habitacion, se ducho, se mudo de ropa y por fin llamo al piso de la Rambla, al piso de los Alvear.

Matias estaba esperando la llamada y al oir el ringgg pego un salto.

– Julio!

– Matias!

– Vente en seguida… Te acordaras del camino, verdad?

– Lo intentare!

Minutos despues, en el piso de la Rambla los dos hombres se fundian en un fuerte, interminable abrazo. A seguido Julio abrazo a Carmen Elgazu, a la que encontro muy desmejorada; Matias, en cambio, era el de siempre, con algunas canas mas y las gafas, que le sentaban muy bien.

– Estas hecho un chaval! -dijo Julio.

– Si, del Frente de Juventudes…

Julio parpadeo unos instantes.

– Ah, claro! Ya caigo…

Eloy salio de su cuarto y ofrecio la mano a Julio. Este le correspondio. Amparo le habia hablado del muchacho: 'Se llama Eloy y se pirra por el futbol'. 'Pues le llevare una pelota de rugby, con la que podra presumir'.

Julio y Matias no cesaban de mirarse, mientras Carmen Elgazu les preparaba sendas tazas de cafe-cafe. Un manantial de recuerdos broto en sus cerebros, desde el Madrid que ellos habian conocido hasta el dia en que Matias le pidio al ex policia que le buscara un empleo para Ignacio, que finalmente resulto ser el de botones en el Banco Arus.

– Ya no te acordaras del chotis…

– Como! En Washington no se baila otra cosa…

– Ja, ja!

Julio pregunto:

– Y la tertulia del cafe Neutral?

Matias sonrio.

– Aqui no hay nada que sea neutral, excepto un seguro servidor… Ahora se llama Nacional… -marco una pausa-. Pues la tertulia sigue adelante! Claro que con los nombres cambiados. Ahora hay un tal Marcos, que esta conmigo en Telegrafos; un tal Galindo; un tal Grote… Y Ramon, el camarero! Ese sigue todavia.

– No me digas! Con su mania por los viajes?

– Exactamente.

– Pues le invitare a que se venga conmigo a America!

– No lo hagas, que le da un colapso y se nos muere…

Julio, al oir 'se nos muere', palidecio. La alusion a la muerte, soltada inesperadamente, le trajo otro tipo de recuerdos. Recordo los inicios de la guerra civil y luego las playas de Argeles y de Banyuls-sur-Mer, convertidos en campos de refugiados. A Matias le ocurrio lo propio y se acordo de Cesar. Por fortuna, Carmen Elgazu estaba al quite y les saco del atolladero.

– Un poco mas de cafe?

– No, gracias.

– Y tu mujer, Amparo? Se marcho contenta?

– Como! Me dijo textualmente: no hay palabras para agradecerles a los Alvear lo que han hecho por mi…

– Bah. Aquello fue un soplo y se marcho… -Matias anadio-: Me parecio que Gerona, la Gerona actual, no acababa de gustarle.

– Bueno! Ya sabes. La tengo mal acostumbrada.

– Me parecio que lo que mas le dolia era no poder llevar sombrero…

– Je, que curioso! Como siempre, has dado en el clavo…

Matias interrumpio el dialogo.

– Que te parece si llamo a Ignacio para decirle que estas aqui?

– Ignacio! Como no se te ha ocurrido antes? Y yo que crei que toda la familia estaria esperandome…

Matias llamo al bufete de Manolo y a los diez minutos Ignacio llegaba, saltando los peldanos de dos en dos.

– Ignacio, ilustre abogado…!

– Julio, el ilustre yanqui…!

Se fundieron tambien en un abrazo. Julio quedo impresionado ante el aspecto del muchacho. Era la viva estampa del vencedor. Cabeza despejada, ojos negros y un bigotito que, al igual que las gafas a Matias, le sentaba muy bien.

– Que tal el viaje?

– Agua… Mucha agua!

– Pues aqui hay una sequia que no veas.

– Tengo ganas de conocer a Ana Maria…

– Comienza a estar un poco gordita.

– Ah, pillin!

– Lo natural, no es cierto?

Julio echo una bocanada de humo.

– Para quien crea en la especie humana, si…

* * *

La noticia de que Julio Garcia estaba en Gerona corrio de boca en boca. Quedaba claro que el nombre les resultaba familiar incluso a los llegados despues de la guerra civil. Mas conocido que las moscas, que las moscas de San Narciso. 'Ahi va!', exclamo la Andaluza. 'Ahi va!', exclamo el patron del Cocodrilo. Y algo parecido exclamaron Damaso, el perfumista-peluquero, y Quintana, el compositor de sardanas, y el notario Noguer, y Jorge de Batlle, y los hermanos Costa y un largo etcetera. La Torre de Babel le dijo a Paz: 'Ya tienes aqui a tu hombre'. Paz habia oido hablar tanto de Julio Garcia que ardia en deseos de conocerle. Ahora tendria ocasion. Rogelio, en la cafeteria Espana comento: 'Me gustara que entre aqui a pedir una copita de conac. Le pondre un poco de dinamita dentro y que Dios reparta suerte'.

La tonica general fue la curiosidad. Excepto para las autoridades y para los falangistas. Don Isidro Moreno, el comisario de Policia, que tenia en comisaria un expediente de unos trescientos folios que decia: 'Julio Garcia', barboto: 'Algo hay que hacer'. Lo mismo pensaba el camarada Montaraz, quien a traves de Miguel Rossello se conocia la vida y milagros del ex policia. Miguel Rossello reacciono como Rogelio y el general Sanchez Bravo, que una vez mas se habia reconciliado ya con su hijo, le dijo a dona Cecilia: 'Esto es intolerable'. ' La Voz de Alerta' y mosen Alberto se quedaron con la boca abierta. 'Que osadia! Que provocacion!'. Solita le dijo al doctor Andujar: 'Ahi tiene usted un cerebro digno de estudio'.

Reunion urgente en el Gobierno Civil, al igual que cuando llego la primera noticia de la entrada de los maquis por la frontera del valle de Aran. Todo el mundo estaba de acuerdo. 'Algo hay que hacer'. Pero ese 'algo' no era nada facil. Rogelio tenia razon: se merecia una buena carga de dinamita o vaciarle en el pecho un cargador entero. Sin embargo, habia un inconveniente, ya previsto por el interesado: el pasaporte norteamericano. Era obvio que el consul, mister John Stern, estaria al quite y que los dos hombres se darian un paseo juntos por la Rambla para que todo el mundo les identificara. 'Para mayor inri, los dos se pasearian hablando ingles'.

A la reunion asistieron incluso Jose Luis Martinez de Soria y Mateo. El unico miembro de las fuerzas vivas que no hizo acto de presencia -estaba 'acatarrada'- fue Marta. Tampoco asistio Cacerola. Se discutio la jugada desde todos los angulos. 'Algo hay que hacer'. Se descarto la pena de muerte, que hubiera sido lo correcto, a juicio de don Isidro Moreno. Pero a este, precisamente, los Estados Unidos le tenian la moral ganada. En su lugar, los ex divisionarios Leon Izquierdo y Pedro Ibanez, junto con Miguel Rossello, se ofrecieron voluntarios para pegarle 'la paliza del siglo', mucho mas cruenta que la que recibiera en su dia el librero Jaime. La propuesta ocasiono un momento de perplejidad. 'Tal vez fuera factible'.

Pero hubo tres votos en contra.

El del camarada Montaraz:

Вы читаете Los hombres lloran solos
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ОБРАНЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату