Manolo se intereso por la personalidad del ex policia.

– Un tipo colosal -opino Ignacio.

– Si, eso dice todo el mundo -comento Manolo.

La doncella aparecio con el servicio y deposito la bandeja sobre la mesa. Esther, palpo la tetera y luego lleno las cuatro tazas, preguntando a cada uno: '?Con leche o con limon?'. Ignacio, que no habia probado nunca el te, lo pidio con limon y le supo a demonios. Pero no dijo nada y, estirando el brazo, tomo dos pastas a un tiempo, de lo cual se arrepintio.

Ignacio habia hecho desde el primer dia muy buenas migas con Manolo y Esther, y sabia que estos le tenian en gran aprecio. No obstante, aquella tarde, sin saber por que, se sentia acomplejado. Tanto, que cuidaba de sus ademanes como si estuviera ante un tribunal. Ni siquiera se habia atrevido a pedirle a Manolo que le ensenara el despacho, el bufete en que trabajaba. Solo habia comentado, despues de echar una ojeada a los libros de los estantes: 'Ortega y Unamuno ?eh? Te van a meter en la carcel'.

Esther, que parecia de muy buen humor y que jugueteaba graciosamente con su pelo, con su cola de caballo, abrio el dialogo. Primero felicito a Marta por el vestido que llevo en el Casino, en el baile de gala -'de veras que te sentaba muy bien'- y luego… se dedico a chismorrear, como hubiera podido hacerlo el mismisimo senor Grote. Menos mal que confeso: '?Por que negarlo? ?Me chifla meterme con la gente!'.

Hablo de lo ridiculo que resultaba que hubieran quitado los desnudos de la exposicion de pinturas de la Biblioteca Municipal. El pintor se llamaba Cefe -abreviacion de Ceferino- y era un pobre diablo. 'Habra sido cosa del obispo ?no creeis?'. A continuacion se refirio a la viuda Oriol. Aseguro que coqueteaba con 'La Voz de Alerta'. 'Eso termina en boda. Y si no, al tiempo'. Por fin se refirio a Agustin Lago. 'Es un tipo intrigante. ?Que opinais? Con sus gafas bifocales, con su aire intelectual… No tengo idea de lo que pueda ser el Opus, pero a juzgar por la vida que lleva ese caballero, debe de ser un batallon disciplinario'.

Manolo solto una carcajada.

– Mi padre me dijo que en Barcelona estan a matar con los jesuitas… Pero aqui como el Opus es solo Agustin Lago…

Marta comento:

– ?Bueno! Pronto conseguira adeptos, supongo. Cuando Mateo vino a Gerona no habia tampoco mas falangista que el.

Llegados a este punto, se produjo el primer quiebro en el dialogo. Manolo enfoco inevitablemente el tema de la Navidad. Tenia unos discos de villancicos que eran una maravilla. 'Si quereis, luego oimos alguno'.

Ignacio, despues de decir que, como todos los anos, el acompanaria a su madre a la misa del gallo, comento que las fiestas de Navidad lo ponian siempre de un triste subido. 'No lo puedo remediar. Nunca he podido alegrarme a fecha fija'.

Manolo parecio sorprenderse. Marta, en cambio, compartio la opinion de Ignacio.

– Yo tambien me pongo muy triste por Navidad.

Manolo discrepo. Dijo que tal vez ello les ocurriera porque no tenian hijos. 'Si tuvierais hijos…' Luego agrego, como si su propio comentario le hubiera parecido superficial:

– De todos modos, no es obligatorio alegrarse… Navidad es sobre todo amor. Amor y, si es posible, comprension…

– ?Monsergas! -protesto Esther, que se habia reclinado con estudiada indolencia en su sillon-. ?Alegremonos en el Senor! ?Alegremonos, que ha nacido el Nino-Dios!

– Bueno, bueno, no te quejes… -contemporizo Manolo, ofreciendo a todos tabaco rubio.

Manolo tenia la costumbre de decirle 'no te quejes' a Esther cuando esta tenia razon.

La fusion en el aire del humo de los cigarrillos de Manolo y de Ignacio tuvo la virtud de dar otro quiebro a la conversacion. Manolo, fiel a su costumbre, conto un par de chistes, nada vulgares, a decir verdad y luego, tras de reclamar de Esther otra taza de te, cogio su varita de bambu y se golpeo con ella repetidas veces la puntera del zapato. A continuacion dijo:

– ?Sabeis que estamos muy contentos de nuestra decision de quedarnos en Gerona?

– ?De veras?

– Pues, si. A Esther le costo decidirse. Temio que a mi me faltaran clientes y que a ella le sobrara tiempo para aburrirse. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. Yo no doy abasto con tanto pleito y ella, con el tenis, el bridge y su aficion a colocarme plumitas en el sombrero, se siente feliz.

Esther hizo un mohin.

– ?Bueno! -exclamo- Eso de la plumita es cosa de mi madre. Me escribio desde Jerez diciendo: '?Procura que todo el mundo se entere de que Manolo es un pavo real!'.

Ignacio solto una carcajada.

– De todos modos, en Gerona habra siempre mas conventos que raquetas…

– ?Hum! -hizo Manolo-. Esther es capaz de alterar el orden de los sumandos.

El clima era tan cordial, que Marta aprovecho la ocasion para preguntarle a Manolo:

– Si no es indiscrecion… ?es cierto que te ocupas de la herencia de los hermanos Estrada?

Manolo asintio con la cabeza.

– Pues si… Es uno de los pocos asuntos agradables que hasta ahora han llegado a mi bufete.

Intervino Ignacio.

– ?Por que dices eso? Todo tendra su interes, ?no?

Manolo deposito en el suelo la varita de bambu y tomo un sorbo de te.

– No lo creas -contesto-. En general, a un abogado que empieza no se le encomiendan mas que pleitos perdidos. Y perder tiene un interes profesional muy escaso, la verdad…

Ignacio se rasco con la una la ceja derecha.

– ?Querras creer que no te imagino perdiendo?

Manolo se encogio de hombros.

– ?Pues que quieres que haga? Multas por estraperlo; multas por escuchar la BBC; colonos a los que sus amos quieren expulsar de la finca; inquilinos urbanos a los que los propietarios les han cortado el gas y la electricidad… ?Como quieres defender eso?

Ignacio pregunto con estupor:

– Pero ?como puede multarse a alguien por escuchar la BBC? ?Y como puede cortarsele a un inquilino el gas y la electricidad?

Manolo tuvo una expresion casi comica.

– De una manera muy sencilla. Colocando en la denuncia la palabra desafecto… El eterno sistema, ya sabes.

Marta, cuya expresion era ahora seria, pregunto:

– Pero ?y si la denuncia esta justificada? Quiero decir, ?si esos denunciados eran rojos de verdad?

Manolo miro con fijeza a Marta:

– Por favor, Marta. En Auditoria quede harto de esa palabrita…

Esther procuro amenizar la cuestion. Se puso de parte de su marido.

– Manolo lleva razon -dijo-. Pensando en el futuro, es preferible que defienda ahora a los debiles, para que todo el mundo sepa a que atenerse con el.

Marta parecia sentirse incomoda y Manolo intento explicarse. Lo normal era que los fuertes abusasen, aprovechandose de la situacion.

– Querida Marta, un dia me dijiste que, gracias a Dios, en Espana ya no se hacia politica; en mi despacho te darias cuenta de que eso no es verdad… Muchos alcaldes, o ex cautivos, o ex combatientes, se atreven a talar arboles sin permiso; o a instalar un matadero clandestino; o a poner en la leche el cincuenta por ciento de agua… Naturalmente, en todo esto ha influido la guerra europea. Algunos articulos empiezan a escasear y ello ha despertado la ambicion -marco una pausa y anadio-: Es una verdadera epidemia, te lo aseguro. Como el Gobernador no acierte a parar esto, dentro de seis meses media poblacion vivira del robo.

Marta se escandalizo mucho mas de lo que se escandalizara por dentro al ver el arbol de Navidad.

– No lo entiendo -dijo-. Mi impresion es que todo el mundo procura ganarse licitamente el pan.

Manolo apunto con el indice a Marta, como siempre que alguien hacia un comentario que era acertado solo a medias.

– En muchos casos asi es. Pero luego hay los aprovechados. El dinero facil tienta, ?sabes, Marta?

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