– Lo mas dificil -prosiguio don Anselmo Ichaso- tal vez sea hallar el lugar del encuentro. Resulta inimaginable que Franco se desplace para ello a Portugal, y tampoco creo que don Juan acepte pisar tierra espanola despues de tantas humillaciones. Alguien ha sugerido un barco, un barco en alta mar…

Carlota estuvo a punto de aplaudir.

– Magnifico! Un barco… Que curioso! Un barco, en zona neutral.

– Exacto.

Despues de darle vueltas a tan tentadora perspectiva intervino Javier, el mutilado Javier. Quiso llevar el agua a su molino y hablar de la novela 'que habia terminado ya y que la censura habia rechazado'.

– La tengo ahi, en un cajon -dijo, dirigiendose a la Voz de Alerta-. Y en parte, como usted sabe, es obra suya. No, no, no proteste! Siempre he dicho que usted, en San Sebastian, me abrio el hermoso paisaje de las ideas.

' La Voz de Alerta' se sintio halagado y manifesto deseos de leerla. 'Esta a su disposicion. Lo que ocurre es que es muy larga. Son casi ochocientos folios a maquina'.

– Santo Dios! -exclamo Carlota, la condesa de Rubi.

– No he podido abreviarla. Se trata de una primera parte, en la que intento explicar las causas por las cuales Espana se enfrento en una guerra civil que duro tres anos. Todo el mundo habla de la guerra, pero, que yo sepa, nadie se ha interesado por indagar sus causas… Pronto abordare la segunda parte, que tratara de la guerra en los dos bandos y luego, quiza, una tercera, analizando las consecuencias.

Javier no perdia el tiempo. Habia recorrido media Espana preguntando, preguntando, abiertos los ojos de par en par. Y habia llegado a la conclusion de que aquella no fue una guerra de 'buenos' y 'malos', sino de malos en ambas partes. Tan peregrina, tan obvia conclusion, no habia sido tratada por nadie en letra impresa. 'Ustedes conocieron los horrores de la FAI. Yo he conocido los horrores de falangistas y requetes'.

Javier se despacho a gusto. Escribio con amor, con amor a Espana y a todos los personajes, atento a la sentencia o consejo de Dostoievski: 'Hay que escribir con amor. El amor avanzara siempre un centimetro mas que el odio, un centimetro mas'. Amo a todos los personajes sin distincion y sin pretender juzgarlos. Juzgar es lo mas facil, pero se corre el peligro de marrar el tiro y equivocarse. Procuro ser imparcial. Pasado un tiempo, los muertos inspiran respeto. Por lo menos se lo inspiraron a el. Trato con identico carino al general Mola y a Negrin, a Moscardo y a Durruti. El creia firmemente en la importancia del lugar de nacimiento y del entorno en el transcurso de la ninez. Partiendo de esas bases desarrollo la historia. Una historia que empezaba amablemente en 1931, con la llegada de la Republica y que terminaba en hecatombre el 18 de julio de 1936. Fueron cinco anos de errores por ambas partes. Los odios entre hermanos fueron acumulandose, las familias se partieron en dos mitades y el triste final fue su consecuencia. A medida que iba escribiendo, Espana se le aparecio como un monstruo bicefalo, o, mejor dicho, con dos corazones. El odio entre dos corazones es lo mas cruel que puede existir. Tropezo con muchas dificultades, pues siempre se tiende a idealizar a zutano o a mengano. Tal vez de todo el relato solo saliera indemne la figura de un muchacho mistico que al final daba la vida por un ser desconocido. Los misticos formaban una especie aparte y podia haberlos incluso por causas que negaran la trascendencia. En todo caso, si algo era preciso odiar era la guerra misma, como se vio recientemente en la conflagracion mundial. Kamikazes por ambos lados y al termino de ello una cruz o la fosa comun. Mentiria si dijera que sufrio mucho describiendo horrores. Por lo visto, el oficio de escribir inmunizaba contra una serie de sentimientos que encorsetaban a la persona en su vida normal. Podria hablar horas y horas de ese parto suyo que dormia en un cajon. Pero corria el riesgo de sentar unas premisas que luego la novela, leida con objetividad, con frialdad, desmintiera. Si la Voz de Alerta y Carlota deseaban leerla se la prestaria con mucho gusto y aguardaria impaciente su sentencia.

– Pues claro que si! -exclamo la Voz de Alerta-. Despues de tu discurso, querido Javier, no queda mas remedio. La leeremos con mucho gusto, pero en Gerona, a nuestro regreso. Cuando nadie nos estorbe y no podamos ser victimas de tu contagioso entusiasmo.

Con la novela en una de las maletas del equipaje el matrimonio prosiguio viaje, rumbo a Santander. Desde que entraron en Navarra el paisaje era hermoso y lo era cada vez mas. Pastos, verde, al lado de cada pueblo o aldea, inexorablemente, el cementerio.

Tres dias permanecieron en Santander, bajo los auspicios del gobernador, camarada Juan Antonio Davila y su esposa, Maria del Mar. Ambos ofrecian un aspecto saludable y en cuanto a sus dos hijos, Pablito y Cristina, habian pegado un enorme estiron. Pablito estudiaba ya el primer curso de filosofia y letras y Cristina cuarto de bachillerato. Practicaban mucho deporte. Pablito, hockey sobre ruedas; Cristina, baloncesto, aunque el obispo las obligaba a llevar unas faldas largas que les daba aspecto de penitentes.

Juan Antonio Davila se acordaba mucho, como no!, de Gerona y provincia.

– Todavia siguen ahi los campanarios?:

– Claro. Son eternos.

– Y el lago de Banolas? Y la Costa Brava?

– Eternos tambien.

– Que tal mi antiguo chofer, Miguel Rossello?

– Es el chofer del nuevo gobernador. No podria vivir sin el volante en las manos.

Pasaron revista a la gestion del camarada Davila. En su conjunto, y dadas las circunstancias, resultaba aceptable. El gobernador actual, camarada Montaraz, era mucho mas duro e inflexible. Tal vez hubiera establecido una excesiva distancia entre el y la poblacion.

Pronto debatieron la cuestion politica. Juan Antonio Davila era pesimista, no lo oculto. No creia en la solucion don Juan. Franco no cederia un apice y, aparte de eso, don Juan, por su temperamento liberal, seria la antesala de una vuelta al Frente Popular. Franco, sensible en la intimidad, era marmoreo en sus decisiones. El le visito una vez en El Pardo y pudo ver sobre la mesa dos carpetas. Una decia: 'Problemas que el tiempo ha resuelto'; la otra decia: 'Problemas que el tiempo resolvera'. Mientras los demas se devanaban los sesos, el seguia pescando y pintando. Si, si, pintaba cuadros al oleo, a imitacion de Churchill! Ninguno de los dos eran Velazquez. Bucolicos, naif, que era una manera elegante y educada de decir: aficionados.

– Contentos en Santander?

– Mucho. Es nuestra patria…

A juicio de Juan Antonio Davila, Santander, Gerona y Guipuzcoa eran las tres provincias mas ricas y completas de Espana. Al reves de Galicia, donde habia empezado otra vez la emigracion a America. Del incendio que arraso Santander no quedaba ni rastro. Racionamiento escaso, como en todas partes. Ahora mismo habia que enviar mucho aceite a Italia en pago de las deudas contraidas durante la guerra civil. Los maquis tenian poco que hacer alli. Algunas escaramuzas, sobre todo en centrales electricas, algunas ejecuciones y pare usted de contar. Lastima que no pudieran ver Santander iluminado. 'He tenido que prohibir la luz en los escaparates, porque era un despilfarro'.

Juan Antonio Davila no habia perdido la costumbre de hacer inhalaciones y de paladear caramelos de eucaliptos. Miro fijamente a la Voz de Alerta y le pregunto:

– Conque…, en la oposicion, eh?

– Yo no diria tanto… Busco una salida, nada mas.

– La buscaba tambien cuando se apoyaba en la vara de alcalde?

– Exactamente lo mismo. El porvenir de Espana me interesa mas que mi trayectoria personal…

– Nunca fue usted amigo de la Falange, verdad?

– No, nunca. Ya lo sabe usted… Naci monarquico y monarquico morire.

– Pues yo sigo en las mismas, fijese… Con la camisa azul y el yugo y las flechas. Se que ahora no estamos de moda, pero el sarampion pasara y los Nunez Maza de turno tendran que tragarse sapos y culebras.

Carlota, la condesa de Rubi, intervino:

– En Cataluna hay cierto malestar… -dijo-. La guerra civil termino hace seis anos y todavia no se pueden publicar ni libros ni periodicos en catalan. Y todos los rotulos, en castellano. Me gustaria saber por que.

El camarada Davila miro con fijeza a Carlota. No la conocia y no sabia si aquello era o no era un desafio.

– El idioma es fundamental para mantener la unidad de un pueblo. O no lo cree usted asi?

– Lo creo asi. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que Cataluna es un pueblo, nuestro idioma deberia ser el catalan…

La intervencion de Carlota dejo perplejos a todos, incluso a la Voz de Alerta.

– Vamos a ver, vamos a ver si nos entendemos… -prosiguio el camarada Davila-. Quiere usted decir que el

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