intendencia. Nos han jorobado al menos nueve carros esta manana, y ha ocurrido tambien una historia divertida. El bazooka de un tipo se ha largado con el proyectil, y el se iba enganchado detras por la correa. Ha esperado a estar a unos cuarenta metros y ha descendido despues en paracaidas. Creo que nos vamos a ver obligados a pedir refuerzos, porque acabo de oir como un gran ruido de podadera. Han debido cortarnos de nuestra retaguardia…
III
…Esto me recuerda hace seis meses, cuando acababan de cortarnos de nuestra retaguardia. Actualmente debemos estar rodeados por completo, pero ahora ya no es verano. Por fortuna, nos queda que comer, y tambien municion. Nos vemos obligados a relevarnos cada dos horas para montar la guardia, y la cosa se hace fatigosa. Los otros se apoderan de los uniformes de los individuos nuestros a los que hacen prisioneros, y les da por vestirse como nosotros, por lo que no debemos confiarnos. Junto a todo esto, carecemos de luz electrica y recibimos obuses en pleno rostro de los cuatro costados a la vez. Por el momento, estamos intentando volver a tomar contactos con la retaguardia. Tienen que mandarnos aviones, pues comenzamos a ir cortos de cigarrillos. Oigo ruido fuera. Debe estar preparandose algo. Ni siquiera tiene uno tiempo de quitarse el casco un momento.
IV
Claro que se estaba preparando algo. Cuatro carros han llegado casi hasta aqui mismo. He visto el primero al salir, y el se ha detenido casi al instante. Una granada habia desbaratado una de sus orugas, que se ha desenrollado de golpe con un espantoso ruido de chatarra. Pero el canon del carro no ha renunciado a la vida alegre por tan poca cosa. Nos hemos hecho con un lanzallamas. Lo que resulta fastidioso con tal sistema es que es preciso abrir la cupula del tanque antes de servirse del lanzallamas, pues sin ello revienta (como las castanas) y los individuos de su interior quedan mal cocidos. Tres de nosotros hemos ido a resquebrajar la cupula con una sierra para metales, pero otros dos carros llegaban en ese momento y nos hemos visto obligados a hacerlo saltar sin abrirlo previamente. El segundo ha saltado tambien, y el tercero ha dado media vuelta, pero no se trataba mas que de una finta, porque habia llegado marcha atras. Por eso nos habia extranado un tanto verlo disparar sobre los tipos que le seguian. Como regalo de aniversario nos ha enviado doce obuses del 88. Tendremos que reconstruir la casa si queremos volver a servirnos de ella, aunque sera mas rapido hacerse con otra. Hemos acabado por desembarazarnos tambien de este tercer carro cargando un bazooka con polvos de estornudar. Los de su interior se han golpeado de tal manera el craneo contra el blindaje que no hemos sacado mas que cadaveres. Unicamente el conductor respiraba aun un poco, pero se le habia quedado atrapada la cabeza con el volante y no la podia retirar, y asi, antes de jorobar el carro, que no tenia nada, hemos preferido cortarle la cabeza al tipo. Detras del tanque, motociclistas con fusiles ametralladores habian hecho su aparicion organizando un bochinche del diablo, pero hemos conseguido hacernos con ellos gracias a una vieja cosechadora. Durante este tiempo empezaron a llovemos sobre la cabeza algunas bombas, e incluso un avion que nuestra Defensa Antiaerea acababa de derribar sin hacerlo a proposito porque, en principio, estaba disparando contra los carros. De la compania hemos perdido a Simon, Morton, Buck y P. C. Nos quedan los demas, y un brazo de Slim.
V
Seguimos rodeados. Llueve ahora sin parar desde hace dos dias. Al tejado no le queda mas que una teja de cada dos, pero las gotas caen justo donde hace falta y verdaderamente no estamos mojados. En absoluto sabemos cuanto va a durar todavia todo esto. Seguimos con las patrullas, pero resulta bastante dificil mirar a traves de un periscopio sin haber recibido entrenamiento, y es fatigoso tambien permanecer con el barro por encima de la cabeza durante mas de un cuarto de hora. Ayer nos encontramos con otra patrulla. No sabiamos si era de las nuestras o de las del otro lado, pero debajo del barro no se arriesga nada con disparar porque resulta imposible hacer dano, dado que los fusiles explotan en el acto. Lo hemos ensayado todo para intentar librarnos de este lodo. Incluso le hemos derramado gasolina encima. Al arder lo seca, desde luego, pero despues se quema uno los pies si pasa por encima de el. La verdadera solucion consiste en excavar hasta tierra firme, pero resulta todavia mas dificultoso hacer patrullas por ella que hacerlas por el barro. Mejor o peor, acabaremos por acostumbrarnos. Lo fastidioso es que ha llegado a haber tanto que hasta se producen mareas. En este momento, por fortuna, llega a la altura de la valla. Pero por desgracia, dentro de un rato subira de nuevo hasta el primer piso, lo que no deja de ser desagradable.
VI
Esta manana me ha ocurrido una inmunda aventura. Estaba bajo el hangar, detras del barracon, preparandoles una buena broma a los dos individuos que podia divisar perfectamente con los gemelos mientras, a su vez, intentaban localizarnos. Tenia conmigo un pequeno mortero del 81 y estaba acomodandolo en un cochecito de nino, y Johnny, por su parte, debia disfrazarse de campesina para empujarlo. Pero, para empezar, el mortero vino a caerseme encima de un pie. Es lo que me pasa siempre al llegar a ese momento de la maniobra, aunque en este caso el chupinazo ha salido mientras yo me repantigaba agarrandome el pie, y una de esas cosas con aletas en la cola ha ido a reventar en el segundo piso, justo en el piano del capitan, quien estaba interpretando Jada. El asunto ha hecho un ruido del infierno. El piano ha quedado destrozado, pero lo mas fastidioso ha sido que al capitan no le habia pasado nada, o en todo caso, nada suficientemente grave como para impedirle golpear duro. Felizmente, casi inmediatamente despues, uno del 88 ha venido a estallar en la misma habitacion. Sin reparar en que los otros debian haberse guiado por el humo producido por el primer impacto, me ha dado las gracias diciendo que le habia salvado la vida al hacerle bajar. Para mi la cosa carecia ya por completo de interes a causa de mis dos dientes rotos, y tambien porque todas sus botellas estaban justo debajo del piano.
Cada vez estamos mas rodeados, y todo se nos viene encima sin interrupcion. Felizmente, el tiempo empieza a mejorar. Apenas llueve ya mas de nueve horas de cada doce, y de aqui a un mes podremos contar con refuerzos llegados por avion. Nos quedan viveres para tres dias.
VII
Los aviones empiezan a lanzarnos fardos con paracaidas. He sufrido una decepcion al abrir el primero. Dentro no habia mas que un surtido de medicamentos. Se los he cambiado al doctor por dos tabletas de chocolate de avellanas del bueno, no de esa guarrada de las raciones, y por medio frasco de conac, pero se ha desquitado arreglandome el pie chafado. Le he tenido que devolver el conac, pues sin ello en este momento no tendria mas que un pie. Otra vez zumbidos en las alturas. Se produce un pequeno claro, y vuelven a lanzar paracaidas, pero esta vez parece que es gente.
VIII
