pregunto a su visitante, sacandose el panuelo de la bocamanga:
– Y usted… ?esta en contacto con el?
– Pues si. Le escribo de vez en cuando… y el me contesta.
El senor obispo se sono, procurando no hacer ruido.
– De todos modos, no tienen ustedes personalidad juridica, ?verdad?
– No, no la tenemos… ?Somos tan pocos! Al terminar la guerra quedamos tan desconectados unos de otros, que en un momento dado crei que me habia quedado solo, que yo era el Opus Dei.
El senor obispo doblo el panuelo y lo devolvio a su lugar habitual.
– La Obra de Dios… -repitio-. Conozco el regimiento…
– ?Lo conoce usted? -pregunto Agustin Lago, interesado.
– Si, claro… Leen ustedes un pequeno libro de meditacion, titulado Calino; no viven en comunidad; siguen ejerciendo su profesion; respetan por encima de todo la libertad personal… ?Me he equivocado en algo?
– En nada -respondio Agustin Lago, sin poder ocultar su asombro-. El resumen es perfecto.
El senor obispo, inesperadamente, se ajusto con gracia el solideo, que se le habia desplazado un poco, y mudando de expresion anadio:
– Hijo mio, yo no veo ahi mas que dos peligros… Primero, el que supone no vivir en comunidad. ?Las tentaciones son tantas! Y luego, ese respeto a la libertad personal… Me parece muy arriesgado. ?O no lo cree usted asi?
Agustin Lago no supo que contestar. Los ojos del senor obispo se habian convertido de nuevo en dos lineas horizontales.
– No se, Ilustrisima… Los seglares…
– ?Oh, si, me consta que su proposito es recto! Pero en la practica… -El doctor Gregorio Lascasas endurecio, quizas involuntariamente, el tono de su voz-. No debemos olvidar que fue el propio Jesus quien dijo: 'Yo soy la vid y vosotros los sarmientos'.
Mil argumentos se agolparon en la mente de Agustin Lago. Titubeo un momento y por fin dijo:
– Creo, Ilustrisima, que no existe conflicto. Se puede ser sarmiento en medio del mundo. Uno de los pensamientos de Camino dice: '?Que grande cosa es ser un pequeno tornillo!'.
El senor obispo reacciono con simpatia y sonrio.
– Si, ya se. Y hay otro pensamiento que dice: 'Tu y tus hermanos, unidas vuestras voluntades para cumplir la de Dios, sereis capaces de vencer todos los obstaculos'.
Agustin Lago enmudecio. Sin duda el senor obispo estaba al corriente. Experimento una mezcla de temor y de halago. Sonriendo a su vez dijo:
– Estoy dispuesto a dar testimonio de que me siento a gusto uniendo mi voluntad a la de los demas… Confio en que mi conducta merecera la aprobacion de Su Ilustrisima.
– Eso esta bien. Voy a darle mi bendicion para que tenga siempre presente lo que acaba de decir.
Agustin Lago se sorprendio, pues las palabras del senor obispo parecian indicar que este daba por terminada la entrevista.
Asi era, en efecto. El doctor Gregorio Lascasas se habia levantado y al hacerlo su figura se agiganto increiblemente.
Agustin Lago se levanto tambien, con cierta rigidez, como si todavia estuviera en el ejercito; y acto seguido comprendio que no le cabia mas remedio que hincar la rodilla. Asi lo hizo.
El senor obispo lo bendijo y le dio a besar el anillo.
– Vaya usted con Dios, amigo mio. Sea perseverante en su maravilloso plan escolar… Y de vez en cuando, venga a verme.
El doctor Gregorio Lascasas acompano a Agustin Lago hasta la puerta. El inspector inclino repetidamente la cabeza y desaparecio.
Mosen Iguacen broto como por ensalmo a su lado, en uno de los pasillos.
– Enorme este palacio, ?verdad?
– Desde luego.
– Vaya usted con Dios.
Las clases empezaron el 7 de octubre. Agustin Lago se las arreglo para que todos los maestros y maestras supieran a que atenerse. Los libros de texto a proposito, que tanto inquietaban al profesor Civil, llegaron de Madrid, algunos tirados en cyclostyl.
En seguida se vio que Agustin Lago acerto en su pronostico: los colegios regentados por religiosos parecieron empenarse en justificar los temores del Gobernador. Los frailes y las monjas lo supeditaban todo a las practicas de piedad. Creian que 'para que los alumnos se sintieran constantemente en presencia de Dios' era preciso no distraerlos demasiado con las Matematicas o con la Fisica. Contrariamente a los deseos del inspector jefe, consideraban que el estudio era secundario. Preferian que dichos alumnos fueran 'santos' a que se interesaran por las asignaturas del programa. Organizaron un sistema de presion al que resultaba dificil oponer resistencia. Los muchachos, al entrar en el aula, debian decir Ave Maria Purisima y al pasar lista debian contestar ?Viva Jesus! Inmediatamente iniciaron la celebracion de los primeros viernes de mes, de los siete domingos de San Jose y las visitas colectivas al Santisimo. Llegaron a organizar los llamados Cruzados Eucaristicos, es decir, alumnos que llevaban una cruz en el pecho y que juraron estar dispuestos, llegado el caso, a dar la vida por defender la Fe. Y los sabados cada alumno o alumna debia presentar por escrito el numero de 'Buenas Obras' llevadas a cabo durante la semana: comuniones, jaculatorias, pequenos sacrificios en honor de la Virgen…
En las escuelas laicas la presion era menor, si bien los maestros que habian obtenido el titulo en epoca de la Republica tuvieron que examinarse previamente de Religion y de Historia Sagrada, sin cuyo requisito no hubieran podido cobrar el sueldo. Sin embargo, el profesor, segun fuere su talante, gozaba de mayor libertad de accion. Los habia que saboteaban lindamente las consignas y que organizaban las clases a la manera tradicional, sin hacer el menor esfuerzo por relacionar la Geografia con los viajes misioneros de San Francisco Javier ni la Fisica y la Geologia con la omnipotencia del Creador. En los pueblos tal independencia de criterio era mas dificil, dado que los parrocos, bien aleccionados, ejercian una vigilancia implacable y muchos de ellos exigian el parte de los alumnos que faltaban a la misa dominical.
Agustin Lago, que recibia puntual noticia de lo que ocurria en cada caso, tuvo la evidente impresion de que se veria obligado a librar una dura batalla. Cada dia, al mirarse al espejo en su habitacion de la plaza de las Ollas, recordaba el consejo que en cierta ocasion le diera mosen Alberto: 'No hay que llevar las cosas demasiado lejos, amigo Lago'. ?Claro que no! Pero ?y el senor obispo…? Agustin Lago recordaba las palabras de este: 'De vez en cuando, venga a verme'.
La escuela mas importante de Gerona, y que en consecuencia era la que mayormente preocupaba a Agustin Lago, era el Grupo Escolar San Narciso, en el que precisamente se habian matriculado no solo Eloy y Manuel Alvear, sino tambien Felix Reyes y 'El Nino de Jaen'. Cuarteto heterogeneo pero unido por lazos afectivos bastante solidos, nacidos durante su convivencia veraniega en el Campamento Onesimo Redondo.
La directora del Grupo Escolar San Narciso era nada menos que Asuncion, quien continuaba con sus escrupulos y dispuesta a no exponerse de ningun modo a que 'por escandalizar a un parvulillo le ataran una rueda de molino al cuello y la sumergieran en lo profundo del mar'. El resto del profesorado era tambien declaradamente 'beato', excepto un par de ex alfereces provisionales, los cuales exageraban por otro lado, por el lado del patriotismo.
Los contertulios del Cafe Nacional comentaban con sorna los metodos empleados en el Grupo Escolar San Narciso. Por ejemplo, para la ensenanza de la Aritmetica, Asuncion concibio un sistema de simbolos que se revelo plastico y original. Comparaba el numero 1 con la unidad de Dios; el numero 2 con las dos naturalezas de Cristo; el numero 3 con las tres virtudes teologales; el numero 4 con los cuatro evangelistas. Para la ensenanza de la Gramatica, ordeno que en las redacciones y analisis no se emplease ningun nombre propio que no correspondiera a un personaje biblico y que no se echase mano de ninguna cita que no figuraba en alguna Enciclica. Se produjo algun conato de indocilidad. Uno de los maestros, de edad avanzada, Torrus de apellido, al ensenar Literatura se nego rotundamente a afirmar que Campoamor profundizo mas que Leopardi y que Rousseau era tonto de capirote. Asuncion discutio con el, pero no hubo nada que hacer. Claro que la flamante Directora, intima de Pilar, se resarcia con creces, sobre todo al dar clase de Historia, que era su disciplina preferida. La Historia, para Asuncion -en tanto Alfonso Estrada no alegrara un poco su vida intima- eran Mahoma, Lutero, Calvino y otros nombres igualmente heterodoxos.
