ninos. Por lo que el, cada vez mas euforico, no cesaba de repetir: 'Grazie tante!'.
Cuando la Seccion Femenina gerundense, al cabo de dos horas de espera, de pie bajo el sol de julio -Antonia Rossello acabo desmayandose- vio el coche de Ciano llegar al extremo del paseo de Gracia, grito tambien: '?Arriba Espana!'. '?Arriba Italia!'; y cuando Ciano paso delante del grupo y Marta se le acerco, puso el pie en el estribo del coche y le ofrecio su ramo de flores, que habia salvado milagrosamente de las vicisitudes del viaje, Pilar y todas las 'gargantas azules' -frase de Mateo-de la provincia se convirtieron en clamor.
'?Franco-Ciano! ?Franco-Ciano! ?Franco-Ciano!'.
Ciano sonrio una vez mas. Era, en efecto, moreno y sus negros ojos centelleaban. Marta penso que debia de ser, tambien, vanidoso. Pero sabia extender el brazo con marcialidad. ?A la legua se le notaba que pertenecia a una raza que fue Imperio!
'?Viva Franco! ?Viva Mussolini! ?Viva Ciano!'.
La Seccion Femenina de Gerona, de pronto, se callo. ?Claro, Ciano, prosiguiendo su recorrido por el paseo de Gracia, se habia ya alejado demasiado! Fue un desencanto. En el fondo, todas las chicas hubieran querido que Ciano se detuviese alli, que se apeara y que permaneciera con ellas largo rato. ?Debia de estar en el secreto de tantos problemas que iban a influir sobre la futura marcha del mundo!
Pero con los personajes de primera fila ocurria eso: aparecian un momento y, luego, mutis. De todos modos, era tambien muy hermoso ver el espectaculo de la multitud agolpandose en torno a el. Y por otra parte, ya nadie les borraria de la memoria el recuerdo de su rostro juvenil -treinta y seis anos- y de su ademan firme y mundano. Una de las chicas dijo: 'Su mujer, la hija de Mussolini, se llama Edda. Bonito nombre, ?verdad?'. Otra comento: 'Yo creia que seria mas alto'. Otra dijo: 'No se si es fanfarron o si es que los italianos son asi'. Marta le susurro a Pilar: 'He llorado, ?sabes? ?Que emocionante! He llorado…'
Ah, ?de que le servirian sus especulaciones al profesor Civil? Espana estaba con Italia y Alemania. El paseo de Gracia, via senorial, era una prueba ardiente de ello, pues entre la multitud habia millonarios, pero tambien barrenderos. La gente no entendia de teorias. '?Un mundo de ingenieros seria un mundo triste?'. ?Ciano estaba a punto de soltar carcajadas! '?Colosalismo retorico, autarquia suicida, el Sarre, Austria, Checoslovaquia…?'. ?Al diablo con las palabras! Alli estaba Ciano, ahora llevando colgada del cuello una corona de laurel, como si se hubiera ido a Haiti… Y preparandose para presidir el gigantesco festival que tendria lugar por la tarde en el Estadio, en su honor.
Ezequiel le dijo a su hijo:
– Vamonos, que aqui moririamos aplastados…
A la hora de almorzar, los militantes falangistas se concentraron en el parque de la Ciudadela, donde les fueron servidos bocadillos. Bucolico espectaculo. Algunos hombres maduros se repartieron por los restaurantes -''La Voz de Alerta'' se encontro al lado del capitan Sanchez Bravo, algo perdonavidas, pero que tenia don de gentes- y antes de ir al Estadio fueron muchos los que se apresuraron a llevar a cabo alguna gestion personal.
El doctor Chaos hizo una visita a la Jefatura de Sanidad para reclamar una vez mas que enviasen a Gerona un neurologo que se encargara del Manicomio. 'Pero ?es que nadie acepta la plaza? ?Yo no puedo con aquello!'. El camarada Rossello se encontro en un bar con una chica de cabaret y, presa de una fiebre repentina, le tomo una mano, se la beso y le prometio buscarle un empleo. 'No seas tontaina -le objeto la chica-. Con el empleo que tu me darias no tendria ni para perfumarme los sobacos'. El profesor Civil se habia ido a comer con su hijo Carlos, la nuera y los nietos. Los nietos eran una bendicion. '?Viva el abuelito!', gritaron, sentandose amontonados en sus rodillas. Tambien la nuera lo trato con extrema cordialidad. En cambio, Carlos se esforzo en ser amable, pero el profesor lo vio retraido, esquinado. '?Te ocurre algo? ?No te van bien las cosas en la Inmobiliaria?'. La nuera contesto: 'Demasiado…' Y el profesor no supo como interpretar aquellas palabras.
Pilar acompano a Marta a la Universidad. Por nada del mundo Marta hubiera dejado de cumplir con el encargo que le hiciera Ignacio. Un bedel la informo de que los examenes empezarian a fines de septiembre. Y ademas, la chica tuvo la suerte de encontrarse con un muchacho de complexion atletica, pero falto de una pierna -mutilado de guerra-, el cual le confirmo que dichos examenes serian 'complacientes' para quienes hubieran luchado en la Espana Nacional.
– Examenes 'patrioticos', ?comprendes, guapa? ?Pues no faltaria mas!
– Pero mi novio no es mutilado, como tu…
– ?Pse! ?Cuantos meses estuvo en el frente?
– No se… Quizas… un ano.
– Aprobado. ?Te lo digo yo! -Y el mutilado se alejo, haciendo sonar su pata de palo.
En el Estadio, el festival fue apoteosico. En la tribuna, ocupada por militares, de alta graduacion y por gobernadores civiles, sentose el camarada Davila. El resto de las jerarquias gerundenses se repartio por los palcos. Mateo se las arreglo para coincidir con sus antiguos camaradas Salazar y Nunez Maza, ahora mandos nacionales, ?los cuales acompanaban precisamente a Aleramo Berti, el que fue Delegado del Fascio en Burgos!
Salazar, con su cachimba, y Nunez Maza, corriendo de aca para alla con su microfono portatil, trataron a Mateo con la efusion de siempre y le felicitaron por su labor en Gerona, 'provincia siempre dificil, por lo del separatismo y tal'. En cuanto a Aleramo Berti, que habia llegado a Barcelona con el sequito de Ciano, en calidad de interprete, mientras sobre el verde cesped del Estadio tenian lugar exhibiciones gimnasticas y tocaban las bandas de musica, les dijo a todos que Ciano era, dentro del Gobierno romano, pacifista a ultranza y partidario de que la colaboracion de Italia con Alemania no llegara hasta el extremo de unirse incondicionalmente a su suerte. Mateo se quedo estupefacto. Nunez Maza lo miro y le dijo: 'Que nada de esto salga de aqui. En Gerona, ni un comentario'. Mateo asintio: 'Descuida'.
'La Voz de Alerta', que no se habia separado del capitan Sanchez Bravo, se sintio a gusto en su compania. En cambio, sin saber por que, le desagrado la actitud del joven consiliario de Falange, mosen Falco. Mosen Falco, nervioso, excitado y con la cara llena de granos, mostraba un entusiasmo delirante. Vociferaba y miraba a Ciano como si fuera la encarnacion de la Verdad. Por lo demas, sudaba a mares y se abanicaba con un ejemplar de la revista 'Aspa', en cuya portada se veia al mariscal Goering arengando a la multitud. 'La Voz de Alerta' se pregunto si debia o no debia dar cuenta a su amigo el obispo de las exageraciones en que incurria mosen Falco.
El Gobernador saludo tambien a Salazar y a Nunez Maza, y cambio impresiones con Aleramo Berti, quien habia adoptado un aire un poco distante. Pero dedico el mayor tiempo a observar lo mejor que pudo a Ciano, sin llegar a ninguna conclusion… ?Que pensaria este, en su intimidad, de aquel homenaje, de aquel fervor? Tal vez que Espana, cansada de sufrir, tenia ahora hambre de expansiones rutilantes. Tal vez que el pueblo espanol se parecia sustancialmente al italiano, por la sencilla razon de que ambos se habian forjado a orillas del mismo mar, de aquel mar que tanto respeto inspiraba al profesor Civil. Sin embargo, ?existia alguna similitud entre los jefes que gobernaban a uno y a otro pueblo? ?Consideraba Ciano a Franco un gran general? ?O creeria -como Aleramo Berti habia dado a entender- que la guerra de Espana la habia ganado el Duce?
Las banderas ondeaban alla arriba, en el cielo mediterraneo.
El regreso a Gerona, ya entrada la noche, fue penoso debido al cansancio. Las chicas, en los trenes especiales, encontraron mucho mas inhospitos los vagones de ganado. Marta, que en el Estadio no ceso de vitorear y aplaudir, se quedo profundamente dormida en el hombro de Antonia Rossello. Pilar, por su parte, alterno las cabezadas con el recuerdo de la frase que Mateo le dedico en la estacion: '?Te vere el dia de la boda!'.
En la carretera, en el coche del Gobernador, este y 'La Voz de Alerta' dormian tambien a pierna suelta. En cambio, el doctor Chaos y el profesor Civil permanecian despiertos. Lo que aquel aprovecho para decirle a este, resumiendo las impresiones de la jornada: '?Se ha convencido usted? Formamos un rebano…'
El mar, de noche, era negro. De una oscuridad majestuosa. Solo alla lejos titilaban las luces de las barcas de pesca, que invitaban a sonar.
El profesor Civil lamentaba, ?ahora si!, que el coche no fuera italiano, de carreras, uno de los que Miguel Rossello admiraba tanto. El profesor Civil llevaba ya dieciseis horas sin ver a su esposa y ansiaba llegar a Gerona para saber que tal seguia y para servirle en la cama el consabido tazon de leche.
CAPITULO XV
