Rafa, que no tenia hijos, escucho al muchacho con divertida atencion y finalmente le dijo, riendo:
– ?Por que no? Podemos probar.
?Albricias! ?Que tocaran las campanas de la Catedral! Eloy se vio milagrosamente convertido en la mascota oficial del Gerona Club de Futbol.
Rafa anadio, senalando el botiquin:
– Cuando empiece el campeonato, a lo mejor te llevamos incluso en los desplazamientos.
– ?Si, si! -exclamo Eloy-. ?Una mascota siempre trae suerte!
El gesto del 'renacuajo' fue bien recibido en el piso de la Rambla. Ignacio empleo la mitad de su paga en Fronteras en comprarle unas 'botas de reglamento' y Carmen Elgazu prometio confeccionarle a su medida una camiseta de jugador con los colores del club gerundense, que eran el rojo y el blanco. '?Y el pantalon?', inquirio Eloy. 'Tambien tendras tu pantalon, no te preocupes; y tus medias…'
Aquella noche Eloy dormido en la cama que fue de Cesar, sono que el Gerona Club de Futbol, gracias a el y a Rafa, ocupaba desde el primer partido el primer puesto de la clasificacion.
Septiembre trajo otro problema a la familia. Este afectaba concretamente a Carmen Elgazu. Los trastornos periodicos de la mujer fueron en este caso extraordinariamente aparatosos. Una terrible hemorragia. Carmen Elgazu paso veinticuatro horas retorciendose y con intermitentes desmayos.
Matias decidio:
– Hay que ir al especialista. Esto no me gusta.
La palabra 'especialista' no le hacia ninguna gracia a Carmen Elgazu, pero comprendio que no cabia otro remedio.
El decano de la ginecologia gerundense era el doctor Pedro Morell, al que Matias habia saludado en un par de ocasiones. Matias, desde Telegrafos, le llamo por telefono pidiendole consulta.
– ?Cuantos anos tiene su mujer? -le pregunto el doctor.
– Cuarenta y siete.
– Vengan manana a las cuatro.
Al dia siguiente, a las cuatro en punto, el doctor Morell, hombre muy conocido en Gerona porque habia ayudado a nacer a media ciudad, los recibio en su despacho, en cuyas paredes colgaban, ademas de un crucifijo, una serie de diplomas y algunos grabados con tematica de Maternidad.
El doctor Morell, con su bata blanca, sometio a Carmen Elgazu a un previo y minucioso interrogatorio. Pese a la discrecion de sus preguntas, Carmen Elgazu se sentia incomoda y en mas de una ocasion se le colorearon las mejillas. De pronto, el doctor Morell se levanto y la invito a pasar a la sala de reconocimiento.
– Vamos a ver esto… -dijo-. Vamos a ver.
Invito tambien a Matias, pero este dijo:
– Si no le importa, yo esperare aqui… -Al quedarse solo, el hombre encendio un pitillo y se acerco a la ventana, desde la cual se veia gotear la fuente de la plaza.
La revision, realizada a conciencia, fue exhaustiva, y a su termino el doctor y Carmen Elgazu regresaron al despacho. El doctor tomo asiento. Era hombre que no se andaba con tapujos.
– Eso no esta claro -explico, dirigiendose a Matias-. Le dare a su esposa unas medicinas. Luego le hare otra revision y decidiremos.
Carmen Elgazu palidecio.
– ?Decidiremos?
– Si -confirmo el doctor Morell-. Segun lo que veamos, habra que intervenir. ?Ha perdido usted peso?
– Si, un poco…
El doctor les explico que podria muy bien tratarse de una intervencion sin importancia. 'Pero ahora es prematuro para diagnosticar'.
Matias se quedo estupefacto. 'Segun lo que veamos, habra que intervenir…' El hombre no se atrevio a formular ninguna otra pregunta. En cuanto al doctor Morell, los vio azorados, pero hizo un gesto que significaba: 'La cosa esta asi'. Y arrancando con mucha pericia la hoja de un bloc, se puso a escribir la receta.
Matias y Carmen Elgazu salieron de la consulta cogidos del brazo. A los pocos pasos procuraron enderezar la espalda, para no parecer unos viejos.
– ?Que significa esto? -pregunto Carmen Elgazu, rompiendo el silencio.
Matias procuro reaccionar.
– No lo se, Carmen… -Luego anadio-: Pero acuerdate de que ha dicho que todo depende de la proxima revision.
Al cruzar el Puente de Piedra, Carmen Elgazu se paro repentinamente.
– Creo -dijo- que deberiamos hacer una novena a Santa Teresita del Nino Jesus…
Matias se detuvo a su vez, tocandose el sombrero. Y comento:
– ?A Santa Teresita? No creo que sea la mas indicada para este asunto…
CAPITULO XXII
Llego el mes de octubre y con el las primeras rafagas de frio, atenuadas por los nubarrones y por algun que otro chubasco. Segun el Calendario del Payes, que el Gobernador gustaba de consultar, el invierno seria duro. 'Va a ser una lastima, porque mucha gente no tiene estufa siquiera. Un braserillo y gracias'. Mosen Alberto publico en Amanecer una admirable 'Alabanza al Creador', el cual con tanta sabiduria habia ordenado el ciclo anual de las cuatro estaciones. 'El otono invita a reflexionar. Es melancolico y compensa de la excesiva vehemencia del verano'. A su vez, 'La Voz de Alerta' escribio una 'Ventana al mundo' refiriendose a una leyenda pirenaica segun la cual en otono los gigantes de las montanas velaban para que, en medio del trabajo reanudado, hubiera paz en los hogares. 'En otono las familias se reagrupan y el hombre se siente invadido por una fuerza positiva que lo impulsa a realizar sus proyectos'. El general Sanchez Bravo, que leia asiduamente esta seccion de 'La Voz de Alerta', comento: 'El alcalde tiene talento. Seguro que se ha inventado esa leyenda de los gigantes, pero no importa. Lo de los proyectos es una realidad. Anoche se me ocurrio que deberiamos construir en la ciudad unos cuarteles nuevos, confortables'.
Hermosa complejidad… Porque no todo el mundo creia que el otono fuera tan positivo para el hombre. Ahi estaba el doctor Andujar, quien tenia constancia, gracias a su especialidad, de que el transito del verano al invierno convulsionaba dramaticamente a gran numero de personas. El doctor Andujar habia ejercido durante siete anos en Santiago de Compostela -donde se encontraba cuando acepto el nombramiento de director del Manicomio de Gerona- y sabia por experiencia que al llegar octubre acudirian matematicamente a su consulta una serie de pacientes implorando su ayuda. 'Doctor… vuelvo a estar muy mal. Otra vez la angustia'. 'Doctor, no se lo que me pasa. Otra vez aquella tristeza…' 'Doctor, si no me ayuda usted, no se si voy a poder resistir'.
El doctor Andujar comprobo, en aquel mes de octubre, que Gerona, pese al equilibrio del paisaje, no era una excepcion. En el Manicomio los internados sufrieron crisis muy fuertes, siendo lo peor que el establecimiento era lobrego hasta extremos inimaginables. Aparte de la gran cantidad de enfermos -ochocientos- y de la promiscuidad en que se veian obligados a vivir, los patios eran raquiticos y la indumentaria de los pacientes daba grima. '?Ochocientos! -habia exclamado el doctor Andujar, el dia en que el doctor Chaos le cedio el sillon de director-. ?Y esos camastros! ?Y esos comedores colectivos!'. El doctor Andujar hubiera deseado un pabellon especial para cada dolencia, jardines holgados y mucha higiene.
El doctor Chaos, condiscipulo del doctor Andujar en la Facultad, sabiendose responsable de que su amigo se encontrase en Gerona, le dijo:
– De todos modos, en mis cartas te pinte con pelos y senales como era esto…
– ?Oh, desde luego! No te acuso a ti…
Tal vez el doctor Andujar consiguiera mejorar las cosas… Porque su personalidad era, tal como intuyera Ignacio, fuerte. Lo era tanto, que el hombre estaba destinado a marcar huella en la ciudad.
El doctor Chaos habia dicho de el: 'Es un hombre cabal, ejemplar'. No cabia mejor descripcion. Nacido en Zamora, hijo de medico, el doctor Andujar, apenas llegado a Gerona con su esposa ?y sus ocho hijos! - instalandose en el enorme piso que habia pertenecido precisamente al coronel Munoz-, demostro interesarse vivamente por todos los problemas relacionados de uno u otro modo con el sufrimiento. Su teoria era que debajo
