– Para el Bierzo la mejor raza es la Yorkshire.
– Supongo que este es hijo de mil leches, pero es un buen cerdo, ya se vera.
Tras los postres la sobremesa se estiro en una interminable ristra de cafe, copa, puro y meandrico despelleje de los ausentes, con ganas pero sin sana. El cafe es de puchero con achicoria, «buena para prevenir las afecciones cardiacas». La copa es del pais: o anis Bergidum o conac del que habia traido don Ovidio, el factor, un aguardiente de vino bajo destilado con pota de goteo lento, «cosa fina».
– Del Barco de Valdeorras, que los gallegos se quejan mucho pero conservan el derecho a sus alambiques, no hay politicos como los gallegos.
– A los politicos ni mentarlos, por favor.
– A proposito, la radio anuncia una ofensiva aliada por el norte de Europa de mucho cuide.
Los puros son farias de La Coruna, buenas brevas pera, mejor liarlas con papel Bambu para que no se desflequen en los labios.
– Tenemos labor en la cocina.
Es Angustias la que se levanta, la siguen las demas mujeres, la tertulia es para los varones y si ellas se quedan no los dejan hablar con libertad. Ausencio prendio su mirada en la mas joven.
– Despistate, ya sabes donde.
– Disimula.
El humo de las farias se espesaba por momentos.
– ?De veras no han oido lo de la ofensiva aliada?
– A los Estados Unidos no hay quien los pare, esos acaban con la guerra antes del verano, y si no al tiempo.
– Los alemanes estan a punto de inventar la bomba teledirigida infalible, si lo consiguen veremos quien rie el ultimo.
– Bah, las superfortalezas volantes americanas los estan machacando.
– No insista en la politica, Ovidio, por favor, es el tema ideal para depreciar una charla.
Intervino Gelon:
– Pues usted bien que se metia en ella.
– Estas ligeramente bebido, hijo, no sabes lo que dices, la politica es para merluzos y cagatintas.
– Dicen que compraba los votos para Gil Robles.
Don Angel paso por alto la impertinencia de su hijo y siguio reflexionando en voz alta, su segundo vicio favorito entre los que podia practicar.
– La politica es perversa en si misma, propia de estupidos fanatizados, me acuerdo de una frase definitiva del doctor Montequi, el mejor catedratico que he tenido en la carrera, no es que me ensenara en la catedra, en la vida que es mejor aula, coincidimos en una mesa de bacarra en Biarritz, no, en Estoril, y me lo dijo a proposito no se de que, mire usted, don Angel, trataba de usted a sus alumnos, los politicos conservadores no se atreven a hacer algo por primera vez y los progresistas no se atreven a repetir lo que esta bien hecho, luego no sirven para nada.
La voz de Gelon sono estropajosa:
– Otros servimos para menos.
– Estas borracho como una cuba, deberias callarte.
Don Isidoro Papalaguinda trato de templar los animos.
– Todos lo estamos un poco, este vinillo pega de lo lindo.
– El doctor Montequi conocia bien a los politicos, no en vano trataron de seducirle para sus candidaturas, era un gran hombre, un quimico de fama universal pero un mal jugador, le gustaba ganar.
– Hombre, a nadie le amarga un dulce.
– El jugador nato, el jugador jugador, juega por la ascesis de una experiencia vital inigualable, jugar en busca de beneficios es una horterada propia de mancebos. O de politicos.
Angel Sernandez hijo no estaba de acuerdo, el alcohol le removia el dormido poso de la mansedumbre y el resentimiento, su condicion social le gustaba aun menos que su aspecto fisico, era un derrotado sin revolucion a la que apuntarse.
– El perdedor nato, el que pierde por comodidad, es un miserable.
– Hijo, te voy a preparar un agua tibia con sal, veras como te despeja.
Don Angel abandono la tertulia y se dirigio a la cocina a preparar el vomitivo, una turbamulta de mujeres maniobraba entre los despojos del cerdo y los restos de la comida, un espectaculo propio de los buenos tiempos perdidos y no por comodidad, lo que el anciano no habia perdido eran los modales, el dueno de la casa no preparaba nada con sus propias manos, por eso reclamo ayuda.
– Olvidin. ?Donde esta Olvido?
– No la hemos visto por aqui, don Angel.
Tuvo un mal pensamiento.
– ?Y Pepe? ?Habeis visto a Ausencio?
– A ese menos, echele un galgo a los jovenes.
– Maldita sea.
Estan juntos y Dios sabe lo que estaran haciendo, se arrepintio del histrionico gesto de invitar a todos sus allegados, no se debe aproximar la yesca al pedernal, de golpe se le amargo el placer de la matanza, penso lo peor y se dirigio al cuarto de los huespedes, el de Olvido cuando se quedaba en Cacabelos, abrio de golpe la puerta y suspiro aliviado, la cama impecable, la colcha sin una arruga, de todas formas le urgia el localizarlos, se olvido del agua y la sal.
– La ofensiva aliada no hay quien la pare.
Ausencio aprovecho el desconcierto politico para abandonar el comedor de forma inadvertida, paso por el retrete simulando una necesidad perentoria y despues, libre de testigos, subio al desvan procurando que el crujir de los escalones de madera no le delatase. Olvido le esperaba con los brazos abiertos, se abrazaron con la pasion de los clandestinos y la continencia de los castos, la alegria los hizo bailar cogidos de la mano, alocadas vueltas con las que ascendian a las nubes de un ensueno intransferible.
– Quieto, frena, nos van a oir.
– Cuanto tiempo sin vernos.
– Cuando no estoy contigo me siento vacia, no soy yo, si pudieramos quedarnos aqui para siempre.
– En palacio.
El desvan era una sucia zahurda en donde se acumulaban muebles, bocoyes, damajuanas y otros inservibles objetos fuera de servicio, para ellos la gloria, ni siquiera los afectaba el ornamento de telaranas y el despavorido correr de los ratones.
– ?Me quieres?
Recorrieron los topicos del primer amor con la misma trascendencia con la que hubiesen cortado la cinta inaugural de la creacion tras el septimo dia.
– Te quiero mas que a mi vida.
Asi hasta volver a la realidad inmediata.
– Anda que no he jugado yo aqui al escondite.
– De pequeno, cuando el padrino me amenazaba con encerrarme aqui por alguna travesura, me moria de miedo.
– Yo tambien lo tenia, con tantas historias de brujas y sacahuntos, ?quien no?
– Jugaba a la busca de tesoros.
– Hay cada cosa…
