cuatro soles.
Vuestro siempre.
Firmado: Ignacio.
El 1 de septiembre, el tren correo que hacia el trayecto Portbou-Barcelona descarrilo, cerca de la estacion de Massanet-Massanas. Debido a un corte de la via -sabotaje-, la locomotora y los tres primeros coches se cayeron a un terraplen y fue una catastrofe, puesto que el convoy andaba hasta los topes. La tercera catastrofe ferroviaria en el pais en cuestion de un mes.
En medio del monton de chatarra quedaron aprisionados seis cadaveres, un herido gravisimo y doce heridos de diversa consideracion. El maquinista y su ayudante quedaron carbonizados. Los trabajos de rescate fueron laboriosisimos, y tambien los de identificacion. Intervinieron los bomberos, la guardia civil, la Cruz Roja -Solita acudio en una de las ambulancias- y se tardarian veinticuatro horas en reanudar el trafico. Entre los cadaveres habia dos gitanas y un nino. El herido gravisimo, que fallecio al llegar al hospital, era nada menos que Evaristo Rojas, uno de los tres ex divisionarios.
Corte de las vias, sabotaje… La poblacion se convulsiono, sin acertar a explicarse. Las autoridades, que habian acudido al instante, supusieron desde el primer momento de que se trataba: los maquis. Estaban mejor organizados que cuando irrumpieron en el Roncal y en Roncesvalles y en el valle de Aran. Iban en patrullas, dotados de buen material y de una fuerza indomable. La censura era tan severa que impedia que los periodicos dieran las noticias con la debida meticulosidad. Era preciso evitar a toda costa la propagacion del miedo. El miedo, para un pueblo, era un arma mortifera. Mejor valia pasar hambre que tener miedo. El miedo era una serpiente de siete colas que se introducia en los hogares y que con sus lenguetazos despedia veneno letal. En este caso, sin embargo, para los habitantes de Gerona y provincia era imposible hacer mutis por el foro. Entre los cadaveres habia los de tres muchachos de Banolas que se iban a Barcelona a participar en la travesia a nado del puerto. Entre los heridos, un par de alcaldes, varios agricultores, ademas del farmaceutico y el cartero de la poblacion de Pais.
Los heridos fueron repartidos entre los diversos centros sanitarios, los muertos, con sus correspondientes cajas, fueron enviados a sus lugares de origen. Una capilla ardiente en el local de Falange de Gerona: el cuerpo de Evaristo Rojas, al que se le impuso la ultima condecoracion. 'El destino tiene esos caprichos! -escribio Mateo en Amanecer-. Un muchacho sano, que se jugo cien veces la vida durante la guerra civil y luego en la helada inmensidad de Rusia, ha encontrado la muerte en el tren correo de Portbou a Barcelona. Habra que buscar a los culpables y, caso de capturarlos, condenarlos a la ultima pena, que es lo que suele hacerse con los criminales'. La respuesta de Gerona fue espectacular e Ignacio penso que hubieran debido presenciarla David y Olga. El cadaver con el feretro atrajo a una multitud, que fue desfilando ante el, persignandose y vertiendo alguna lagrima. Evaristo Rojas, de Abastos, campeon de billar! Aquella habia sido una carambola a tres bandas, con una bola roja que correspondia a la sangre. Sus dos companeros de la fonda Imperio, Pedro Ibanez y Leon Izquierdo, pidieron permiso para formar la guardia en torno al feretro. Tambien; Mateo. El camarada Montaraz, el capitan Sanchez Bravo y mosen Falco acompanaron la caja mortuoria al cementerio. Ningun familiar, Evaristo Rojas era sinonimo de orfandad. Mosen Falco aprovecho la ocasion para soltar una perorata y terminar gritando: 'Arriba Espana!'?
Y entonces empezaron las pesquisas para el descubrimiento de los culpables. Corrian rumores de toda suerte. Un par de 'supuestos' mendigos habian sido vistos cerca del lugar y tambien un coche de color gris. Nada, ninguna pista concreta. La brigadilla Dieguez se movilizo, pese a una cierta indolencia por parte del comisario de policia, don Eusebio Ferrandiz, quien desde que tenia en casa a su hermana ex monja parecia alicaido. La guardia civil patrullo de firme. Pero… los maquis] Como atraparlos? Dormian en los montes, conocian los caminos, los huecos de las rocas y se pasaban semanas mezclados entre la gente de buena voluntad. Se hablaba de un tal Piyayo, de un tal Chotis, de un tal Valencia. Como saber? El anterior sabotaje tuvo lugar cerca de Cadiz. El mas sospechoso -el mas famoso-, un tal Cristino Garcia, que solia actuar con ocho companeros mas. Comunista y lider de la Resistencia francesa, era una institucion. No habia forma de echarle el guante. Se disfrazaba de lo que le daba la gana y poseia el don de la ubicuidad. No se habia puesto precio a su cabeza, pero aquel que consiguiera llevarlo preso a comisaria seria ascendido a 'comandante honorifico'.
No, ninguna pista concreta. El camarada Montaraz pegaba punetazos en la mesa. Clamaba venganza, tenia miedo. Una serpiente de siete colas habia entrado en su despacho, en el que no faltaban los cacahuetes de costumbre. Evaristo Rojas habia dejado un hueco en la ciudad. Ya no podria hablarse de 'los tres mosqueteros'; quedaban solo dos, Pedro Ibanez y Leon Izquierdo. Jaime, el librero, se alegro de la muerte de Evaristo Rojas. Fue uno de los que le pegaron hasta hacerlo sangrar. 'El Nino de Jaen' lloro por las dos gitanas, que vivian en Montjuich y que muchas veces le habian jaleado mientras el se bailaba unas seguidillas.
El miedo. El miedo era paralizante, destructor. Durante unos dias la ciudad vivio bajo este signo y la palabra maquis se convirtio para muchos en figura real. El descarrilamiento podia haber ocasionado cien victimas. En la carcel, los reclusos no sabian que partido tomar. A raiz de la terminacion de la guerra se preveia otro aumento de las restricciones, del racionamiento, del hambre. El aislamiento. Los estraperlistas volvian a ser metidos entre rejas -osear Pinel, el padre de Solita, fiscal de tasas, se ocupaba de ello-, y estos manifestaron su repulsa contra el 'atentado'; los presos politicos se encogieron de hombros. 'Victimas inocentes, es verdad… Pero todo tiene su precio'. Y por dentro bendecian al Piyayo, al Chotis, al Valencia y sobre todo a Cristino Garcia y sus camaradas.
El camarada Montaraz se dio cuenta de que Espana afrontaba una nueva etapa de su historia. Tres noticias le indujeron a pensar asi, aparte de lo que significaba la terminacion de la guerra. En el ultimo reajuste ministerial habia recibido el cese Jose Luis de Arrese en su calidad de secretario general del Movimiento sin que se le nombrara sucesor; en el Boletin del Estado se publico la supresion de la obligatoriedad de saludar brazo en alto; se habia abandonado, 'en aras de la concordia', el control sobre la ciudad de Tanger. Tanger era el ultimo eslabon colonial… Como no fuera en sentido figurado, ya nadie podria hablar de Imperio.
– Te das cuenta, Maria Fernanda? Todo esto presenta mal cariz…
Maria Fernanda se le acerco y le dio un beso.
– Mi opinion ya la sabes… La solucion esta en Lausana, y si no, en Estoril…
El camarada Montaraz nego una vez mas con la cabeza. Precisamente, dadas las circunstancias, lo que menos podia desearse era el chaqueteo y el cambio de guardia. Habia que cerrar filas. Elegir a los hombres idoneos para cada cargo. A su vez, don Eusebio Ferrandiz no era el hombre idoneo para el cargo de comisario de policia. Demasiado bonachon. Demasiados escrupulos. Andaba por la comisaria como pidiendoles perdon a los 'rojos' y a los 'delincuentes'. Su actuacion a raiz del sabotaje del tren habia sido decepcionante.
El gobernador decidio actuar. Hizo un viaje a Madrid para entrevistarse con su amigo Giron -a este la boda le habia sentado de maravilla- y regreso con la promesa de que don Eusebio Ferrandiz seria relevado. 'Piensa que Gerona es provincia fronteriza y que necesitamos un hombre fuerte'.
El relevo no se hizo esperar. A mediados de octubre don Eusebio Ferrandiz fue trasladado a Guadalajara, adonde se marcho acompanado de su hermana, Genoveva. Y llego en sustitucion don Isidro Moreno, superviviente del Alcazar, donde perdio a su mujer. Don Isidro Moreno se presento con su segunda esposa, Francisca Iglesias y se instalaron en el piso que don Eusebio Ferrandiz dejo vacante.
Don Isidro Moreno tenia cuarenta y cinco anos. Policia de profesion, gracias al camarada Montaraz acababa de ascender a comisario. 'He de agradecerselo a usted?'. 'No, no, de ningun modo. A mi amigo el ministro Giron'.
Talla mediana, cabello rubio, ojos frios, de una frialdad que recordaba la de los ojos de Himmler. Tambien llevaba gafas de montura de plata. Se apoyaba en un baston, cuya empunadura era una rana. Oriundo de Santander, habia entablado amistad con el camarada Davila, el ex gobernador de Gerona, el cual le habia contado muchas cosas. Tenia fama de hombre duro. Trabajador infatigable. Las largas patillas le ocultaban dos verrugas simetricas en las sienes, que le hubieran afeado el rostro. Un tanto grosero, lo mismo en el verbo que en los ademanes, guardaba del Alcazar, ademas de una herida cicatrizada, una pequena piedra que llevaba siempre en el bolsillo a modo de talisman. Franquista hasta la medula, se inclinara Franco por la Falange o la dejara en la estacada. Al enterarse de que el gobernador descascarillaba cacahuetes, dijo: 'Mi hobby es limpiar la pistola'. Al enterarse de que el general Sanchez Bravo decia tutti contenti, barboto: 'Yo prefiero soltar algun rotundo taco
