frente y se sento meditabunda en uno de los grasientos bancos de la estacion.

Manuel se le acerco solicito y le pregunto:

– ?Te encuentras mal?

Matias llego a Bilbao sin avisar y se presento de improviso en el taller de la abuela Mati. Era media manana. Los encontro a todos empaquetando munecas, a excepcion de Jaime, que estaba en cama todavia, pues a la noche salia muy tarde del Fronton Gurrea.

– ?Que, como ha ido?

Matias encontro a Carmen Elgazu extraordinariamente palida y con ojeras. Carmen se hizo la tonta, no quiso decirle que de un tiempo a esta parte venia notando punzadas en el vientre, Pues ella lo atribuia a achaques naturales a su edad.

Matias contesto a su anterior pregunta.

– Pues… regular. Me alegro de que no vinieses.

Carmen Elgazu lo miro, interrogante.

– ?Tienen trabajo?

– Dificil… Paz se ira a Madrid, a probar fortuna.

– ?A probar fortuna?

– La verdad es que no creo que este ahi la solucion -anadio Matias-. De modo que… hay problema.

Carmen Elgazu vio preocupado a Matias y se preocupo a su vez.

– ?Y que crees tu que se puede hacer?

– No se…

– ?Como es Conchi?

Matias hizo un gesto ambiguo. Y acto seguido dio a entender que si Paz fracasaba en Madrid habria que echarles una mano. 'Les he dicho que no les abandonariamos, que llevan nuestro apellido'.

Carmen Elgazu lo miro.

– Bien… Pues, llegado el caso, hacemos lo necesario, ?no te parece?

– No queda mas remedio.

Matias hubiera deseado que Carmen fuese mas expresiva, pero comprendio que no podia forzarla a ello. Entonces miro por enesima vez el retrato del abuelo, Victor Elgazu Letamendia. Habia algo duro en el. Debio de ser un hombre de filias y de fobias.

Pero la escena termino ahi, pues la abuela Mati, en aquel momento, entro en el taller y viendo que las muchachas que ayudaban a Josefa y a Mirentxu se habian traido consigo un monton de tebeos, golpeo el suelo con el baston y barboto: '?Majaderias!'.

Matias, oyendola, se olvido de Burgos y sonrio.

CAPITULO XIV

Confirmose que el conde Galeazzo Ciano, Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno fascista italiano y yerno de Mussolini, llegaria a Barcelona el dia 10 de julio. La consigna de Madrid fue: 'El recibimiento ha de ser apoteosico'.

Mateo puso manos a la obra y desencadeno un alud de propaganda como no se recordaba otro igual. '?Todo el mundo a Barcelona! ?Gerona ha de dar ejemplo! ?Hay que llenar dos trenes especiales y todos los autocares que hagan falta!'.

Pronto se vio que la provincia responderia, como siempre, a la llamada. Continuamente llegaban a Falange inscripciones de los pueblos. Al propio tiempo, en la Seccion Femenina se confeccionaban escudos e insignias con los retratos de Franco, de Mussolini y de Hitler y se preparaban ramos de flores, uno de los cuales seria entregado personalmente por Marta al conde Ciano. Los chicos de las Organizaciones Juveniles se calaron la boina roja y ensayaron varias veces los himnos de rigor, sobre todo 'Cara al Sol' y 'Giovinezza'. En cuanto al Gobernador Civil, camarada Davila, publico un mensaje en Amanecer que terminaba diciendo: 'Sera una jornada historica'.

Llego la jornada historica. Las altas jerarquias emprendieron temprano el viaje, en dos coches oficiales -el del Gobernador y el de Mateo-, con temblorosas banderitas en el radiador. La enfervorizada masa salio mas temprano aun, acomodada en varios autocares y, por supuesto, en dos trenes especiales, la mayor parte de cuyos vagones, por obvios motivos de escasez de material, eran de ganado. Marta, dando ejemplo, quiso ir con sus subordinadas en uno de esos vagones, acompanada por Pilar, por Asuncion, por las delegadas locales de algunos pueblos y por las hermanas Rossello. Vagon asfixiante, que olia a cordero, pero en el que todo serian canciones y buen humor.

En el coche del Gobernador, que conducia el camarada Rossello, iban nada menos que el doctor Chaos, el profesor Civil y 'La Voz de Alerta'. En el coche de Mateo iban Jose Luis Martinez de Soria, Jorge de Batlle, el capitan Sanchez Bravo, ?y mosen Falco, en representacion del senor obispo! Ignacio, por esa vez, no estaria presente en el patriotico acto… La vispera se habia trasladado a Perpinan, en compania del coronel Triguero.

El Gobernador, cuyo potente coche se despego en seguida -Mateo, a la salida de Gerona, al verlo salir zumbando, saco la mano por la ventanilla y dijo 'abur'- se sento como solia hacerlo: echando el estomago para atras, al objeto de reforzar sus musculos abdominales.

No era casual que los ocupantes del coche del Gobernador fueran precisamente los citados. Uno de los ejercicios favoritos del camarada Davila era este: reunir, en lo posible, a unas cuantas personas inteligentes, con las que poder dialogar sobre lo divino y lo humano.

En tal ocasion no cabia la menor duda de que se despacharia a gusto. ?''La Voz de Alerta''! ?El doctor Chaos! ?El profesor Civil! En conjunto, representaban un importante sector de la intelectualidad gerundense, aunque cada cual a su modo. 'La Voz de Alerta' era el enfasis, no exento de precision; el doctor Chaos, la agudeza, con un punto de crueldad; el profesor Civil, la voz de la experiencia.

El Gobernador se sentia tan a sus anchas, que empezo repartiendo suspiros de satisfaccion y caramelos de eucalipto. '?No vamos todos a Barcelona a aplaudir al conde Ciano? ?El eucalipto, si no estoy mal informado, simboliza precisamente la gratitud!'. Todos aceptaron con agrado, excepto Miguel Rossello, que dijo: 'Perdona, pero esos dichosos caramelos huelen a demonios'.

Si, tal vez el camarada Rossello iba a constituir la nota violenta. Se le veia concentrado en el volante. Desde que su padre habia sido juzgado, continuaba cumpliendo con sus obligaciones, pero no hablaba apenas y si lo hacia era con acritud. Por otra parte, la manana se alzaba gloriosa en la carretera y en los campos, y resultaba dificil sustraerse al encantamiento. Algunos pueblos habian repuesto ya las campanas en la torre de la iglesia y los arboles del trayecto decian, una letra en cada arbol: 'Gibraltar para Espana'. El camarada Rossello usaba guantes para conducir, pese al calor. Habia comprobado que sin ellos las manos le resbalaban. Y por supuesto, estimaba que fumar conduciendo era tambien peligroso. De modo que avanzaba prietos los labios, solo emitiendo de tarde en tarde algun que otro silbido.

Llegados a Fornells de la Selva, el Gobernador opto por empezar a hablar de lo humano. Se dirigio al profesor Civil y le pregunto por su esposa, a la que mas de una docena de veces habia prometido visitar.

– Profesor, si no es indiscrecion, ?cual es exactamente la enfermedad que aqueja a su esposa?

El profesor Civil tosio, como si la pregunta lo hubiera azorado.

– ?Bueno! Mi esposa… paso mucha hambre. Es dificil explicar lo que le ocurre. Pero el doctor Chaos me ha dado esperanzas. Me ha dicho que se pondra bien. El doctor Chaos asintio con la cabeza.

– ?Claro que se pondra bien! No es nada grave. El Gobernador le pregunto luego si era cierto que, durante su estancia en la carcel, en periodo 'rojo', grababa con la una 'cruces' en la pared encalada.

– Pues si… -acepto el profesor-. Era un truco corriente… Grabar esas cruces nos servia de consuelo y contra ellas los milicianos no podian hacer nada.

El Gobernador observo que el profesor Civil llevaba todavia larga, sin recortar, la una del pulgar, como algunos taponeros. Intervino 'La Voz de Alerta'.

– ?Sabe usted, profesor, la suerte que han corrido esas cruces que usted marco?

– No… ?Que ha pasado?

– Los detenidos del Seminario han rectificado sus extremidades y las han convertido en hoces y martillos… Naturalmente, utilizando tambien las unas.

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