– No puede tocarsele ni un pelo.

El del alcalde, Jose Luis:

– Yo no puedo opinar, porque salvo a Marta.

Y, sobre todo, el de Mateo:

– Yo tampoco puedo opinar, porque salvo a mi padre.

– Si empezamos con salvaciones, estamos condenados a no hacer nada! -argumento Leon Izquierdo, director de la Biblioteca Municipal a raiz del suicidio de Ricardo Montero.

– Es mason, como lo fue mi padre! -tercio Miguel Rossello-. Y mi padre esta enterrado en el penal de Santa Maria.

Pedro Ibanez, empleado en Abastos, obsesionado por las cartillas de racionamiento, apunto que tal vez pudiesen secuestrarlo por espacio de tres o cuatro dias y tenerlo a pan y agua.

Todas las propuestas caian por si solas, ante la indiferencia general, exceptuando a don Isidro Moreno, que hubiera querido aceptarlas y ponerlas en practica todas a la vez.

Llego un momento en que se sintieron acomplejados, humillados. Con la cantidad de gente que entre todos los reunidos habian metido en chirona y llevado al paredon, y he aqui que ahora, un pez gordo, ex comisario, mason por mas senas, amigo y protector de todos los comites habidos y por haber, un cinico, un picaro de siete suelas, iba a pasearse ante sus narices y no podian echarle el guante. Por que? Por el color de su pasaporte y porque se dedico a dos o tres obras beneficas, posiblemente en prevision de si algun dia tenia que rendir cuentas.

Mateo, a quien la cadera, en aquella reunion, dolia de un modo especial, acepto de plano que aquello era humillante, sobre todo teniendo en cuenta que habia milicianos en la fosa comun cuyo unico delito fue estar afiliados a Izquierda Republicana o a Accion Catalana y haber montado guardia, detras de unos sacos terreros, en el puente de Piedra o a la salida de la ciudad. Pero cada quisque era cada quisque; cada conciencia tenia su sonido particular y el no podia olvidar que su padre, don Emilio Santos, le hizo prometer una vez: 'Si algun dia se presenta Julio Garcia y tu tienes voz y voto, acuerdate de que me salvo el pellejo jugandose el la vida, o poco menos'.

Hubo un momento de silencio, que rompio el alcalde, Jose Luis, quien hablaba en nombre propio y en nombre de Marta. Antes de salir de su casa Marta le dijo: 'Yo no voy a ir, primero por el catarro y luego porque el nombre de Julio Garcia me repugna; pero haz lo que puedas para que no le ocurra nada'.

Don Isidro Moreno era el mas duro de roer. Se habia traido consigo el expediente de casi trescientas paginas y desde su llegada a Gerona no habia tenido ocasion de dar la campanada. Abrio la carpeta al azar y leyo: 'Se enriquecio comprando armas para los rojos'. Al lado de esto, su predecesor, don Eusebio Ferrandiz, habia anotado tres cruces.

– No hay una cruz sola, senores -indico-. Hay tres!

El camarada Montaraz rompio el sexto cacahuete y remato:

– Como si hubiera anotado cuarenta cruces. Esta manana me ha llamado el consul, mister John Stern, con un pretexto absurdo y me hizo saber que habia llegado al hotel un compatriota suyo, de origen espanol, llamado Julio Garcia.

Estas palabras, y el tono con que las pronuncio, cayeron como un jarro de agua fria sobre los componentes de la reunion. Hubo una pausa, marcada por la tension, hasta que Miguel Rossello se levanto y ante el asombro de todos declaro:

– Esta es la decision oficial… Pero supongo que nadie impedira a nadie obrar bajo su personal responsabilidad.

– Por supuesto, camarada -hablo, con voz tranquila, el gobernador-. Siempre y cuando quien actue sepa que sobre el caera el imperativo de la ley.

– De acuerdo -acepto Miguel Rossello.

La reunion se disperso, y a la salida se formaron varios grupos. Obedientes a la tesis de las afinidades electivas, a los diez minutos los ex divisionarios y Miguel Rossello se encontraron en la cafeteria Espana, situada a menos de cien metros del piso de los Alvear. Colgaron el letrero de 'Cerrado' y Rogelio descorcho para sus camaradas una espacial botella de conac. Tomaron asiento. Discutieron apasionadamente. Ninguno de los presentes queria dar por perdida la batalla. Era de suponer que Julio Garcia permaneceria en la ciudad lo menos una semana, tal vez un mes. Podian ocurrir muchas cosas. Lo mas urgente era mandarle al hotel Peninsular un anonimo amenazandole. Podian escribirlo a maquina y el texto podia ser muy simple: 'Distinguido senor cabron. Si no desapareces antes de una semana te levantaremos la tapa de los sesos. Recuerdos a tus hermanos de la logia Ovidio'.

Pedro Ibanez intervino:

– Yo me encargo de esto. Antes de una hora el papelito estara en su casillero. Luego esperaremos a ver como se comporta el caballero cabron…

Los cuatro camaradas se levantaron y se despidieron al grito de 'Arriba Espana!'.

* * *

Logicamente, Matias se convirtio en el mentor de Julio Garcia. Este le recito la lista de las personas a las que le gustaria saludar. En primer lugar, a toda la familia, incluido Mateo, si ello era posible… Luego, a Ana Maria, para quien traia recuerdos de su padre, don Rosendo Sarro. Luego, los hermanos Costa. Luego, los ex empleados del Banco Arus, es decir, Alfonso Reyes, el cajero -el Valle de los Caidos!-, la Torre de Babel y Padrosa -Agencia Gerunda!-. Matias le hablo de su sobrina Paz, la ex animadora de la Gerona Jazz. 'Mataras dos pajaros de un tiro, puesto que esta casada con la Torre de Babel'. Luego, le gustaria asistir a una tertulia del cafe Nacional, que estaba alli enfrente. 'Me presentas a tus correligionarios y armamos la gran juerga'. Luego, Jaime, el librero, a quien Julio recordaba vestido de pobre y repartiendo periodicos…

– En fin, poco a poco iremos completando la lista. Matias dio la cara por su amigo. Se lo llevo primero a los soportales de la Rambla, deteniendose en los escaparates y viendo al paso expresiones de asombro. Luego, a la Dehesa, cuyos arboles, por la proximidad de la primavera, empezaban a vestirse de gloria. Luego al barrio antiguo, pasando por delante de la jefatura de Policia, de la que antano fue amo y senor! San Felix, la catedral, los banos arabes, el palacio episcopal… Matias iba comentandole: 'Esta en proyecto un paseo arqueologico… El obispo actual, que se llama Gregorio Lascasas, sufrio hace poco una angina de pecho y pidio ser oido en confesion…' Julio, de vez en cuando, le interrumpia. 'Y la Andaluza? Esta todavia por ahi?'. 'Pues claro. Y sigue abanicandose hasta en invierno'. Iba acordandose de todo el mundo. Y Matias, a su lado, tambien. Hablaron del giganton Teo, con su carro desbocado. Y de Porvenir, el gimnasta suicida. Y del Responsable y sus hijas y de su sobrino el Cojo…

'Teo y Porvenir estan bajo tierra, ya lo se. Pero los demas, por donde andaran?'. En las escalinatas de la catedral se acordaron de Cosme Vila, que queria incendiarla. 'Como se las hubiera arreglado?'. En las murallas se acordaron del coronel Martinez de Soria, padre de Marta. 'Me hubiera gustado salvarle, pero no pudo ser'. Bajaron hacia el barrio de Pedret, San Pedro de Galligans y la calle de la Barca. Ahi pensaron en Cesar, pero ninguno lo nombro. Entraron en el bar Cocodrilo y se llevaron la gran sorpresa. El patron les dijo: 'Perdonen, pero en este momento me disponia a cerrar'.

Julio comprendio. El patron acababa de darle con la puerta en 'las narices. Matias comento: 'Me lo temia. Todo el mundo esta muerto de miedo'. Nadie les saludaba al pasar, aun cuando Julio reconocia muchas caras.

Matias estaba desolado.

– Ya te lo advertiria Amparo. El ambiente es hostil… Todo el mundo teme comprometerse.

– Pero, Jaime…! Los hermanos Costa!

– Esos mas que nadie. Un resbalon y les pegan un palo.

Julio meditaba. Se ladeo el sombrero. Donde seria bien recibido? Tal vez en la carcel… Recalaron en el cafe Nacional, pese a no ser dia ni hora de tertulia. Albricias! Ramon, el camarero, se acerco a Julio y le apreto con fuerzas las manos.

– Que les sirvo?

– Dos cafes…

– Ah, don Julio! Que tiempos aquellos… Me contara cosas de America, verdad?

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