El profesor Civil se quedo estupefacto. El doctor Chaos contrajo la frente y, al hacerlo, su boca tomo la desagradable forma de un pinon.

El doctor Chaos aprovecho la ocasion para comentar, en tono mas bien jocoso, que los espanoles eran agresivos por naturaleza. 'Durante la guerra se lanzaron mas 'mueras' que 'vivas' y, segun los observadores militares extranjeros, nuestros soldados demostraron ser mejores atacando que defendiendo'.

El Gobernador, a quien se le habia metido en la cabeza la desazonante idea de que su hijo Pablito hacia algunos gestos identicos al doctor Chaos, dijo:

– Serian observadores ingleses o franceses, supongo… El doctor Chaos miro con aire divertido a su interlocutor. En ese preciso instante cruzo veloz, casi rozandolos, un camion, y el camarada Rossello, asomando la cabeza por la ventanilla, grito: '?So bruto! ?Carcamal!'. El exabrupto del muchacho fue tan espontaneo que el doctor Chaos miro a todos como diciendo: 'Huelgan comentarios'.

'La Voz de Alerta' se quito las gafas de montura de oro y limpio los cristales con una gamuza que llevaba a proposito.

– Mi criada, Montse -explico, imprimiendo al dialogo un viraje inesperado-, define muy bien eso de la agresividad. Cuando una persona le desagrada, dice: 'Nada mas verla, me entran dolores aqui'. Y se toca el vientre.

El doctor Chaos solto una carcajada. Miro a 'La Voz de Alerta'.

– Amigo mio, ?puedo preguntarle si siente usted con frecuencia dolores en el vientre?

'La Voz de Alerta' se puso con calma las gafas y con calma devolvio la mirada al doctor.

– Pues si… -acepto. Y seguidamente, plagiandolo, repitio-: ?Como lo ha adivinado usted?

El doctor Chaos volvio a encogerse de hombros.

– Uno de los deberes de todo medico es diagnosticar con rapidez.

Aquel peloteo hacia las delicias del Gobernador. ?Oh, si, el viaje iba siendo tal y como lo imagino! Lastima que la anormalidad sexual del doctor Chaos le resultara ahora tan evidente. Sin embargo, ?por que tomarselo a la tremenda? Recordo las palabras de Maria del Mar, su esposa, al enterarse de ello. Maria del Mar lo encontro divertido. 'Conque, esas tenemos, ?eh? Deberias organizarle un cursillo en la Seccion Femenina'.

– Doctor Chaos -intervino el Gobernador, sacando su tubo de inhalaciones-, puestos a diagnosticar con rapidez, ?a que atribuiria usted que el conde Ciano, en su ultimo viaje a Berlin, se resistiera a cuadrarse ante la estatua del Hombre Aleman desnudo?

El doctor Chaos sonrio. Sonrio con naturalidad extrema.

– Muy sencillo -contesto-. Complejo de inferioridad…

– ?De inferioridad? ?Por que?

– El conde Ciano, como buen meridional, es bajito…

Llegados al pueblo de Arenys de Mar, coincidieron con una concentracion de autocares que se dirigian tambien a Barcelona a esperar al conde Ciano. Ello y el enorme lienzo que cruzaba de parte a parte la carretera y que decia: '?Viva Franco! ?Viva Mussolini! ?Viva Ciano!' -los 'muera' no aparecian por ninguna parte- hizo que los cinco viajeros se enfrascaran en un apasionado dialogo en torno al tema del dia: los sistemas totalitarios. De hecho, cada uno hizo algo asi como una declaracion de principios.

Fue el Gobernador quien abrio el debate, mostrandose, por supuesto, enteramente identificado lo mismo con el mecanismo de la Italia fascista que con el de la Alemania nazi. 'Algo tendran, ?verdad? Progresan a un ritmo historicamente desconocido hasta ahora'.

En su opinion, una de las aportaciones mas destacables de estos sistemas era lo que sus adversarios llamaban 'politizar' la cultura, pero que el definia como 'elevar las cosas que afectaban a la Patria al nivel que pudieran tener las Matematicas, la Gimnasia o la Quimica'.

– ?Es que la cultura ha de ser neutra? Yo opino que no. Me parece muy bien que se ensene a los chicos donde esta el Ganges y que amor se escribe sin hache; pero al propio tiempo hay que ensenarles lo que la Patria ha sido y, sobre todo, lo que ha de ser. Los pintores antiguos pintaban para la Corte, como muy bien sabe nuestro querido alcalde, ?y no lo hacian del todo mal! De modo que me parece perfecto que se inculque al pueblo algo mas que conocimientos. Por encima de estos, hay que darle una fe. Aunque ello obligue a prescindir de algun que otro nombre como Voltaire…

– No se trata de instruir, sino de educar -remacho, inesperadamente, Miguel Rossello.

El Gobernador le miro, sorprendido.

– Tu lo has dicho.

Si, el camarada Rossello acababa de romper su obsesivo silencio. ?Que le habia ocurrido? Tal vez se estuviera cansando de pasarse los dias meditando rencores. Tal vez el pensar que veria al conde Ciano le hizo olvidar el Penal. Como fuere, despues de declarar, con rotundidad que asombro a todos, que Voltaire le caia gordo, cinendose a sus aficiones dedico una parrafada a los coches de carrera que, a las ordenes de Mussolini, fabricaban los italianos.

– Son los mas seguros, los de linea mas estilizada y, desde luego, los mas veloces -afirmo-. Me pregunto si ello no significa que Italia esta dispuesta a llegar muy lejos.

El Gobernador miro de nuevo a su secretario, como se mira a un chaval ingenuo y travieso, y prosiguio diciendo que otra de las aportaciones totalitarias dignas de mencion era el mantenimiento del orden publico. El concepto no era nuevo -el mismo lo habia repetido hasta la saciedad-, pero tenia una vigencia trascendental. Las democracias, con su falsa nocion de la libertad, invitaban a la masa a transgredir la ley y a alborotar las calles; a alborotarlas frecuentemente con disparos. 'Si creemos que todo el mundo tiene derecho a utilizar armas, estamos perdidos. Se empieza por cazar pajaros y se termina cazando a las madres que llevan sus hijos al parque'. Mantener la disciplina, el sentido jerarquico, y someter los instintos del pueblo, a la larga creaba un sentimiento de solidaridad apto para cualquier empresa de alta temperatura. El pueblo abandonado a si mismo desembocaba fatalmente, como quedo demostrado en Espana, en lo irracional. Aparecian panuelos rojos, extranos casquetes y se entronizaba el amor libre. Mussolini, a base de policias, estaba a punto de acabar con los bandidos sicilianos y Hitler habia conseguido que en Alemania transcurrieran dias e incluso semanas sin apenas asesinatos y robos.

– Todo esto es primordial, ?no les parece? Todos los pueblos necesitan un Moises que baje del monte con las Tablas de la Ley.

La argumentacion del Gobernador parecia convincente y se produjo en el coche un consenso general. ?La experiencia 'republicana' habia sido tan catastrofica!

'La Voz de Alerta' fue quien con mayor entusiasmo se adhirio a las manifestaciones del Gobernador. Por algo el luchaba en Gerona para desterrar de las calles 'el imperio de las alpargatas'. Pero habia algo mas: los Estados totalitarios creaban grandeza, y este hecho no podia menos de gustar a un hombre de su talante, admirador del Renacimiento. Hitler poseia el sentido de lo colosal, ello no podia negarse; y en cuanto a Mussolini, no le iba en zaga. El atildado alcalde pudo comprobar esa realidad al huir de la zona 'roja' y pasar por Italia. El fascismo estaba edificando en Roma un estadio enteramente de marmol; sustituia por autopistas los caminos de cario; saneaba las zonas paludicas, ?y repoblaba incluso de arboles los Apeninos, puesto que Mussolini se habia propuesto enfriar un poco el clima del pais, por estimar que el calor excesivo invitaba a la pereza! A eso podia llamarse atacar lo fundamental. Y era muy cierto que cinco anos de reinado de la plebe no le habian dado a Espana ni un solo monumento digno de mencion, porque las democracias se entretenian en pequeneces. De acuerdo, pues, con el Gobernador. Se necesitaba un Moises. Por eso el era monarquico y por eso en el fondo se identificaba mejor con el fascismo italiano que con el nacionalsocialismo aleman, habida cuenta de que aquel habia sabido respetar la monarquia. Porque era preciso no olvidar un aspecto de la cuestion: ese Moises, tan necesario, debia tener 'casta'… Los Reyes Catolicos la tenian, y descubrieron America. ?Podia improvisarse la casta? Tal vez si. A base de genialidad. No cabia duda de que el genio espontaneo existia; ejemplo, Napoleon, que surgio de la nada y que obligo a los arquitectos de Paris a ensanchar las avenidas confluyentes en L'Etoile hasta cien metros, lo que por entonces parecia una barbaridad.

– Doctor Chaos, ?puedo hacerle una pregunta?

– Claro que si…

– ?Que profesion tenia su padre?

– Pues… era cirujano.

– ?Y su abuelo?

– Tambien cirujano. 'La Voz de Alerta' sonrio.

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