En efecto, era gente. Hay dos que resultan chocantes. Al parecer se han pasado todo el trayecto haciendose llaves de judo, soltandose castanazos y revolcandose por debajo de todos los asientos. Han saltado al mismo tiempo, y entonces se han puesto a jugar a cortarse, con el machete, las cuerdas de sus paracaidas. Por desgracia, el viento les ha separado. Entonces se han visto obligados a continuar disparando los fusiles. Rara vez he llegado a ver tan buenos tiradores. En este momento estan enterrandolos, pues han caido desde demasiado alto.
IX
Estamos rodeados. Nuestros carros regresaron y los otros no han aguantado su embestida. Por mi parte, no he podido combatir seriamente, a causa de mi pie, pero he animado a los companeros. Resultaba muy excitante. Desde la ventana lo veia todo muy bien, y los paracaidistas llegados ayer se movian como diablos. Ahora tengo un fular de seda de paracaidas amarilla y verde sobre marron, lo que va de maravilla con el color de mi barba. Pero manana voy a afeitarme para el permiso de convalecencia. Estaba excitado hasta tal punto que lance un ladrillo contra la cabeza de Johnny, que acababa de fallarle a uno y, actualmente, tengo dos nuevos dientes de menos. Esta guerra no renta nada en los que a dientes se refiere.
X
– La costumbre debilita las impresiones.
Le he dicho esto a Huguette -tales son los nombres que tienen-, bailando con ella en el Centro de la Cruz Roja, y ella me ha replicado:
– Eres un heroe.
Pero me ha faltado tiempo de encontrar una respuesta delicada porque Mac me ha tocado en el hombro, y entonces he tenido que cedersela. Las demas hablaban de mala manera, y la orquesta tocaba demasiado rapido. El pie me importuna todavia un poco, pero dentro de quince dias se acabo, otra vez en marcha. Me volvi hacia una chica de las nuestras, pero la tela del uniforme es demasiado basta y debilita tambien las impresiones. Hay muchas chicas aqui. Ellas comprenden en cualquier caso lo que se les dice, razon por la que me he sonrojado, pero no hay gran cosa que hacer con ellas. Sali y en seguida encontre muchas otras, no de la misma clase sino bastante mas comprensivas, pero eran quinientos francos minimo, y eso porque estoy herido. Es curioso, pero estas ultimas tienen acento aleman.
Despues perdi de vista a Mac y bebi mucho conac. Esta manana me duele horriblemente la cabeza, sobre todo en el sitio donde el P.M. me golpeo. No me queda dinero porque finalmente le compre unos cigarrillos franceses a un oficial ingles, y bien que lo siento. Acabo de tirarlos, pues eran asquerosos. Hizo bien en deshacerse de ellos.
XI
Cuando se sale de los almacenes de la Cruz Roja con una caja de carton para meter los cigarrillos, el jabon, los dulces y los periodicos, uno siente que por la calle le siguen con los ojos, y no comprendo por que, pues seguramente ellos venden bastante caro su conac como para poder comprar tambien, y sus mujeres tampoco salen regaladas. Mi pie esta casi por completo curado. No creo que vaya a quedarme todavia mucho tiempo aqui. He vendido los cigarrillos para poder salir un poco, y despues me he dedicado a gorronearle a Mac, pero este no los suelta facilmente. Empiezo a aburrirme. Esta tarde voy al cine con Jacqueline. A esta la encontre ayer por la noche en el club, pero creo que no es demasiado inteligente porque me retira la mano sin parar y no se mueve ni una pizca bailando. Los soldados de aqui me horrorizan. Van demasiado despechugados y no hay dos que lleven el mismo uniforme. En fin, nada que hacer salvo esperar que llegue la tarde.
XII
De nuevo aqui. En cualquier caso, uno se aburria menos en la ciudad. Avanzamos muy lentamente. Cada vez que hemos terminado la preparacion artillera, enviamos una patrulla, y uno de los tipos de la patrulla vuelve, cada vez, desmochado por un francotirador. Entonces volvemos a empezar la preparacion de artilleria, enviamos aviones que lo tumban todo, y dos minutos despues los francotiradores han vuelto a empezar a disparar. En este momento regresan los aviones. Cuento hasta setenta y dos. No se trata de aviones grandes, pero es que el pueblo es pequeno. Desde aqui pueden verse las bombas cayendo en espiral, y la cosa produce un ruido como sofocado, con hermosas columnas de polvo. Vamos a volver a atacar, pero antes tendremos que enviar una patrulla. Mala suerte, me ha tocado. Poco mas o menos hay que hacer un kilometro y medio a pie y a mi no me gusta caminar durante tanto rato, pero en esta guerra no se nos da nunca la oportunidad de elegir. Nos apretujamos detras de los escombros de las primeras casas y, por la impresion que me da, de un extremo al otro del pueblo no debe quedar ni una sola en pie. Tampoco tiene aspecto de que queden muchos habitantes, y los que vemos ponen una cara muy chistosa cuando la han conservado entera, pero deberian comprender que no podemos arriesgarnos a perder hombres para preservarlos junto con sus casas. Ademas, las tres cuartas partes de las veces se trata de antiguas viviendas sin ningun interes. Y por otro lado, es el unico medio que tienen para desembarazarse de los otros. Esto suelen comprenderlo, por regla general, aunque hay algunos que piensan que no es el unico medio. Despues de todo, la cosa les incumbe, e incluso hasta quiza les tengan carino a sus casas, pero seguramente algo menos en las condiciones en que ahora estan.
Sigo de patrulla. Como siempre, voy el ultimo, resulta mas prudente. El primero acaba de caer en el crater de una bomba que estaba lleno de agua. Sale lleno de sanguijuelas hasta el casco. Tambien saca consigo un gran pez completamente aturdido. De regreso, Mac le ha ensenado a achisparse, pero lo que no le gusta es el chewing-gum.
XIII
Acabo de recibir una carta de Jacqueline. Ha debido confiarsela a otro tipo para que la echara al correo, pues venia en uno de nuestros sobres. Realmente se trata de una chica extravagante, pero tal vez sea que todas las chicas tienen ideas poco corrientes. Hemos retrocedido un poco desde ayer, pero manana volvemos a avanzar. Siempre los mismos pueblos completamente demolidos. La cosa produce bastante melancolia. Hemos encontrado una radio completamente nueva. Estan probandola ahora, y no se si realmente se puede reemplazar una lampara por un cabo de vela, aunque pienso que si. Oigo que esta tocando Chattanooga. La baile con Jacqueline poco antes de salir de alla. Pienso que voy a contestarle si aun tengo tiempo. Ahora suena Spike Jones. Tambien me gusta esta musica, y me encantaria que todo acabase para irme a comprar una corbata de civil con rayas azules y amarillas.
XIV
