– Ahi esta. En usted hay casta. No necesita de la genialidad… La intervencion era sutil. El doctor Chaos, al pronto, no supo que contestar. Pero en seguida se animo, pues no era cosa, en aquel viaje, de descender al terreno personal. De modo que olvido el ironico inciso del alcalde y formulo tambien su declaracion. El doctor Chaos iba sentado en la parte delantera del coche, junto al camarada Rossello, pero podia dirigirse a sus acompanantes a traves del espejo retrovisor.
Su declaracion tuvo, naturalmente, un enfoque distinto al de sus predecesores. En primer lugar, su adhesion al totalitarismo arrancaba de su fe en la juventud. Las democracias estaban en manos de gente de edad avanzada; en cambio, los regimenes totalitarios se nutrian de sangre joven. Era un problema, por asi decirlo, hormonal. Ahi estaba el conde Ciano, que no llegaba a los cuarenta anos y tenia una influencia decisiva en el ambito de la gran politica. Por eso el iba camino de Barcelona, porque queria rendir homenaje a un hombre bajito de estatura, como antes dijo, pero lleno, era preciso reconocerlo, de poder y de ambicion. Y en segundo lugar, los totalitarismos tenian fe en lo mismo que el la tenia: en la ciencia, en la tecnica y en la especializacion… No se cansaria de hacer hincapie en ello, aun a riesgo de escandalizar a muchos. La Alemania del III Reich -el pudo comprobarlo en la zona 'nacional', en su contacto con medicos alemanes- era partidaria del trabajo de equipo. En el fondo se trataba de la logica aceptacion del hecho de que cuatro ojos veian mas que dos. Confiar el progreso a la intuicion de un Newton viendo caer una manzana era absurdo. Hacian falta enormes laboratorios, donde escuadras de hombres estudiosos investigaran en comun. El trueque era sensacional y probablemente la mayor conquista de la nueva concepcion de la politica a que habia aludido el Gobernador. El hombre aislado era un ser limitado. Un cirujano no podia efectuar toda suerte de operaciones. Gracias a la nueva orientacion, podian preverse descubrimientos en cadena que asombrarian al mundo. Los microscopios eran mas eficaces que las novenas a San Antonio. Por eso era el partidario de la seleccion racial. Si, lo importante de Hitler no era que disminuyese en su territorio el indice de criminalidad; era que estuviera creando una raza sana, capaz de vivir muchos anos. La moraleja de todo ello era clara: el dia en que el alcalde de Gerona, amante del Renacimiento, se dedicase otra vez a arrancar muelas cariadas, seria mas eficaz que si continuaba haciendo donativos al Asilo Municipal. Una ciudad necesitaba mas un buen alcantarillado y un matadero moderno que curvas de emotividad. Los estados totalitarios pisaban firme porque no perdian el tiempo ni cantando salmos ni recitando el libro de Job. La vida era materia y era a la materia a la que habia que arrancarle sus secretos. Todo lo demas era brujeria, folletin… y esclavitud.
– Profesor Civil, ?puede decirme cual era la profesion de su padre?
El profesor, que no habia perdido una silaba, contesto con voz firme, que contrastaba con su figura, sentada humildemente a la derecha del Gobernador:
– Era maestro de escuela.;
– ?Y su abuelo?
– Campesino.
– Ya… -El doctor Chaos anadio, dirigiendose a todos-: Senores, mi turno ha terminado.
La atmosfera en el coche era densa. En realidad, la intervencion del cirujano habia impresionado a todos. Sin embargo, ?hablaba con tanta frialdad! ?De verdad el calculo podia sustituir al sentimiento? ?Por que, pues, el doctor le daba terrones ?e azucar a su perro, Goering?
Por un momento Miguel Rossello parecio dispuesto a decir algo; pero se le anticipo el Gobernador. El Gobernador se dio cuenta de que faltaba escuchar alli una opinion: la del profesor Civil, hijo de maestro de escuela y nieto de campesino. Era de prever que seria el unico disidente. ?Por que no darle una oportunidad, aprovechando que el comisario Dieguez no viajaba con ellos?
El camarada Davila hizo la invitacion en regla y el profesor Civil, mirando por encima de sus gafas como si buscara algo perdido -acaso el sentido moderador-, entro gustoso en el juego, no sin antes acariciarse la blanca cabellera; aquella cabellera que en la carcel le valio ser tomado por sacerdote, hasta el extremo de tener que escuchar en confesion a muchos companeros suyos detenidos…
El profesor Civil, de formacion clasica, construyo metodicamente su breve disertacion. Lamentaba no participar del entusiasmo de la concurrencia. Era persona chapada a la antigua -era mas viejo que Ciano- y contra eso no podia luchar. 'El doctor Chaos ha sido lapidario en este aspecto y supongo que a ello se debe que no me hayan nombrado embajador, sino simplemente delegado de Auxilio Social'.
Desde la perspectiva de sus anos, que habian visto y sufrido los panuelos rojos, los extranos casquetes de los milicianos y los cantos al amor libre, no podia menos de aceptar el planteamiento de que habia que imprimir un nuevo rumbo a la sociedad. Ahora bien, ?que rumbo? ?Politizar la cultura, como propugnaba el Gobernador? ?Levantar estadios de marmol como hacia Mussolini? ?Lanzarse por las carreteras a ciento ochenta quilometros a la hora, hazana que encandilaba a Miguel Rossello? ?Deificar la ciencia y la tecnica, aceptando la premisa de que la vida era exclusivamente materia?
Algo en su interior se resistia a doblar la rodilla ante los Moises que bajaban del monte con este tipo de Decalogo. La cultura dirigida entranaba muchos peligros; entre otros, el de que, en un momento determinado, personas como Einstein emigraban al extranjero. La cultura dirigida acabaria poniendose al servicio del Estado y no del hombre; y eso era grave, a su entender. El ejemplo mas vivo era Rusia -nacion tambien totalitaria-, cuyos dirigentes preferian fabricar ingenieros y no criaturas humanas con toda su complejidad. Claro que la masa era ignorante e incapaz por tanto de gobernarse a si misma; pero tenia corazon, y el corazon era una realidad tan objetiva como el microscopio, como la Aritmetica y como el lugar que ocupaba el Ganges. Por otro lado, extirpar de los cerebros, a base de laboratorios y de trabajo de equipo, los salmos y las curvas de la emocion, y llenarlos luego de maquinas y de formulas, era quimerico y arriesgado y, en definitiva, sustituir un dios debil, Pero consolador, por otro dios cuadriculado pero triste. El era humanista, siempre lo fue. Creia en los goces pequenos y humildes. Se sentia mas a gusto en el barrio antiguo de Gerona, sobre todo de noche, que rodeado de altas chimeneas, aunque el sol rebotara en ellas. En su casa no tenia siquiera telefono Y no se decidio a comprarle a su mujer una plancha electrica hasta tanto no se convencio de que el artefacto no hacia el menor ruido. ?Todo ello era risible! Aceptado. Ahora bien, ?y la posibilidad de sentarse en una butaca y ver mecerse la hierba? ?Tendrian tiempo los ingenieros que centraran su ilusion en el progreso de sentarse en una butaca y de ver mecerse la hierba? ?Y el espiritu, no existia el espiritu? Cristo hablo de la mansedumbre, lo que no le impidio realizar milagros mas espectaculares que los de los medicos alemanes en la zona 'nacional'. Mantener el orden publico… ?De acuerdo! ?Que el general Sanchez Bravo viviera muchos anos! Pero colocar un policia al lado de cada alma era una agresion; una agresion, y un despilfarro para el Ministerio de Hacienda… Inculcarle una fe al pueblo… ?Santa consigna! Pero una fe en algo que fuese perdurable; por ejemplo, en la Revelacion y en la tranquilidad de conciencia. ?Podria estar tranquilo de conciencia quien eliminara a los debiles, en nombre de una raza mejor? La tierra no seria nunca un paraiso. Mientras hubiera un hombre existiria el dolor. Por ello el se tenia por mucho mas realista que el cientifico doctor Chaos, cuyo proposito, al parecer, era desterrar el amor y descubrir la anestesia universal. En su opinion, podia crearse una sociedad teoricamente perfecta pero cuyos individuos se sintieran terriblemente esclavizados. Y es que, por debajo de las planificaciones, existia la intimidad, es decir, lo insobornable. Por su parte, nunca habia podido olvidar un proverbio arabe que leyo en la escuela, y que decia: 'El gallo ha de cantar, pero la manana es de Dios'.
En el vehiculo se produjo un gran silencio. Del profesor Civil emanaba un halo de nobleza al que resultaba imposible sustraerse; debia de ser tambien un problema hormonal. Su mirada habia ido posandose en cada uno de los presentes y, a veces, en el vacio. Parecia dispuesto a no anadir nada mas. Oyose el runrunear del automovil que Miguel Rossello conducia ensimismado, pero con pericia. El Gobernador fue el primero en reaccionar. Respiro hondamente. Y convencido de que el profesor Civil se habia guardado todavia alguna carta -tal vez la mas importante-, lo invito con insistencia a continuar.
– Siga, siga, profesor… ?Le juro que le escuchamos con mucha atencion! Por supuesto, es usted un hombre chapado a la antigua, pero…
El profesor Civil dudo unos segundos, pero por fin se decidio.
– Continuare con mucho gusto -dijo-. Porque lo cierto es que no me quedaria tranquilo sin tocar un punto que me parece decisivo y al que ninguno de ustedes ha hecho mencion.
– ?A que se refiere?
– A ese espiritu competitivo de Alemania e Italia… A ese ritmo con que, segun ustedes, avanzan ambos paises… A ese querer ser los primeros en todo, y producir mas, y mas… ?No contiene en si esta actitud, un peligro mas grave, mas concreto aun, que todos los que he apuntado?
– ?Que peligro? -pregunto el Gobernador.
