– No digas tonterias. Han sido siempre la flor y nata. Por eso la Republica los expulso.
– ?A ti te parece bien que jueguen a la Bolsa?
– ?Y como sabes tu eso?
– Vamos hombre… ?Veras lo que ocurre aqui! No habra viuda rica que se les escape…
El padre Forteza, el mas joven de la comunidad -el triunfador inedito de que se hablo-, parecio llegar dispuesto a desmentir cualquier tipo de acusacion. Nadie podia decir de el que se interesara por las viudas, fuesen ricas o pobres; mas bien daba la impresion de que lo unico que le importaba era glorificar a Dios y ocuparse del alma de la juventud.
– Si lo conocieras -le habia dicho Alfonso Estrada a Jorge de Batlle-, podrias afirmar que has conocido a un santo. ?Y cuidado que yo me resisto a emplear esta palabra!
Jorge de Batlle no puso en entredicho la declaracion de su amigo Estrada, huerfano como el y que habia combatido en el Tercio de Nuestra Senora de Montserrat. Jorge habia visto de lejos al padre Forteza y le habian llamado la atencion sus grandes ojeras -lo mismo que a Ignacio, cuando este, al pasar por delante del Sagrado Corazon, vio al jesuita-, asi como sus calcetines blancos, que le asomaban escandalosamente por debajo de la sotana.
– ?De donde es?
– De Palma de Mallorca.
Alfonso Estrada se habia erigido en el gran propagandista del padre Forteza. Hablaba de el con todo el mundo; y todo el mundo le hacia caso, porque en verdad el jesuita se habia hecho, por meritos propios, inmensamente popular.
Tenia unos cuarenta anos, aunque aparentaba menos edad. Alto, de porte aristocratico, con lentes de montura de plata, su figura hubiera recordado a la de Pio XII, en el supuesto de que este hubiese sabido sonreir. En las sienes le temblaban venillas azules. Su barbilla era afilada, lo que Alfonso Estrada atribuia a la abundancia de ayunos. Su expresion mas caracteristica era el asombro. '?No es posible!', exclamaba siempre. Y despues del asombro, la alegria. Su manera de andar y todos sus ademanes respondian a una intima alegria interior.
El padre Forteza era efectivamente mallorquin, de ascendencia judia. Tenia un hermano, tambien jesuita, en la mision de Nagasaki, en el Japon. Siempre contaba que el relampago de la vocacion le habia llegado una noche al salir de un baile. Dos hombres se peleaban en la calle y uno de ellos blasfemo. Aquella blasfemia se introdujo en sus oidos como si fuera un punal. Regreso a su casa como tambaleandose, perseguido por un perro. Ya en su cuarto rompio a llorar, sin saber por que. Quiso reaccionar silbando, pero aquella blasfemia le golpeaba una y otra vez el cerebro. Entonces miro el crucifijo incrustado en la cabecera de la cama, en la pared. Y cayo de rodillas, presa de un jubilo inexplicable. Al dia siguiente, en misa, decidio consagrarse a Dios.
La cualidad predominante en el padre Forteza era la imaginacion. Sus respuestas aturdian porque representaban lo insolito. Jugaba con las palabras como si fuesen gnomos domesticados. Si se le hablaba del cielo, al que llamaba 'aldea futura', decia: 'Alli podre quitarme los lentes'. Si se le hablaba de Gerona, contestaba algo parecido a lo que antano dijera Jose Alvear: 'Las murallas no impiden entrar, sino salir'. Si se citaba la bahia de Palma, su patria chica, cortaba rapido: 'Nunca he comprendido del todo la utilidad del mar. Creo que podriamos prescindir de el; y por supuesto, sin el seria mucho mas facil llegar a Mallorca'.
El padre Forteza, al ser expulsada de Espana la Compania de Jesus, paso una temporada en Roma, donde curso estudios biblicos, y luego se fue a Alemania, a Heidelberg. En Heidelberg vivio rodeado de libros, cuyas margenes solia acotar con pintorescos comentarios. Al llegar a Gerona tuvo dos sorpresas. La primera, que la necesaria reconstruccion de la fabrica Soler se efectuara en el mismo sitio que ocupaba antes, en el centro del casco urbano. '?No era la ocasion para destinar el solar a jardin? A esta ciudad le faltan zonas verdes'. La segunda que circulara por todas partes tanta propaganda nazi. Los primeros muchachos que acudieron a el, y que constituirian el fermento de su gran obra, las Congregaciones Marianas, recibian la revista 'Signal', la revista 'Aspa' y toda clase de folletos. 'Pero -les preguntaba el padre Forteza- ?es que el Gobierno Espanol no esta enterado de que, exactamente el 10 de abril de 1937, Pio XI condeno oficialmente el nazismo? ?Y no esta enterado de que Hitler persigue a los catolicos?'. Los muchachos, entre los que figuraban, ademas de Estrada, Pablito, hijo del Gobernador; Enrique Ferrandiz, hijo del Jefe de Policia; Ramon Montenegro, hijo del Director del Banco de Espana, etcetera, se encogian de hombros. No se les escapaba la contradiccion, pero ?que hacer? Estaban influidos por la arrolladura ofensiva desencadenada en Espana por el Fuhrer y sus seguidores. 'Alemania empuja ?no es cierto, padre? Trae un aire nuevo'. El padre Forteza asentia, estupefacto y murmuraba: 'Ya…'
Segun mosen Falco, joven sacerdote nombrado consiliario de Falange, y que formaba parte de la Comision Depuradora del Magisterio, la clave del exito apostolico obtenido en pocas semanas por el padre Forteza se debia a la sabia combinacion de ironia y piedad. No era facil encontrar un hombre tan entregado a Dios y que al mismo tiempo supiera hacer el payaso. Asi como Galindo, el funcionario de Obras Publicas, caricaturizaba con los signos de su maquina de escribir los rasgos faciales de la gente, el jesuita imitaba sus gestos y sus posturas, incluyendo los de sus superiores jerarquicos. A mosen Alberto, por ejemplo, lo parodio muy pronto con extrema facilidad, a base de levantar coquetonamente la cabeza, de simular que se cambiaba de brazo el manteo y de tomar cualquier taza irguiendo el dedo menique. Del profesor Civil hacia una autentica creacion, encorvandose un poco, mirando por encima de las gafas y echando a andar saludando con timidez a derecha y a izquierda. Y un dia en que Mateo fue a visitarlo, para pedirle que diera una charla en el local de las Organizaciones Juveniles, el muchacho se quedo perplejo cuando el padre Forteza, al termino de la conversacion, le mostro la una del pulgar derecho, en la que llevaba dibujadas con tinta china las cinco flechas. '?Que te parece? -le pregunto el jesuita-. ?Son asi, o he cometido algun error?'. Mateo se rio, recordando que Pilar acostumbraba a dibujarse en la misma una una cara de monja. La expresion plastica de la personalidad del padre Forteza era su celda, en la que recibia a los congregantes. Tenia un aspecto revoltoso y deportivo que hubiera sacado de quicio al rigido Cosme Vila. Libros en desorden, un pajarito amarillo en una jaula, objetos mil y ropa tendida a secar. En efecto, siempre colgaban de una cuerda tensa, atada a la ventana, calcetines y panuelos, pues el padre Forteza gustaba de lavarse el mismo esas prendas en el lavabo. Mas de una vez habia oido en confesion mientras lavaba una camisa. Porque el padre Forteza se nego desde el primer momento a confesar a los chicos en el confesonario. 'El confesonario es para las mujeres, que no hacen mas que contar chismes. Vosotros en mi celda, dandome la cara y recitando los pecados en voz alta, que es lo que os hara rabiar'. La celda del padre Forteza cobro pronto tal celebridad que no faltaron muchachos que se inventaron graves culpas con el solo objeto de poder verla. Aunque el jesuita, que no se dejaba enganar, despues de escuchar con paciencia le decia al presunto arrepentido: 'Ahora arrodillate y confiesate de haberme contado esta sarta de embustes'.
La Congregacion Mariana perseguia dos objetivos principales: la devocion a la Virgen -por eso sus afiliados llevaban cinta azul celeste- y crear un sentimiento cristiano jubiloso. El padre Forteza no concebia el maridaje religion-tristeza. '?Existe o no existe el reino de Dios?'. 'Yo, a veces, ante el Sagrario, sufro verdaderos ataques de risa, no lo puedo remediar'. De ahi que la imagen de la Virgen que encargo para que presidiera el altar de los congregantes no fuera una Dolorosa, sino una Virgen-doncella, casi nina, con los parpados dulcemente bajos. Una virgen que invitara a la amistad, al coloquio intimo, que provocara una sensacion optimista. De ahi tambien que en sus conversaciones se abstuviese sistematicamente de aludir al pecado original y a otras realidades similares.
– Padre Forteza, ?y el infierno?
– Hablaremos de el cuando llueva.
– Padre Forteza, ?y la muerte?
– Por favor, llamadla Hermana Muerte.
– Padre Forteza, ?y la cruz?
– Es la mas jovial silueta que existe.
– Padre Forteza, ?podemos fumar?
– Yo, a vuestra edad, me fumaba unos puros que parecian canones.
Los muchachos lo seguian; algunos, con fanatismo. Alfonso Estrada decia de el: 'Tal vez este loco. Pero si lo esta, ?viva la locura!'.
El padre Forteza olia a agua de colonia. Frotarse con ella la nuca y el pecho era la unica voluptuosidad que se permitia. Su redonda tonsura era visible a distancia y si le daba el sol despedia destellos. En cierto modo el jesuita se parecia a Arco Iris, el miliciano que en el frente de Aragon se disfrazaba con tanto arte. Usaba un reloj de bolsillo del que, al levantar la tapa, brotaba una graciosa musiquilla, la melodia de los peregrinos de Lourdes. En
