Mateo celebro el agape de hermandad en el Hotel Peninsular, con los ex combatientes y los ex cautivos. A su derecha, su padre, don Emilio Santos; a su izquierda, Jorge de Batlle. Asistieron representaciones de los pueblos. A lo largo de la comida quedo bien patente que haber combatido en las trincheras o haber sufrido encarcelamiento eran dos mundos tan distintos como el frio y el calor. Mateo, al brindar, dijo que sufrir era en cualquier caso servir a Espana y propuso enviar al Caudillo un telegrama de adhesion inquebrantable, propuesta que fue aceptada por unanimidad.

El Gobernador… jugo la carta grande. Presidio la comida extra en la carcel, asi como el general presidio el rancho extraordinario en los cuarteles. El Gobernador sento a su derecha al jefe de prision y a su izquierda ?al padre Forteza! Las mesas fueron instaladas en el patio, al aire libre. Imposible reunir alli a la totalidad de los detenidos; se efectuo un sorteo, aunque algunos declinaron el honor. Asistieron doscientos reclusos. El Gobernador, en el discurso final, hablo de 'proximos indultos' y de que empezaria a construirse en seguida un establecimiento penitenciario decente en el vecino pueblo de Salt. El vino habia animado a algunos de aquellos hombres. Uno de ellos lo interrumpio: '?Gobernador! ?Por que no nos traen de vez en cuando alguna mujer?'. Hubo una risotada. '?Si, si, eso es!'. Otro pidio poder ver a los familiares mas a menudo. Otro se lamento de no saber todavia por que estaba alli… El Gobernador procuro dar en cada caso con la respuesta adecuada. De pronto, se inclino hacia el padre Forteza y le dijo, en voz baja: 'Ahora hableles usted, padre'. El padre se nego. Lo que queria era huir lo antes posible y arrodillarse en su celda a los pies de la Virgen. El Gobernador entonces cerro el acto diciendo: '?Bueno, ahora se procedera al reparto de tres paquetitos de tabaco para cada uno!'.

Celebrose tambien comida extra en muchos hogares, mientras los altavoces no cesaban de gritar: '?Arriba Espana!'.

A media tarde tuvo lugar en la piscina la Fiesta del Productor, de la que Amanecer venia hablando desde hacia dos semanas. La presidio el Delegado Sindical, camarada Arjona. Asistieron a ella representaciones de gran numero de empresas de la ciudad y provincia. Se habia anunciado 'gran baile', de modo que la piscina se abarroto tambien de sirvientas. El bar permanecia abierto a discrecion y las consumiciones serian gratis, con barriles de cerveza y horchata.

El primer numero del programa consistio en una sesion de patinaje artistico -una pareja contratada en Barcelona-, que dibujo arabescos en la pista y que arranco grandes aplausos. Luego, inmediatamente, el plato fuerte: danzas y cante flamencos. El exito fue apoteosico. Los trajes de lunares revolotearon como grandes mariposas borrachas, mientras las guitarras bordoneaban y los cantaores, extraidos de la colonia andaluza habitaba en el castillo de Montjuich, le sacaban gran partido a las penitas del alma.

El gran triunfador fue un gitanillo de unos trece anos, de mechon negro sobre la frente, ignorado hasta el momento. Hizo diabluras bailando e improviso un zapateado que electrizo a la concurrencia. Era protegido del patron del Cocodrilo, que lo habia rescatado de los cubos de basura, le daba de comer en el bar y le habia sugerido un afortunado nombre artistico: 'El nino de Jaen'. Marta, que se presento de repente con su escolta de muchachas, se quedo atonita al oirle tocar las castanuelas. Ni que decir tiene que los campesinos bajados de la aldea y las sirvientas acabaron acompanandolo con palmas y gritos de '?Ole tu mare!'. El Delegado de Sindicatos, camarada Arjona, le dijo a Marta: 'Esa gente olvidara en cuatro dias las sardanas y acabara bailando por soleares'. Marta le objeto: 'No seas tan optimista. Lo que pasa es que ese gitanillo es un huracan'.

Luego, el 'gran baile'. ?Ah, los 'productores' estaban de suerte! Eran los mimados de la hermosa jornada patriotica. Subio al tablado, expresamente para ellos, la Gerona Jazz, capitaneada por su director, el popular 'Damian', que era el trompeta solista. Un musico con ideas nuevas, lo que demostro presentando la increible novedad: un microfono. Cuando Damian lo tomo en su mano como si fuera a estrangularlo y anuncio, con gran solemnidad: '?Distinguido publico, para empezar, un pasodoble!', sus palabras resonaron como un trueno y los obreros tuvieron la intima sensacion de que realmente empezaba para ellos una nueva era.

La enorme pista que habia servido para patinar llenose de parejas: albaniles, mecanicos, obreras de la fabrica Soler, Montse, la criada de 'La Voz de Alerta', ?tantos y tantas! La Gerona Jazz situaba en trance a aquellos hombres y mujeres, cuyas mejillas se acercaban como atraidas por un iman. Y cuando Damian elevaba al cielo su trompeta, los mas sensibles a la musica paraban de bailar y se quedaban mirandolo sin saber si el artista se habia quedado definitivamente en extasis o si se caeria muerto de un colapso.

El baile de los 'productores' significo un gran consuelo para el camarada Arjona, Delegado de Sindicatos, a quien el Gobernador habia hecho saber que estaba descontento de su labor. No hubo mas que un momento delicado: aquel en que entraron en la piscina, atraidos por la musica que en la Dehesa se oia desde muy lejos, unos cuantos oficiales del Ejercito. Eran oficiales jovenes, entre los cuales figuraba el alferez Montero. Los 'productores' temieron que, abusando de su condicion, provocaran a las muchachas, pero no hubo tal. Bebieron un par de cervezas, repartieron sonrisas amistosas y se fueron, dejando tras si un halo de jerarquia y de buenas maneras.

En resumen, todo perfecto, incluido el remate de la concentracion, que consistio en un prodigo sorteo de obsequios: frascos de agua de colonia y de perfume para las muchachas, y pastillas de jabon y tubos de pasta dentifrica para los hombres. Cumpliase con ello uno de los propositos basicos de la reeducacion: ensenar al pueblo que la higiene era tan importante como la obediencia.

A las ocho y media de la noche, fin del programa de festejos: los fuegos artificiales. Fuegos artificiales que, coincidiendo con la agonia del sol tras las montanas de Rocacorba, fueron lanzados desde el Puente de Piedra, cuyos alrededores fueron desalojados al objeto de evitar accidentes.

Acudio entera la poblacion gerundense. En honor a la verdad, los fuegos resultaron muy inferiores a los que tenian lugar antano, el ultimo dia de las Ferias y Fiestas de San Narciso. Por deficiencias propias del trabajo en la posguerra fallaron muchos cohetes y muchos petardos. Pero el cielo se tachono de estrellas y abrieronse palmeras multicolores, encandilando a todo el mundo, grandes y chicos, sobre todo a quienes contemplaban el espectaculo desde cualquier altura de la ciudad. Naturalmente el padre Forteza, despues del mal rato pasado en la carcel, se reconcilio con la jornada patriotica, aniversario del Alzamiento. Desde una azotea estrategica -la de la casa del notario Noguer- contemplo aquel despliegue feerico y aplaudio a rabiar; pues nada lo satisfacia tanto como que alguien derramara poesia sobre el mundo.

Para rubricar los fuegos se habia previsto, como era de rigor, una traca final, con aspas que al girar fueran iluminandose paulatinamente hasta terminar formando la clasica inscripcion: VIVA EL 18 DE JULIO. La traca retumbo; pero la inscripcion fue un fiasco. Solo aparecieron, por espacio de unos segundos, entre el silbido de las aspas, la palabra VIVA y la palabra JULIO. La coincidencia divirtio de lo lindo a Matias Alvear, quien, acodado en el balcon de su casa, sobre el rio Onar, presenciaba la luminosa ceremonia. 'VIVA… JULIO'. ?No era curioso? Matias, de llevar puesto el sombrero, hubiera enviado con el un saludo a Paris, a su amigo, el ex policia.

El pequeno Eloy se alegro de que los fuegos artificiales terminasen, porque su estruendo le recordo, segun dijo, el bombardeo de Guernica.

Luego, cuando dicho estruendo ceso y planeo el silencio oscuro y sudoroso en las calles, la gente se disperso. El Patronato Parroquial de Mujeres se fue a la iglesia del Mercadal a dar las gracias. Las parejas abarrotaron los cafes, habida cuenta de que el olor a polvora les habia secado la garganta. En cuanto a los soldados, en un santiamen invadieron el barrio de la Barca. Si, la Andaluza, en cuestion de un par de horas, recupero con creces todo lo perdido la vispera por culpa de la confesion organizada en los cuarteles a peticion del senor obispo.

CAPITULO XVI

El mes de agosto cayo sobre la ciudad y con el el calor del principio del verano se intensifico de tal suerte que Amanecer lo califico de torrido.

Ya no se trataba de que las hermanas Campistol abrieran los balcones para airear el taller y que el Onar oliera mal; todo el mundo buscaba donde fuere un poco de brisa, y habian aparecido en el rio y por todas partes enormes ratas, como aquellas de los almacenes del Collell a las que Cesar no se atrevia a pegar puntapies.

La via del tren, por la que solian pasear algunos sacerdotes y algunos veteranos clientes de la Seccion de Cupones del Banco Arus, a la hora del sol aparecia desierta, y el asfalto de las calles ardia. La gente joven se aflojaba el nudo de la corbata, mientras las criadas chapoteaban a gusto en el lavadero. En cuanto a los ancianos, los mejores estrategas de la ciudad en estos lances, buscaban como siempre el fresco de los soportales de la Rambla o de la plaza Municipal; o se iban a la Catedral a ocupar durante un rato los sillares de los canonigos; o se

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