– ?La ventana estaba cerrada cuando usted paso, senor Lopez?

– Cerrada, pero sin echar el pasador.

Plinio la abrio. Se asomo al corral. Era grande. Habia dos coches, uno con matricula de Oviedo y, al fondo, bajo los porches, un tractor con remolque.

– ?No falta ningun coche?

– No… Como no lo hubieran entrado un ratillo antes… -dijo Felipe.

– ?Y la portada estaba abierta?

– Si, la deje abierta para poder sacar el coche con mayor rapidez y traerlo ahi, frente a la puerta principal, una vez que la novia estuviera dispuesta… La abri una media hora antes.

– ?Y el abrir con tanto tiempo se te ocurrio a ti o te lo apunto alguien?

– Ya he pensado en eso, Manuel… Fue cosa mia, porque Covadonga dijo que le gustaria que todo fuese rapido y que la miraran lo menos posible los vecinos, que llevaban la tarde entera fisgando.

– ?Y por la calle donde da la portada, a la de Serna, no?… ?Nadie vio salir un coche con ella dentro y con quien fuera?

– Parece que no. Por esa calle vive poca gente.

– Eso de fugarse con el vestido de novia y con el ramo en la mano es un poco fuerte -dijo don Lotario de pronto y como para si, aunque le oyeron todos.

Plinio no pudo evitar un hilo de sonrisa.

– ?Y ustedes que piensan? -dijoPlinio en seguida mirando a los padres.

– Nada -se encogio de hombros el senor Lopez-, solo sabemos lo que dije.

– ?Pero presiente con quien puede haberse ido, por que puede haberlo hecho?

– Nada, senor guardia. Somos los primeros sorprendidos -dijo el senor Lopez, mientras su mujer se limito a asentir.

– ?Iban a emprender hoy mismo el viaje?

– Si senor, nada mas terminar la merienda.

– ?Y no sono el telefono poco antes? -preguntoPlinio mirandolos por turno.

El asturiano se encogio de hombros.

– Hasta que empezaron a llamar preguntando por que no llegaba la novia a la iglesia. Yo tampoco lo oi -dijo Felipe.

– ?Y cuando sono para eso, estaba puesto aqui abajo? -dijoPlinio senalando la clavija del aparato, que estaba a su lado.

– Si -dijo Felipe.

– … De modo que solo se llevo el maletin.

– Si, senor. La maleta grande esta ahi, en su cuarto. Si quiere verla…

Plinio, con don Lotario, salieron al corral, dieron una vuelta alrededor de los coches y el tractor, y abrieron la portada que daba a la calle de Serna.

– La verdad es que si aprovechan un momento como este, en el que no pasa nadie, en una calle como esta hacen lo que quieran.

– Es decir, Manuel, que me apuntas que todo fue planeado.

– Las senas son mortales. Lo raro es que lo hiciera a la misma hora de la boda como quien dice.

– Eso si es verdad, pero vaya usted a saber que circunstancias jugaron en la fuga.

– Hombre, ahi esta el asunto. Pero sean las que fueren, hace falta cara.

– ?Y tu crees que los padres podrian estar en el ajo?

– Lo he pensado, pero ?cualquiera sabe!

Plinio echo delante y volvieron hasta la puerta que daba al patio, en la que les aguardaban Felipe y su mujer.

– Oye, Felipe, ?a que hora viste por ultima vez a la Covadonga?

– Comimos juntos, arriba, las dos familias, y a eso de las cuatro bajaron los asturianos, para que se fuera preparando la novia.

– ?Y tu? -le pregunto a la mujer de Felipe.

– Yo igual. Luego nos echamos un ratillo.

– Entonces, despues de la comida no volvisteis a verla.

– No.

Cuando llegaron al centro del patio, la familia asturiana seguia en sus asientos.

Durante unos momentos el silencio fue completo. Los asturianos miraban al suelo.Plinio y don Lotario a los asturianos, sobre todo a los jovenes, por su cara de casi risa, y Felipe y su mujer a unos y a otros como sin saber muy bien que pasaba alli.

– Bueno, senores, nuestra mision ha terminado. Veo que lo ocurrido es cosa puramente familiar en la que las autoridades no entramos ni salimos… Ahora, Felipe, creo que debes ir a por tu hermano para que no siga en la puerta de la iglesia haciendo el numero.

– Si… Me voy con ustedes.

– Mejor sera que vayas con el coche.

– Claro.

– Mucho gusto, senores -dijoPlinio a los asturianos.

Don Lotario, sin decir nada, les meneo la cabeza.

Y ya en la calle:

– ?Y tu, Manuel, que crees de verdad que puede haber pasado?

– No se. Lo mas probable es que esta manana, si no ha sido despues mismo de comer, a la novia le llego algo, noticia o persona, que la decidio a dejar la boda sin ella.

– ?… De acuerdo con sus padres?

– Todo puede ser. Segun de lo que se tratase.

– ?Y no hubiera sido mejor plantear la cosa cara a cara, que esa fuga infantil, con toda la comedia del cuarto de bano, el ramo y el maletin?

– Don Lotario, cada uno es cada uno.

– ?Y que noticia o persona puede haberle llegado?

– Ay, que don Lotario este. Ni idea.

– ?Y como crees tu que se habra ido?

– Yo que se. En un coche alquilado, en otro que le trajo ese alguien o en el coche de linea.

– ?Pero vestida de novia?

– O con pantalones vaqueros, sombrero ancho y pegatinas en las nalgas.

Les adelanto el coche de Felipe.

Por la calle de la Independencia la gente iba y venia, como antes. Todos miraban hacia ellos.

– ?Manuel y don Lotario a su edad y buscando novia! -les voceoClavete, que paso en bicicleta.

– ElClavete este, hasta el dia de la caja va a estar haciendo chistes.

– Es que es verdad que estamos buscando una novia, Manuel.

– Me referia al buen humor deClavete. Que envidia.

– No te fies, que hay mucha gente que siempre anda de risas ante los demas y luego se pasa las soledades dandose cabezazos contra la pared.

– No, este no. Este se rie hasta cuando tira de la cadena.

La glorieta de la plaza seguia llena de gentes. La suspension por el raro final interesaba al vecindario e invitados mas que la boda misma.

El novio no estaba ya en la acera, como lo dejaron.

– ?Se fue ya el novio?

– No, Manuel, es que no se ve desde ahi. Esta en la misma puerta de la iglesia.

– Su hermano, que acaba de llegar, el cura y medio pueblo estan a ver si lo convencen para que se vaya a su casa.

– ?Es que sigue sin querer irse?

– Por lo visto. Terco, terco, y sin mirar a nadie.

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