que la ayudaban a acicalarse cuando entre sus hijos o en su clan se celebraba una boda y que le traian buena suerte. Las pupilas de la Andaluza le regalaron a esta una radiogramola Philips, que alegraria la espera de los clientes.

Mateo recibio ordenes de Madrid: era preciso que el Frente de Juventudes celebrara con toda pompa el Dia de la Madre. El texto oficial decia literalmente: 'El dia 8 te sacrificaras por tu madre. No es bien nacido quien no ama a su madre. Un beso sobre la frente de nuestras madres, un abrazo a su cintura. Asi lo quiso Dios al hacerse carne en las dulcisimas entranas de la mas alta Senora del Universo. Bendita sea. La madre te dio el orgullo y la alegria de nacer en Espana'.

Mateo entrego una copia de esta circular a los muchachos y Marta a las chicas. Unos y otras prometieron besar la frente, el dia 8, y abrazar la cintura de sus respectivas madres. Y tener algun detalle con ellas, aunque fuera un 'chusco' tierno de pan del que se suministraba a los soldados. El obispo, doctor Gregorio Lascasas, celebro una misa pontifical en la catedral, con un exito que mosen Iguacen comparo con los de Semana Santa.

Solo un pequeno incidente: en el teatro Municipal se anuncio la puesta en escena de la obra de Jardiel Poncela: Madre (el drama padre). Matias se precipito a comprar seis entradas… Pero el gobernador, camarada Montaraz, entendio que se trataba de una burla y prohibio la representacion.

Sin embargo, Matias no se fue de vacio. Leyo en La Vanguardia que se festejaba en Montserrat el cincuentenario del Cremallera, que habia transportado desde su fundacion mas de cinco millones de pasajeros. Convencio a Mateo y a Pilar para subir con el coche oficial a la Santa Montana. Mateo cedio: no se atrevio a negarse en nombre de la austeridad. Y alla se fueron. Carmen Elgazu, que extrano!, no habia estado nunca en Montserrat. Siempre habia oido decir que Montserrat era la 'Cataluna subterranea', el 'feudo separatista'. Cataluna subterranea! Con aquellas montanas ciclopeas, aquellas rocas que se sostenian en contra de todas las leyes del equilibrio. Carmen Elgazu no sabia donde posar los ojos. El dia era nublado, pero las nubes, veloces, dejaban a trechos entrever el grandioso paisaje. Varios millares de 'peregrinos' se concentraban alli, cada cual con su plegaria a cuestas.

Apenas si pudieron entrar en la basilica, fastuosamente iluminada, con las lamparas votivas circunvolando los altares. Por fortuna, encontraron todavia sitio muy cerca del presbiterio y pudieron seguir con atencion el solemne oficio, que tuvo lugar a las once. El padre abad y los monjes, poblando el hemiciclo con sus habitos benedictinos, configuraban un mundo aparte, al margen de cualquier guerra y de cualquier pasion humana. Diriase que eran seres puros arrancados de la entrana de la cristiandad. Carmen Elgazu se emociono sobre todo en el momento de la Elevacion y tambien con el canto de los monjes. Formaban una sola voz. 'Eso es canto gregoriano', le indico Mateo. 'Gregoriano…?'. 'Del papa Gregorio, mujer', remacho Matias. Y toco madera pidiendo no haberse equivocado.

Alla arriba, alla en lo alto, en el camerino, estaba la Moreneta, que era un simbolo que muchos no catalanes, empezando por el camarada Montaraz, rechazaban de plano. Carmen Elgazu era de otra pasta. La Virgen era la Virgen, fuera cual fuera el color. 'Morena, de color negro?'. Que importaba! Ello significaba que era la madre de todas las razas. Terminado el oficio, unieronse los cuatro a la fila india que iba subiendo penosamente la escalera que conducia al camerino. En los laterales, estandartes, blasones, banderas y muchos exvotos. Copas del Club de Futbol Barcelona! Lastima que Eloy no estuviera alli… Por fin les toco el turno y Carmen Elgazu no supo si besar a la Virgen o al Nino que esta sostenia en sus rodillas. Finalmente beso las dos imagenes y se sintio como transportada. Bajaron por el otro lado y se encontraron fuera, en la explanada frente a la basilica. 'Y la Salve? Cuando canta la Salve la escolania?'. 'A la una en punto'. Carmen Elgazu quiso quedarse donde estaban, descansando en los pretiles del barranco. No le importaba gran cosa el Cremallera, a cuyos pies se celebraban festejos. Matias, por el contrario, hubiera querido subir a aquel artefacto 'milagroso' que trepaba por el abismo como una gigantesca oruga, cruzandose a mitad de camino con el que descendia.

A la una, la escolania canto la Salve. Carmen Elgazu, al ver a los monaguillos con su sobrepelliz blanco y su aspecto angelico recordo a su hijo Cesar, cuando regresaba del Collell. Supuso que todo aquello era mas puro aun y que emanaban de las voces retazos de divinidad. La Salve termino pronto -por que?- y el pueblo que volvia a abarrotar la basilica inicio el cantico del Virolai. Ninguno de los cuatro conocia la letra. Mateo se puso evidentemente nervioso y no comprendia como se las habian ingeniado los monjes para obtener el permiso necesario. Lo mas probable era que no lo hubieran pedido. Leia en los rostros como una secreta venganza, como un triunfo colectivo y penso insistentemente en lo que hubiera gozado mosen Alberto dirigiendo aquel coro catalan entusiasta y clamoroso.

Terminado el Virolai los monjes, despues de una profunda reverencia, fueron desapareciendo al otro lado del altar mayor. Y los fieles empezaron tambien a desfilar. Carmen Elgazu hizo varias genuflexiones y poco a poco encontraron la puerta de salida. Fuera hacia frio. Un frio cortante. Pero la gente se mostraba euforica y llevaba banderas de incomprensible significado.

Pilar comento:

– Ha sido muy hermoso.

Mateo le pregunto:

– De veras te ha gustado?

– Quiero que me traigas aqui en primavera, un dia corriente, en que no se agolpe tanta multitud…

Matias opino, hablando en tono mas alto que de ordinario:

– Cataluna es Cataluna, que caray! El librero Jaime tiene razon. Contra esto, Mateo, no podreis luchar. Es lo mismo que pegarle punetazos a una roca.

Mateo apenas si le oyo. Habia mejorado bastante de su cojera y se dirigio renqueante hacia el sitio en el que les esperaba el chofer Hernando con el coche oficial. Hernando les dijo que media hora antes se habia producido un altercado en la explanada. Varios pequenos grupos habian intentado cantar y bailar La Santa Espina, sardana considerada el himno separatista. Intervino la guardia civil y disolvio los grupos. Entonces un nino se coloco una barretina, pego un grito y desaparecio entre la multitud.

* * *

Quincena del amor. Ana Maria, cumpliendo su promesa, se planto en Gerona aprovechando que su padre se habia ido a Portugal. Se hospedo en casa de Gaspar Ley y de Charo, donde la colmaron de atenciones.

Ana Maria estaba paliducha y habia adelgazado. 'Te encuentras bien?'. 'Si, si, estoy perfectamente!'. Pero sus ojos no mentian. No podia decirse de ella que fuera un Cascabel. Habia un fondo de tristeza en su mirada e Ignacio quiso conocer la verdad.

La verdad era que habia tenido con su padre discusiones violentisimas, porque le repitio una vez mas que era mayor de edad y que estaba decidida a casarse con Ignacio. 'Si no venis a la boda, me casare lo mismo, en la intimidad. Y me ire a vivir con el en Gerona'.

Por fortuna, e inesperadamente, su madre se puso de su parte. Ella habia hecho averiguaciones por su cuenta y todo el mundo estaba de acuerdo. Ignacio no era un 'don nadie'. Ignacio era un abogado que ya habia probado sus facultades y que trabajaba en el mejor bufete de la ciudad.

– Quien eras tu cuando nos casamos, a ver? -le dijo a don Rosendo-. Tu abuelo tenia un almacen de alpargatas y tu padre trabajaba en el con un sueldo infimo. Si, ya lo se, te has hecho a ti mismo! Como puedes afirmar que Ignacio no seguira tus pasos? Es un muchacho sano, inteligente, trabajador. No se le conoce vicio de ninguna clase. Ni que fueras un marques! A mis padres tampoco les hizo gracia nuestra boda y ahora tienes un yate, dos coches, negocios por todas partes, incluso con Inglaterra y mis padres estan con la boca abierta. Que yo sepa solo hay una diferencia: yo no se con que formulas magicas has ganado tanto dinero, y en cambio Ana Maria, que tiene mas caracter, estoy segura de que vigilara a Ignacio mucho mas de lo que yo te he vigilado a ti.

Don Rosendo pego un punetazo en la mesa. Estaba a punto de soltar alguna barbaridad. Por ultimo se mordio el labio inferior, se fue hacia el ventanal, encendio un cigarro habano y claudico.

– De acuerdo. Que haga lo que le de la gana. Pero, para la boda, no conteis conmigo -y don Rosendo se fue a Portugal.

Todo ello habia afectado lo indecible a Ana Maria, pese a que, de hecho, era un gran triunfo. Ya no tendrian que verse a escondidas, ya no tendria que inventar excusas y ya podria explicar a su madre por que guardaba todos aquellos terrones de azucar del fronton Chiqui.

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