Cabe decir que los alumnos, faltos de otros puntos de referencia, se adaptaron gustosos al programa, entre otros motivos porque los maestros de la plantilla eran, pese a todo, muy competentes. Por otra parte, los atraia cierta curiosidad. Las jornadas escolares podian pecar de cualquier cosa menos de monotonia. Hoy recibian la visita de la Inspectora de Falange, que era Chelo Rossello; manana, la del profesor de Religion, que era mosen Obiols, catedratico del Seminario, hombre de pies larguisimos y voz tronitronante; pasado manana debian redactar la lista de 'Buenos Propositos': propositos de obedecer a los padres, de ser corteses con los companeros, de renunciar voluntariamente al postre… En cualquier momento podian ser llamados para efectuar una visita colectiva a la checa de Cosme Vila o al gimnasio de los anarquistas; o a una sesion de dibujos animados en el Cine Coliseum; etcetera. Por anadidura, el maestro Torras era un experto prestidigitador y a menudo los deleitaba con sesiones de juegos de manos, cuyos trucos 'El Nino de Jaen' era infaliblemente el primero en descubrir.

Naturalmente, no faltaban los consabidos alumnos rebeldes. Por ejemplo, el primogenito de Marcos y de la guapetona Adela, un muchacho inquieto llamado, no se sabia por que, Candido, un dia le pregunto a Chelo Rossello por que los puntos de la Falange eran exactamente veintiseis y no treinta y dos, o cuarenta. Tambien Felix Reyes, contento porque su madre habia salido absuelta de la carcel -lo que a el lo libero de los comedores de Auxilio Social-, le pregunto en cierta ocasion a mosen Obiols si era cierto que Jesucristo habia tenido hermanos. Pero, por regla general, imperaba una sana obediencia, excepto, claro esta, a la hora del recreo, en donde todo estaba permitido, desde jugar al futbol hasta improvisar con bastones combates de esgrima. Por cierto, que esto ultimo no dejo de llamar la atencion de los maestros del Grupo Escolar San Narciso. Los alumnos, sin que nadie los empujara en esa direccion, se inclinaban espontaneamente hacia los juegos belicos, utilizando para ello fusiles de madera, balines, piedras o imitando onomatopeyicamente, con admirable fidelidad, los clasicos ruidos de la guerra: el de los tanques al arrastrarse; el zumbido de los aviones; el galopar de la Caballeria. Asuncion, pese a ser hija de militar, se extranaba de que los muchachos no prefirieran diversiones mas pacificas, aunque comprendia que en este sentido eran victimas del ambiente reinante y de los incesantes comentarios que oian por doquier referidos a la campana de Polonia.

En resumidas cuentas, el Grupo Escolar San Narciso demostraba bien a las claras que Agustin Lago tenia posibilidades de salirse con la suya, aunque a muy largo plazo. Los alumnos veian desarrollarse a la par su alma y su cuerpo -el deporte, en efecto, era mimado especialmente- y no se sentian oprimidos. Cuando a la hora de entrada se izaban en el patio las tres banderas -la Nacional, la de Falange y la del Requete- la mayoria de ellos cantaban brazo en alto, con entusiasmo sincero, el Cara al sol y el Oriamendi.

Tal vez existiera un momento dificil: el de los periodicos examenes de conciencia en visperas de alguna Comunion General

Dichos examenes corrian a cargo de mosen Obiols y tenian lugar a media tarde, con los postigos de las ventanas de la clase entornados, para facilitar la debida concentracion interior. Mosen Obiols subia al estrado e iba dejando caer sobre las cabezas de los alumnos los diez mandamientos, guardando despues de cada uno de ellos unos segundos de silencio para dar tiempo a la reflexion.

La practica demostro que algunos chicos se torturaban en demasia preguntandose a si mismos si 'amaban a Dios sobre todas las cosas' -si lo amaban mas, por ejemplo, que a sus padres-; si habian jurado en vano su Santo Nombre; o si habian calumniado al projimo. Especialmente creaba un clima de incomodidad el sexto mandamiento. '?Habeis cometido actos impuros?', preguntaba mosen Obiols. Los alumnos no acababan de comprender exactamente. Eloy se preguntaba si el sacerdote se referia a 'aquello' que casi todos hacian solitariamente, entre los arboles, en el Campamento de San Feliu de Guixols; o a los suenos nocturnos; o al deseo que a veces sentia el, en el piso de la Rambla, de que Pilar saliera de su cuarto vistiendo el camison de dormir…

Menos mal que los mandamientos eran solo diez y que al final mosen Obiols desaparecia rapidamente y Asuncion se llevaba a todo el Grupo Escolar a confesarse. Porque, en la iglesia la espera era larga, debido a la cola que se formaba, y ello aquietaba los animos. A uno le daban ganas de pellizcar al vecino. El otro simulaba volverle a pasar al companero agua bendita, como habian hecho al entrar. El otro de pronto encogia los hombros, pensando en que el quinto mandamiento, el 'no mataras', rezaba mas bien para la gente mayor, que habia hecho la guerra; una guerra no de embuste como las que ellos organizaban en el patio a la hora del recreo.

En cambio, lo que encantaba a todos, sin distincion, eran las excursiones que tenian lugar los jueves por la tarde y, a veces, los domingos.

– ?Manana subimos a las Pedreras!

– ?El proximo domingo, a la ermita de los Angeles!

Los alumnos cabrioleaban toda la tarde felices por las colinas y los oteros, tirandose piedras y contemplando a Gerona abajo en el llano, envuelta en una neblina de color reciamente autumnal.

Excursion singular fue la organizada el dia 21, segundo aniversario del hundimiento del frente 'rojo' del Norte, al litoral, a San Antonio de Calonge. ?Ay, el pasmo del pequeno Manuel al ver el mar! Por fin se hizo realidad su sueno, tantas veces acariciado en el Atlas que se trajo de Burgos. Manuel Alvear, al descubrir desde un recodo de la carretera la inmensidad azul, se incorporo en su asiento del vehiculo y se tapo la boca con las manos. Candido, a su lado, le dijo: '?No hay para tanto muchacho!'. Pero Manuel no acertaba a hablar. ?La Costa Brava! No comprendio que su hermana, Paz, pusiera en entredicho la grandeza de la region gerundense. Y cuando los autocares se detuvieron y todos los alumnos irrumpieron como pequenos salvajes en la playa, el permanecio clavado en la arena, sin atreverse a acercarse al agua: tanto era el respeto que esta le inspiro.

Manuel hubiera deseado tener a su lado a Eloy para gritar: '?Me gusta, me gusta!'. Pero Eloy, la mascota del Gerona Club de Futbol, feliz porque el equipo local, 'su' equipo, habia ganado en la jornada anterior, se habia subido a una roca y desde lo alto, con dos dedos entre los dientes, emitia escalofriantes silbidos en espera de que le contestara la sirena de un barco que pasaba alla lejos, en el horizonte.

* * *

Por supuesto, Manuel era el mas desconcertado de los alumnos… Manuel Alvear, como le llamaban sus companeros, desde que habia llegado a Gerona no sabia a que carta quedarse. Las influencias que recibia eran tan contradictorias -en el Grupo Escolar, en el piso de la Rambla, en su casa, con su madre y con Paz- que notaba frio en la cabeza, motivo por el cual su tio Matias le habia regalado, al igual que a Eloy, una boina. Manuel llevaba tambien boina, ademas de un abrigo raido; y su sonrisa era habitualmente triste. ?Como no iba a serlo? ?No era todo aquello un tanto excesivo para su edad?

Lo era, sin duda alguna, sobre todo por culpa de Paz, la cual, siempre al acecho, le decia cada dos por tres:

– No les hagas caso, Manuel. Todo esto es una patrana. ?Juegos de manos, excursiones? Para que no os deis cuenta de lo que se proponen; para distraeros… ?Clases de religion? ?Puah! Si Dios existiera y fuera bueno, la gente no sufriria lo que sufre… Parece mentira que no te des cuenta. ?Sabes por que te llevan a confesar? Para tenerte bien amarrado, para saber lo que piensas. Facil ?no te parece? ?Son unos granujas!

Manuel escuchaba a su hermana, procurando sopesar sus argumentos. Y no veia que, en el mejor de los casos, hubiera nada facil en todo aquello. ?Si no los hubieran llevado a las Pedreras y al mar, Paz hubiera dicho que los tenian encarcelados! En cuanto a la religion, ?era realmente una patrana? Manuel miraba a menudo, en la clase, el crucifijo de la pared, como le habia ocurrido al doctor Chaos en el Manicomio. ?Realmente aquel hombre, que segun mosen Obiols era Dios, se dejo clavetear manos y pies 'para tenerlo a el bien amarrado'? ?Y su primo Cesar? ?Era tan impresionante lo que le contaban de el en el piso ?e ja Rambla! ?Y como podian luego los confesores acordarse de lo que pensaba cada uno de los chicos, de los 'pecados' de cada cual? Ni siquiera conocian sus nombres…

Paz, y su propia madre, Conchi, se daban perfecta cuenta del combate que libraba el muchacho. ?Por algo, en Burgos, dudaron entre aceptar 0 no aceptar el traslado a Gerona! Lo cierto es que las dos mujeres vivian sobre ascuas. Especialmente desde que a Paz se le ocurrio un dia echar un vistazo a los libros que Manuel guardaba en la cartera del Grupo Escolar… ?Por todos los diablos! ?Como podian ensenar semejantes majaderias? Por ejemplo, en el libro de Historia de Espana, historia dialogada, podian leerse cosas de este calibre:

– ?A que ha de aspirar Espana?

– A rehacer el Imperio que perdio.

– ?Por que lo perdio?

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