Mas distinguido, pero igual de cepo, el hombre hacia caso omiso a sus clientes y a su propio interes economico, le vi centrado en la partida de poker, la fuerte, la barra abandonada en manos de su mujer, me adelante con un clarete al Bergidum de Jovino, nada de licores, iba a necesitar de toda mi lucidez, con los codos apoyados en la barra, como en las del Oeste, repase el saloon fijandome en las fuerzas vivas que con su presencia legalizaban el poker, don Recesvinto con la sotana nueva y de paseo y el teniente Chaves apoyado en la pared, postura caracteristica del cazador de fugitivos, los otros jugadores eran un Ledo, de la fabrica de conservas, un Lobato, de las bodegas idem del lienzo y mi padrino don Angel, el humo del farias le trasportaria a sus buenos tiempos pasados de ruleta y black-jack, arruinandose con delicadeza entre burbujas de champan frances y damas de escote vertiginoso, una leve mala conciencia al volver a casa, esplendidos regalos compensatorios, el pobre Luciano me hablo alegre de un bayo andador, la pobre dona Angustias, en perenne cinta, contemplaria resignada el collar de perlas, todo un personaje, y si los demas no le llegaban a la suela de los zapatos eso no era obice para que con un envite derribaran el precario equilibrio de sus actuales finanzas, Chaves quiza no, pero el cura de Dragonte si, seguro, a ese no le ahorcan por menos de medio millon segun rumores, don Recesvinto explota como nadie el invento de los milagros, los de la Virgen de su parroquia y otros mas creibles, por si acaso lleva pistola, desde que detuvieron a su sacristan no se la quita ni para decir misa, pero ?quien no lleva pistola en la sierra?, me preocupaba el viejo alli sentado, me preocupaban demasiadas cosas, por las vidrieras del cafe que daban a la calle vi el rostro de Olvido tratando de localizarme, un revuelo de cabellos largos, un racimo de chicas, un destello fugaz, la localizaria a ciegas entre la multitud de un estadio, las rapazas siguieron su camino.
– Voy a verla.
– Cada cosa a su tiempo y los nabos en Adviento, listo, tenemos una cita.
– De acuerdo, Jovi, pero rapido.
– Ahora.
Me arrastro fuera, en direccion contraria a mis deseos, al bodegon de la Mermadita, que nos saludo afectuosa desde su baja estatura, «que caro te vendes, so golfo», nos invito a pasar, tenia un tenderete a la puerta con un sombrajo de lona, se estaba bien alli a la fresca, pero no, «aqui no, dentro, dentro», cruzamos el galleiro con la bandera blanca de se vende vino y hasta el fondo, al rincon ultimo entre las cubas, nos esperaban ya los dos negociantes, reconoci al Mayorga padre, el herrero de Villadepalos, que nos presento al otro, un tipo fuerte de unos cuarenta anos con la jovialidad del vendedor nato.
– Domingo Lopetegui Gomezcorta, casi nadie, lo que el no tenga es que no existe.
– Don Delfino exagera, es un amigo -termino de presentarse-, Chomin para los amigos.
La Mermadita nos saco una jarra de blanco y unas anguilas fritas, troceadas, riquisimas, «si desean algo mas me lo piden», y se retiro prudente, por un segundo tuve la tentacion de retirarme yo tambien, fue algo parecido al miedo, quiza repugnancia, pero me habia decidido y no solia volverme atras de mis decisiones, la iba a comprar y si no me gustaba siempre estaba a tiempo de tirarla al rio. La conversacion, logico, giro alrededor de las armas de fuego.
– El tiro es noble con una excepcion que odio, el que se hace sobre las personas. Justamente los armeros, y Bonifacio Echeverria a quien represento es un maestro en su oficio, son los que menos aprueban la guerra, en otro caso no fabricarian armas tan bellas…
– Si, bellas, pero las carga el diablo.
– …tenemos verdaderas obras de arte grabadas a buril con arabescos de fantasia.
El hombre de los apellidos vasconizados me cayo bien, puede que le atribuyera inconscientemente, a pesar de su oficio, la nobleza vasca de un Zarra rematando a la salida de un corner, siguio filosofando sobre conductas belicas.
– Observese la diferencia de enfoque entre hechos analogos, el relato de la tragica muerte del presidente Abraham Lincoln suele asociarse a la mencion del arma que se empleo en el magnicidio, una pistola Derringer.
– Con la que se cargaron al Custodio.
– Exacto, y prosigo. Los americanos se beneficiaron al propagar la marca, pues bien, hace diez anos fue asesinado en Marsella el rey Alejandro de Yugoslavia, ?cuantos saben que la pistola del regicida, una mauser 7,63, estaba fabricada en Eibar? El fabricante de mi pueblo, cuyo nombre me callo, no desencadeno ninguna campana comercial como la de Derringer, ninguno de Eibar lo haria. Me consta que, al contrario, hasta se sintio algo culpable. Tambien las armas con que se cargaron a Dato fueron eibarresas, la diferencia de conductas salta a la vista, nadie jamas se jacto de ello.
– Pero de sobra saben que a la larga sus pistolas matan.
– Por desgracia.
– Esta la queremos por pura defensa personal.
– No me hubiera atrevido a pensar otra cosa.
Por fin entramos en materia, cuando desdoblo el papel de estraza encerado y la gamuza que la envolvia, las rodillas me temblaron de forma estupida, trate de contener los nervios, habia disparado y cantidad con fusil, pero la pistola era arma de oficiales, no habia empunado una, su brillo pavonado me produjo un entusiasmo que no quise reconocer, podia pedir por ella lo que quisiera, la compraria de todas formas, con cierta reverencia me aproxime al objeto profano.
– ?A ver?
Empune el arma y sus angulos redondeados se adaptaron al hueco de mi mano como si estuviera fabricada a la medida, sus efluvios energeticos me inundaron, los sentia, elevandome a la superioridad de un ego definitivo, eres alguien con una personalidad propia que ningun arbol genealogico decapitado pone en entredicho, le apuntas a uno y te conviertes en el centro de su vida, dejas de ser un exposito para convertirte en lo mas importante, en un minuto te presta mas atencion que en todas las reencarnaciones que hubieras podido acumular ante sus barbas, ?funciona?, aprieto el gatillo y lanzo el disparador sobre el fulminante, se enciende la carga de polvora y las estrias envian la bala con absoluta precision al cuerpo apuntado, su muerte instantanea es mi poder, me asusto tamana borrachera, pero no iba a renunciar al objeto que definia Chomin profesionalmente.
– La ultima maravilla de la serie Star, una Super Star, modelo B, mauser 7,63, infalible. Con cargador de 32 cartuchos.
– ?Funciona?
– A la seda.
– Dale a Delfino, es el que entiende.
El herrero, a pesar de sus anos, hizo un autentico juego malabar desmontandola y montandola en cuestion de segundos, su opinion era ley.
– Vale.
Se lo pregunte a Lopetegui, pagaria lo que me dijera y sin regatear.
– ?Cuanto vale?
– Dos kilos.
– ?En piedra o moneda?
– En billetes, bastante cargado voy ya con el muestrario. Y de papeles nada, ya sabes las normas, es una venta perfectamente ilegal, no tiene numero de serie, licencia, nada, de ocurrir algo la fabrica dira la verdad, pertenece a la partida que le robaron hace un ano, ?de acuerdo?
– Niquel.
– Una pieza de museo.
