Les hubiera gustado ir a Cuelgamuros, al Valle de los Caidos, a visitar al padre de Felix. Pero la Agencia Gerunda les reclamaba y tampoco estaban seguros de conseguir el permiso necesario. Fue una lastima, porque en aquellos dias Alfonso Reyes, en el economato, habia capitaneado una protesta general por el mal rancho que les servian y sus pretensiones habian sido tenidas en cuenta.
En Cadiz fueron a un circo. Los circos encantaban a Silvia. Sobre todo, el numero de los elefantes. Ella hubiera querido ser domadora de elefantes y no manicura en la barberia de Damaso.
– Con que me domes a mi -le dijo Padrosa-, basta y sobra para que esta luna de miel se prolongue toda la vida.
Quincena del amor. Ricardo Montero recayo. Recayo en una profunda depresion, agravada por las copas de mas que solia tomar en compania del capitan Sanchez Bravo y porque en el poquer perdia todos sus dineros. En cuestion de ocho dias fue perdiendo todo interes por la vida, llegando casi al estado catatonico. El doctor Andujar tuvo que aplicarle seis electrochoques. La medida era drastica, traumatizante, pero no existia otra formula para detener el avance del mal.
Gracia Andujar le vio en aquel estado y decidio cortar por lo sano. El muchacho le dio mucha lastima, pero comprendio que su padre tenia razon: los tiros de gracia con que remato en el cementerio a los condenados a muerte le perseguirian toda la vida.
Esperaria un tiempo prudencial y romperia sus relaciones con el. Llena de vida en la Seccion Femenina -Coros y Danzas-, se sintio incapaz de casarse y convivir con un hombre enfermo que podia llegar a serlo mental.
De otro lado, Marta no habia cesado de hablarle de su hermano, Jose Luis Martinez de Soria, quien estaba al acecho de lo que pudiera acontecer. Marta organizo un almuerzo en su casa con motivo de su cumpleanos y todo marcho sobre ruedas. La madre de Marta y de Jose Luis colmo de atenciones a Gracia Andujar, quien era como una gacela que en muchas cosas recordaba a Ana Maria y a Esther. Jose Luis quedo vivamente impresionado. La muchacha podia tambien llamarse Cascabel. Era capaz de bailar sobre la punta de los pies y lo sabia todo del arte de Diaguilev. Entendia que habia que cuidar del cuerpo como lo que era: depositario del alma. Se habia educado incluso la voz. Marta, cantando, era el puro desastre. Gracia Andujar, aconsejada por Chelo Rossello, emitia un sonido puro, las palabras le fluian con matices que arrullaban al projimo. Su padre siempre le decia: 'Acercate… Habiame de lo que quieras y me quedare dormido'. O bien: 'Acercate… Habiame en tono mas alto y me espabilare'. Era un diapason hecho carne.
Jose Luis quedo prendado de la muchacha y Gracia Andujar sintio por Jose Luis una oleada de subito afecto que nunca hubiera podido sospechar. Comprendio que ahi podia estar la clave del enigma que, con Ricardo Montero, daba vueltas sin parar. Jose Luis era transparente como aquel hombre de cristal que habian expuesto en la farmacia Ribas. El uniforme le sentaba como si lo hubiera llevado desde la ninez, como si hubiera ido creciendo con el.
Alto, sobrio, se parecia a Marta en la claridad de su mirada y en sus breves afirmaciones. Peinado corto: orden del general. Admiraba mucho a Mateo, del que habia copiado el mechero de yesca. Tenia una verruga en la sien izquierda -se la rascaba con frecuencia-, sin decidirse nunca a ir al dermatologo. Olia bien, a colonia de calidad. Su profesion de teniente juridico le habia ido humanizando poco a poco desde que en Lerida, en plena guerra civil, mosen Alberto le dijo: 'Los vencedores podriais dedicaros a perdonar'. Hacia lo que estaba de su parte, con lo que se habia ganado el aprecio de Manolo y del profesor Civil. Todo el mundo le respetaba. Y lograba amistades contradictorias, como la del fanatico jesuita padre Jaraiz, 'enemigo potencial' del padre Forteza. El padre Jaraiz era partidario, como mosen Falco, de la mano dura. Jose Luis se acordaba del final de 'aquel que a hierro mata'.
La madre de Marta, siempre con el espiritu enlutado, vio en aquella pareja una esperanza de resurreccion. Gracia Andujar habia arrancado de ella, sino carcajadas, por lo menos sonrisas que casi habia olvidado. La mujer, al sonreir, se rejuvenecia. Se habia propuesto -y lo habia conseguido- amar a todo el mundo, excepto al general, por la causa de siempre, porque se habia negado a ir al cementerio a depositar un ramo de flores a la tumba del comandante Martinez de Soria, al que calificaba de 'traidor' porque se rindio.
Por descontado, mientras durara la crisis de Ricardo Montero no era cuestion de salir los dos a la calle 'para conocerse mejor'. Pero lo mas probable era que no tardaran en hacerlo. Por de pronto, Gracia Andujar le dijo a su padre: 'No se si sera falta de caridad, pero no me siento capaz de convivir con un depresivo, que ademas se emborracha'. Al doctor Andujar le acosaron los escrupulos. A lo largo de su vida habia procurado convencer a los parientes de los depresivos de que debian dedicarles todo el carino posible; y ahora que esta dolencia le tocaba directamente no podia por menos que alegrarse de la decision de su hija. Ah, que facil resultaba teorizar, cuan dificil ser consecuente! Los dos hijos mayores del doctor Andujar, Carlos y Juan, que estudiaban en Barcelona, se alegraron mucho de la decision tomada por su hermana. Si la cosa seguia adelante, celebrarian la Navidad en paz.
Quincena del amor. El doctor Chaos habia encontrado su victima propiciatoria: un ayudante de mister Collins, el consul ingles. Se llamaba Alvin Stevenson y tenia el rostro tan palido que parecia drogado. Se conocieron en la cafeteria Espana. Casualmente juntos en la barra del bar, la gesticulacion de Alvin llamo la atencion del doctor Chaos. Este le invito en nombre de la 'hospitalidad espanola'. Hubo un intercambio de miradas, la intervencion de un sexto sentido y el doctor Chaos le propuso al muchacho visitar su clinica.
Y alli se produjo el emparejamiento. El doctor Chaos cerro con llave la puerta de su despacho, ordenando a las monjas que no le molestaran hasta nuevo aviso. Apenas si el doctor tuvo necesidad de demostrar sus amplios conocimientos del idioma ingles. El idioma comun fue la pasion. Alvin Stevenson era como una mujer. Desde que llego a Espana -llevaba en Gerona mas de seis meses-, siempre le habia sorprendido que sus inclinaciones fueran consideradas tabu por la poblacion. A su ver, eran de lo mas normal y, en epocas anteriores, solo remontandose a Grecia, consideradas incluso de signo superior. El doctor Chaos casi enloquecio de placer. Las monjas, entretanto, atendian a los pacientes internos o rezaban el rosario; el desgranaba las jaculatorias de la mas ortodoxa homosexualidad. Los jadeos de Alvin casi traspasaron las paredes. Fue una union perfecta, como la de la Torre de Babel y Paz, como la de Padrosa y Silvia. La palidez de Alvin intensifico los deseos del doctor Chaos. Una temporada le atrajeron los tisicos; tal vez Alvin lo fuera. Quedaron en verse en la clinica otra vez; aunque siempre con mucho tiento para que el consul, mister Collins, no se enterara y considerara aquello como una alianza belica entre Espana e Inglaterra.
El dia 8 de diciembre el amor fue de otro cariz. Se creo el Dia de la Madre, en nombre de la Inmaculada Concepcion. En todos los colegios se organizaron concursos literarios y de dibujos dedicados a la madre. Ignacio y Pilar le regalaron a Carmen Elgazu la instalacion de una nueva ducha, puesto que la que tenian se habia deteriorado con el tiempo y apenas si goteaba. 'Telefono y ducha, que mas quereis! Agua fria y agua caliente, como debe ser'. Carmen Elgazu se compro un gorro de bano, de goma, que arranco de Matias sabrosos comentarios.
El Dia de la Madre fue un exito total. En las joyerias se exhibieron unas chapitas con la inscripcion: 'A mi madre, con amor' y se agotaron en cuestion de una semana. Esther mando una a su madre, Katy; Manolo otra a su madre, Ines; Angel, el hijo del gobernador, otra a su madre, Maria Fernanda, la cual se emociono. Maria Fernanda hubiera deseado tener muchos hijos y se quedo con solo uno. 'Claro que Angel, soltero, arquitecto y fotografo, vale por tres'. Los ocho hijos del doctor Andujar obsequiaron a su madre, Elisa, con un gato persa, de color azul, al que bautizaron con el nombre de Pastilla en recuerdo de las medicinas que recetaba su padre. Etcetera.
Quienes no tenian madre, como Paz y Manuel, esbozaron una mueca. Tambien esbozo una mueca Mateo, que apenas si se acordaba de la mujer que le dio el ser. Eloy llego al piso de la Rambla con un obsequio espectacular: un balon con las firmas del entrenador y de los once titulares del Gerona Club de Futbol. 'El Nino de Jaen' le regalo a su madre, una gitana de buen ver, llamada Lolita, un precioso espejo de mano. Lolita se pirraba por los espejos,
