Ocho dias despues se celebro en Gerona el 18 de Julio, aniversario del Alzamiento. El Gobernador tenia razon al quejarse de que los actos oficiales le restaban demasiado tiempo. Se encadenaban unos con otros como los amores en epoca de celo.

Gerona celebro la festividad por todo lo alto. A primera hora, misa en la Catedral, oficiada por el senor obispo. Comulgaron, ademas de las 'fuerzas vivas' de la ciudad, quinientos soldados, encabezados por el general. Esos soldados habian sido invitados a confesarse la vispera, al anochecer, con lo que la Andaluza calculo que su negocio habria perdido alrededor de las mil pesetas.

El doctor Gregorio Lascasas, en su obligada platica, califico una vez mas la guerra espanola de 'legitima' y de 'santa', apoyandose en textos de Leon XIII, de Saavedra Fajardo, de Santo Tomas de Aquino y del cardenal Goma. De Santo Tomas cito la frase: 'Son alabados aquellos que liberan a la multitud de una potestad tiranica'. El general, que escucho con mucha atencion, en un momento dado tuvo plena conciencia de que su propia formacion religiosa era harto deficiente. Por mas que hizo, no consiguio acordarse de los nombres de los cuatro evangelistas; San Lucas se le escapaba, sin saber por que.

El segundo acto importante de la jornada lo constituyo el marcial desfile que tuvo lugar a mediodia, bajo un sol de plomo, delante de la Tribuna Presidencial, instalada en la Rambla. Para levantar dicha Tribuna fueron utilizados los maderos y las sillas que antano habian servido para tocar sardanas.

El desfile fue un exito: todo reluciente y sincronizado. Brotaron 'vivas' al Ejercito, incluso del balcon de los Alvear, y las chicas de la Seccion Femenina anduvieron clavando banderitas como en su dia las hijas del Responsable. Nota emotiva fue el paso de todos los Caballeros Mutilados de la provincia, entre los que destaco, con su manga flotante, Agustin Lago, quien vestido de uniforme parecia mas vulgar. El general hablo a la multitud. Y esta vez fue el obispo quien, escuchandolo, se dio cuenta de que carecia totalmente de educacion militar. Hubiera sido incapaz de distinguir entre un fusil y un mosqueton. 'Tal vez nos conviniera.-penso, mirando al general- darnos clase mutuamente'.

Terminado el desfile, le toco a dona Cecilia protagonizar la manana gloriosa. Al final de la Rambla se habia instalado una mesa petitoria al objeto de recaudar fondos para luchar contra la tuberculosis. El doctor Chaos tenia muchas dudas sobre el resultado de la operacion; pero dona Cecilia creia firmemente 'que el pueblo gerundense responderia a la llamada', y acerto. Las damas que figuraban en la presidencia, ademas de la esposa del general, eran Maria del Mar; la madre de Marta; Esther; la viuda de don Pedro Oriol y la esposa del notario Noguer. Habia otra mujer en Gerona que a gusto hubiera formado parte de la Comision, pero que no fue admitida: la 'guapetona Adela', la esposa de Marcos. Si, Adela se habia ofrecido para sentarse a la mesa, pero se llevo el gran chasco. '?Esposa de un depurado? ?Ni hablar!', fue la reaccion unanime. Adela, que tenia sus ahorrillos y que ambicionaba introducirse en la buena sociedad, se llevo el gran berrinche. 'Por tu culpa -increpo a su marido- no puedo ir a ninguna parte. ?Por que te metiste en politica, di?'. Marcos, acomplejado mas que nunca, contesto: 'Jugue y perdi. ?Que le vamos a hacer!'.

Dona Cecilia, que se habia preparado convenientemente para presidir la mesa petitoria -la vispera, y segun costumbre, habia mandado a Nebulosa, el asistente del general, a que le guardara turno en la peluqueria de senoras-, fue objeto de constantes halagos. '?Esta usted preciosa, dona Cecilia! -le dijeron las damas acompanantes-. ?Como se las arregla para que todo le luzca tanto?'. Dona Cecilia rechazo de plano tales halagos. 'Por favor, mis queridas amigas -dijo, sin quitarse los guantes blancos-, aqui lo importante es conseguir una buena recaudacion'.

La consiguio… El pueblo respondio a la llamada. La compasion gerundense por la tuberculosis adquirio dimensiones evangelicas. Incluso el comisario Dieguez, ?y el barbero Raimundo!, se acercaron a la mesa petitoria a depositar su obolo. Los gerundenses distinguidos lo entregaban dentro de un sobre. Otros lo depositaban con la mano cerrada hasta el ultimo momento, por discrecion. Una excepcion fue Gaspar Ley. Gaspar Ley quiso dar tambien fe de vida y dejo caer sobre la bandeja, ostentosamente, un billete de cien pesetas.

En los ratos de afluencia escasa, las damas de la mesa charlaban entre si y Carmen Elgazu, que las veia desde el balcon, hubiera dado no se que para oir el dialogo. Maria del Mar se lamento de que no podrian ir a veranear, como el Gobernador le habia prometido. 'Menos mal que he podido inscribir a Pablito y Cristina para los Campamentos de Verano'. La viuda Oriol, que llevaba un traje muy escotado, viendo pasar al coronel Romero, afirmo que no le importaria volver a casarse. Esther anuncio a sus amigas, provocando con ello el mayor asombro, 'que Manolo habia decidido licenciarse y quedarse en Gerona, donde abriria un bufete particular'. Al propio tiempo hablo de la conveniencia de fundar en la ciudad un Club de tenis y un Club de bridge. Segun Esther, el tenis era un deporte completisimo y el bridge un juego estimulante, muy eficaz para el intelecto. '?Deberiamos organizar un campeonato!'. Dona Cecilia, que le habia oido decir a su marido que el bridge era juego ingles, miro a Esther con recelo. 'Ay, no se, Esther, no se… -comento-. ?Por que vamos a implantar juegos raros? ?Es que no tenemos juegos bonitos en Espana?'.

La esposa del notario Noguer era la mas callada. Se limitaba a escuchar y a observar a sus amigas. Dona Cecilia le parecio muy ignorante, pero graciosa. Maria del Mar la encanto por su dulzura y Esther por su picardia y vitalidad. La esposa del notario Noguer estaba convencida de que Esther traeria a la poblacion aire fresco. Interpretaba su intencion: hacer algo, hacer algo en la dormida Gerona… Ademas, la encontraba muy atractiva, con su peinado cola de caballo. '?Cuantos hijos tienes, Esther?'. 'Tengo dos, una pareja…' '?Dos hijos y quieres jugar al tenis?', inquirio, azorada, dona Cecilia. '?Por que no? Y pienso ir a banarme a la piscina'.

La madre de Marta daba un poco de pena, enlutada como siempre. De pronto se ausentaba con el pensamiento. Carmen Elgazu, futura 'consuegra', desde el balcon se daba cuenta de ello y pensaba: 'Es terrible no poder olvidar…'

Todo el mundo desfilo ante la mesa petitoria. De vez en cuando Esther proponia: 'Deberiamos ir guardando el dinero en alguna bolsa'. Dona Cecilia se oponia: '?De ningun modo!

Que se vea, que se vea el monton'. En un balcon cercano habia un hombre paralitico, vejete, que lo contemplaba todo desde su sillon de ruedas y que tambien en sus anos mozos habia desfilado marcialmente.

Momentos antes de cerrar la mesa se produjo la sorpresa: llegaron las esposas de los hermanos Costa y entregaron a dona Cecilia, en nombre de sus maridos, un sobre mas misterioso que los demas, que contenia un cheque doblado.

Dona Cecilia lo desdoblo y al leer la cantidad casi se santiguo.

– ?Pero…!

Las esposas de los hermanos Costa inclinaron la cabeza y se retiraron.

Dona Cecilia tuvo un acceso de tos. ?Diez mil pesetas! Volviose hacia sus amigas blandiendo el papel.

– ?Pero…! -repitio-. ?Creen ustedes que debemos admitirlo?

Maria del Mar, que habia leido tambien la cantidad, exclamo:

– ?No faltaria mas!

La viuda de don Pedro Oriol corroboro:

– A caballo regalado, no le mires el diente.

Dona Cecilia dejo caer, en ademan dubitativo, el cheque sobre la bandeja, coronando el monton de billetes. Y tocandose el sombrero comento:

– Esos hermanos Costa… ?que pretenderan?

Celebraronse las 'Comidas de Hermandad', durante las cuales las autoridades hicieron una admirable demostracion del alto espiritu de convivencia que las animaba. 'La Voz de Alerta' -haciendo caso omiso de los sarcasmos del doctor Chaos- almorzo con sus grandes protegidos: los ancianos del Asilo, los cuales, al verlo entrar en el comedor, y obedeciendo instrucciones de las monjas, se pusieron en pie y extendiendo timidamente el brazo, gritaron: '?Viva el senor Alcalde!'. 'La Voz de Alerta' compartio con ellos el pan y la sal y escucho por centesima vez las aventuras de aquellos 'que habian visto nacer la electricidad', o habian sido marinos, o habian estado en la guerra de Cuba.

El notario Noguer, presidente de la Diputacion, accedio al ruego de su gran amigo el profesor Civil y presidio el almuerzo en los comedores de Auxilio Social. Aquel dia las muchachas de la Seccion Femenina habian puesto una flor en el plato de cada nina. Los manteles relucian y habia guirnaldas en el techo. Los chicos parecian estar contentos, tal vez porque el notario Noguer los obsequio con caramelos. Sin embargo, el aspecto de la mayoria de ellos daba grima. Al notario le dieron pena especial los ninos bizcos. Habia muchos, ignorandose la causa. Cuando levantaban la cabeza era imposible saber adonde miraban, si a la calle, al ilustre huesped o a letrero que habia detras de la mesa presidencial y que decia: 'Ni un hogar sin hambre, ni un espanol sin pan'.

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