mar a medianoche… ?Que estarian haciendo en Mejico, aparte de publicar libros que el obispo de Gerona hubiera juzgado perversos? David y Olga le contestaron a vuelta de correo… Sus palabras rebosaban de carino y de nostalgia. Le repetian mil veces 'Querido Ignacio'. Estaban bien, dedicados a la editorial, a organizar actos culturales en el Centro Catalan y a redactar, ?otra vez!, un Manual de Pedagogia…, ahora con la experiencia acumulada con la derrota. Ademas le decian que 'un espanol no era del todo espanol, no estaba completo, si no conocia a Mejico'.
– Curioso… -comento Ignacio, para si-. Ahora resultara que soy espanol solo a medias.
No obstante, se dio cuenta de que seguia queriendo tambien mucho a los dos maestros y que el vacio que su marcha habia dejado en el no podria colmarlo nadie.
Al margen de su sarampion epistolar, Ignacio trabajaba lo suyo en el bufete de Manolo. Precisamente en aquel mes de agosto se produjo el primer choque entre los dos abogados: Manolo-Mijares. Un asunto de limite de propiedad. La Constructora Gerundense, S. A., compro unos terrenos para instalar una fabrica de papel y los propietarios colindantes pleitearon. Habia una clausula confusa en las escrituras y dichos propietarios se sintieron lesionados en sus intereses. Mijares defenderia a la Constructora Gerundense, S. A., y Manolo a la parte demandante.
– Algun dia tenia que llegar -le dijo Manolo a Ignacio-. Ya estamos frente a los hermanos Costa. Y voy a profetizarte algo: antes de un ano tendremos que habernoslas con tu futuro suegro… No se que va a ocurrir, pero ocurrira algo. Y ese sera el primer pleito que defenderas tu solito, en la Audiencia.
