canones, perfectos, lo utilizan tambien en herramientas especiales para tornear, fresar, roscar, maquinas que sustituyen al hombre, que le ahorran un trabajo bestial, y sin embargo los enanos tambien arremeten contra el maquinismo, los comunistas son unos enanos, no aceptan la leccion de la historia, la de que el progreso siempre lo ha realizado un individuo privilegiado o una minoria selecta, confunden la velocidad con el tocino, los obreros tendran problemas economicos y por supuesto hay que ayudarlos, a los pobres, pero de eso a que sean el motor de la historia, el factor de progreso, hay una diferencia, la masa siempre es despreciable, incluso si existiera una masa de reyes o de sabios, por ser masa, seria despreciable, lo dice muy bien Ortega en La rebelion de las masas, un libro que debes leer, te lo voy a dejar.

– No tengo estudios para leer un libro de filosofia, padrino.

– Disculpas, la cultura se hace leyendo libros uno solo, ?o te crees que aprendi algo en la Universidad? Ademas, Ortega no es un filosofo, es un vulgarizador de las teorias alemanas.

– Por mucho que vulgarice no lo entendere.

– Eres un buen espanol, antes morir que perder la vida, que leer un libro, nuestra ley de bronce.

– Tampoco es eso, padrino.

– Lo es, pero hay excepciones, mira por donde fue un espanol quien descubrio el wolframio, si, no pongas esa cara, el gran Fausto Elhuyar, en el Real Seminario Patriotico de Vergara, una institucion modelo creada por la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del Pais, en el siglo dieciocho, el bueno, el del despotismo ilustrado o el poder para los que saben, la unica via de progreso, justo lo contrario a lo de estimular el instinto de la masas con frentes populares y demas chapuzas, el unico siglo en que intentamos hacer un trabajo riguroso, mira que le habian dado vueltas otros sabios extranjeros al wolfram, el sueco Scheele por ejemplo, pero fue nuestro gran Elhuyar el que logro aislarlo, y los ingleses que tanto nos quieren, para arrebatarnos esa gloria cientifica, en vez de wolframio se empenan en llamarlo tungsteno, que se lo roban ahora a Portugal como si fuera una colonia, asi tratan a sus amigos, y el Ingles ahora tambien quiere influir por aqui como si esto fuera Portugal, que en todo caso sera Galicia, pero bueno, ese es otro problema, los aliados nos quieren tanto que ahora hay gente cambiandose la chaqueta hasta en el gobierno, estamos ciegos, pero que se jodan, se llama wolframio y la gloria de descubrir un nuevo cuerpo simple en el sistema periodico es nuestra. Y por mas pasta que tengan, quienes lo saben utilizar son los alemanes.

– No me caen bien los alemanes.

– Claro, no lees libros. Pero ten cuidado, todas las generalizaciones son falsas, incluso las mias, don Guillermo, el Ingles, a pesar de ser ingles, es una buena persona, ?te ha hablado?

– Si, por eso les ofreci el wolfram a usted y Vitorina, yo ya tengo empleo y no lo necesito.

– De eso ya hablaremos.

– Siento mucho haberle metido en este follon.

– Es el wolfram el que nos esta enfollonando a todos, pero no te preocupes, de algo servira mi paso por el Ayuntamiento.

Di una cabezada, me dormia con el mismo sueno intempestivo de los viajes en tercera, cuando no sabes muy bien donde estas ni con quien hablas en el desvelo de una estacion fantasmagorica, una barba blanca, liaba en su vigilia un pitillo tras otro y seguia la conversacion sin descomponer la mueca, ahora amable, de su anciano rostro, capaz del gesto magnifico era la miseria cotidiana lo que le derrotaba. Hablamos de las minas.

– Aqui la fiebre minera oculta el secreto a voces del metal basico que mueve al mundo, el oro.

– Ya, pero desde los romanos ni olerlo.

– Aun hay gentes que se ganan la vida lavando las arenas del Sil.

– Que pierden el tiempo querra decir, padrino.

– Lo que quiero decir ya te lo dire.

– Cuando guste…

Me dormia irremisiblemente, me sobrepuse para no caer sobre la camilla y dejarle con la palabra en la boca.

– ?Conoces las Medulas de Carucedo?

– Si, claro.

– Que vas a conocerlas, de vista, de alguna excursion, cuando vuelvas por alli fijate en lo que te digo, los picachos de tierra roja, deserticos, son ruinas de la naturaleza provocadas por el hombre, por los romanos, o mejor dicho por sus esclavos, ?por que crees que son rojas?, por la sangre de los esclavos que alli murieron, se habla de sesenta mil esclavos, ?te imaginas lo que es eso?, una ciudad entera trabajando en busca de oro, segun Plinio el Viejo, en su Naturales Hispaniae que no te voy a dejar porque no lo tengo, no te asustes, se lavaron trescientos millones de toneladas de tierra berciana, salian unos cinco gramos de oro por tonelada, lo cual hace unas veinte mil libras al ano, el mayor tesoro del imperio, perforaban la montana hasta dejarla como un gruyere y despues inyectaban agua a presion, la traian desde kilometros de distancia, toda una doble labor de ingenieria, la minera y la hidraulica, eran los alemanes de su tiempo, inyectaban el agua y el monte se venia abajo, el «ruina montium» que describio Plinio, ?te imaginas el estruendo?, ?los que moririan enterrados?, y despues a lavar las arenas, no las del rio, las del monte, algo inimaginable, y lo que tampoco se puede uno imaginar con un minimo sentido comun es que lavaran todos los montes del Bierzo, algo dejarian, digo yo, hay otras medulas ocultas, el oro es el nervio secreto del Bierzo.

– Si existieran ya las habria descubierto alguien.

– Si estuvieran ocultas si, pero nadie ve lo que tiene delante de los ojos.

– Yo tengo un poder especial en mi vista.

– ?El de la Bruxa?

– Si.

– No digas estupideces, Ausencio. No me defraudes mas y recuerda tu promesa.

– ?Que promesa?

– Te dire el secreto, que no es secreto, si dejas en paz a Olvidin.

Deberia haberme dormido.

– ?Por que no se lo dice a Gelon? Es su hijo, a el le pertenecen sus secretos.

– Segun el despotismo ilustrado hay que decirselo a quien valga. Por desgracia el no vale y lo echaria a perder.

Me deje llevar para no seguir por un camino tan vidrioso y no recuerdo lo que sone, lo que si me parecio un sueno fue la explicacion que me dio Nice bien entrada la manana, cuando me desperto con el lujo de un desayuno de chocolate con churros, «hay que celebrarlo», me dijo. Todo un numero de circo la cara que pusieron los inspectores cuando desprecintaron el bocoy para confiscar el wolfram, ?quieren un vaso?, lo que contenia era vino blanco, no muy bueno, tampoco del ano, pero vino blanco de las Chas, ?como lo hizo?, no dio ninguna explicacion de viejo alquimista o de habilidoso falsificador, tan solo un breve comentario a sus atonitos hijos antes de salir a su paseo mananero.

– No podia permitir que el apellido Sernandez quedara en evidencia, si yo digo que es vino, es vino.

Capitulo 12

Las minas de los alemanes estaban por encima del pueblo de Casayo. En el unico edificio de piedra y con luz electrica, oficina, deposito de mineral y taller de reparaciones, en la mesa de su breve despacho, Helmut Monssen meditaba geopoliticamente, las minas estan en casa de Dios, dicen los nativos, y es en lo unico que aciertan, su cerebro exacto y logaritmico solia indignarse con la sistematica imprecision que le

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