gorro. No decia gran cosa, aunque parecia absorto por el flujo oral del otro. Al cabo de unos minutos cogio la pequena carpeta que le tendia su companero, podia ser un fajo de documentos. Hojeo rapidamente los papeles y parecio preguntar alguna cosa sobre el contenido. Senalo varias veces los documentos y giro a medias el monton para que pudieran verlo los dos. Al final los plego a lo largo y tuvo algunos problemas para meterselos en un bolsillo interior.

La luz caia sobre ellos en vertical, como un debil sol en el cenit, con lo que su cara parecia una caricatura casi diabolica. Daba igual. Wilhelmsen lo habia reconocido inmediatamente. En el momento en que los dos hombres se estrecharon la mano y salieron cada uno en una direccion, Hanne se solto del alamo y se giro hacia su pareja.

– Se quien es ese tipo -constato satisfecha; el hombre del abrigo correteaba con los hombros encogidos hacia un coche aparcado al otro lado del parque-. Es Peter Strup. El abogado Peter Strup.

Lunes, 9 de noviembre

Los cuadros se apretujaban en las paredes y generaban un ambiente agradable pese a que no pegaban entre ellos. Reconocio algunas de las firmas. Artistas reconocidos. Una noche humeda le habia ofrecido al dueno una bonita suma de dinero por un cuadro de la plaza de Olaf Ryes de casi un metro cuadrado. Era una pintura al agua, pero no de acuarela, daba la impresion de que habian extendido la pintura por un papel de embalar que no habia absorbido los colores. El cuadro era duro y violento, rebosante de vida urbana y salpicaduras. Al fondo se intuia el edificio en el que vivia Karen Borg. El cuadro no estaba a la venta.

Las mesas estaban demasiado apinadas, eso era lo unico que le disgustaba de aquel lugar. No resultaba facil mantener una conversacion intima con la mesa contigua a pocos centimetros de distancia, pero los lunes no estaba demasiado lleno. Habia tanto silencio en el local que los dos habian rechazado la mesa que les ofrecieron cortesmente y habian insistido en sentarse en la otra punta de la sala, donde por ahora no habia mas clientes que ellos.

El hule negro contrastaba elegantemente contra las servilletas blancas de tela, las copas de vino eran perfectas, sin perifollos, y el vino era fantastico. Habia que reconocer que el hombre habia elegido bien.

– Tu no te rindes -le dijo sonriendo tras el primer trago.

– No, no tengo fama de rendirme, ?al menos con las mujeres guapas!

En boca de otro habria resultado banal, incluso descarado, pero Peter Strup conseguia que sonara como un cumplido, y ella se dio cuenta -no sin cierto autorreproche- de que le gustaba.

– Nadie puede negarse ante una invitacion por escrito -dijo Karen-. Hace siglos que no recibo una invitacion de este tipo.

La postal habia coronado la pila de correo de aquel mismo dia. Una postal amarillenta de Alvoen, con los bordes ribeteados y con un texto breve impreso en el rincon superior: «Peter Strup. Abogado del Tribunal Supremo».

El texto estaba escrito a mano, con una letra masculina pero elegante y facilmente legible. Era una humilde invitacion a que se reuniera con el para cenar en un restaurante; con mucha consideracion, habia escogido uno situado a solo dos manzanas de la casa de Karen. La cita era para aquella misma noche. Al final habia escrito:

Esta es una invitacion con la mejor de las intenciones. Con tus negativas anteriores in mente, dejo en tus manos la decision de acudir o no. No hace falta que me avises, pero si vienes, estare alli a las 19.00. Si no vienes, te prometo que no sabras nada mas de mi, ?al menos respecto a este asunto!

Habia firmado con su nombre de pila, como una invitacion norteamericana a la confianza. Resultaba un poco impositivo, pero solo lo del nombre. La carta en si misma era elegante y le proporcionaba a Karen la posibilidad de elegir. Podia acudir si queria. Y queria. Sin embargo, antes de decidir nada, llamo a Hakon.

Hacia mas de dos semanas que le habia pedido que se mantuviera a distancia. En el tiempo posterior habia oscilado entre la urgente necesidad de llamarlo y el panico por lo que habia sucedido. Aquella habia sido la mejor noche en la vida de Karen Borg. Amenazaba todo lo que tenia en la vida y le demostraba que llevaba dentro algo incontrolable que le tentaba a salir de esa seguridad en la existencia que tanto necesitaba. No queria mantener una relacion paralela y no deseaba, en ningun caso, divorciarse. La unica conclusion razonable era que habia que mantener a Hakon a distancia. Pero al mismo tiempo se sentia enferma y habia perdido cuatro kilos por el camino hacia una decision que por ahora no tenia la menor idea de cual iba a ser.

– Soy Karen -anuncio cuando por fin, tras tres intentos, consiguio dar con el fiscal adjunto.

El trago saliva con tanta fuerza que empezo a toser. Karen noto que Hakon tuvo que soltar el aparato, lo que no oyo fue que la tos y la excitacion ante su llamada le provocaron nauseas y que apenas alcanzo a agarrar la papelera. El sabor amargo aun le escocia en la garganta cuando finalmente fue capaz de contestar.

– Disculpa -le dijo todavia tosiendo-. Se me ha atascado algo en la garganta. ?Como estas?

– Ahora no quiero hablar de eso, Hakon. Hablaremos, pero mas adelante. Tengo que pensarmelo. Eres un buen chico. Me vas a dar un poco mas de tiempo.

– Y entonces, ?por que llamas?

La mezcla de desesperacion con una pizca de esperanza hacia que su voz sonara innecesariamente borde. El mismo se dio cuenta, pero esperaba que la linea telefonica le quitara el aguijon a su voz.

– Peter Strup me ha invitado a cenar.

Se hizo un silencio absoluto. Sand estaba francamente sorprendido y sentia unos celos incontrolables.

– Ya veo.-?Que mas podia decir?-. Ya veo. ?Has acepta do? ?Te ha dado alguna razon para invitarte?

– En realidad no, no me ha dado ninguna -respondio ella-. Pero sospecho que tiene algo que ver con el caso. Estoy tentada de ir. ?Crees que debo?

– ?No, claro que no debes! ?El tipo es sospechoso de un delito grave! ?Estas completamente chiflada? ?Sabe Dios lo que puede querer! No, no te permito que vayas. ?Me oyes?

Ella suspiro y se dio cuenta del error que habia cometido al llamarlo.

– Por Dios, Hakon, no esta bajo sospecha. Ya vale. ?No teneis nada contra el tipo! El hecho de que muestre un interes particular por mi cliente no puede de ninguna manera ser suficiente como para que la Policia sospeche de el. Francamente, siento cierta curiosidad por saber a que viene tanto interes y tal vez una cena lo aclare. Eso tambien tiene que veniros bien a vosotros, ?no? Te prometo contarte lo que salga de la cena.

– Tenemos mas indicios en contra de ese tipo -replico Hakon con intensidad-. Tenemos mas que el simple intento de robar a un cliente. Pero no te puedo contar nada sobre eso. Simplemente me tienes que creer.

– Lo que creo es que estas celoso, Hakon.

El fiscal se dio cuenta de que ella estaba sonriendo.

– No siento ni una pizca de celos -le berreo tragando nuevas oleadas de acidos intestinales-. ?Siento una preocupacion genuina y profesional por tu salud!

– Esta bien -concluyo ella-. Si esta noche desaparezco, tendras que arrestar a Peter Strup. Pero yo voy a ir. Adios.

– ?Espera! ?Donde os vais a encontrar?

– None of your businnes, Hakon, pero si te empenas en saberlo: Casa de Vinos y Comidas de la calle Marke. No me llames. Ya te llamare yo. Dentro de unos dias o de unas semanas.

Colgo y desaparecio dejando tras de si un despectivo zumbido monotono.

– Mierda -murmuro Sand, antes de escupir en la papelera, sacar la bolsa de plastico y hacerle un nudo. A continuacion salio para deshacerse del pestilente contenido.

La comida era fantastica. Karen disfrutaba enormemente de una buena comida. Sus propios intentos con las ollas eran siempre un fracaso y un estante de un metro de largo con libros de cocina no la habian ayudado gran cosa. A lo largo de los anos de convivencia con Nils, el se habia ido haciendo cargo de la cocina. Era capaz de hacer comidas de gourmet a partir de una sopa de sobre, mientras que ella podia destrozar hasta un solomillo.

Peter Strup era mas guapo de como lo recordaba en los periodicos. Segun decian, tenia sesenta y cinco anos. En las fotografias parecia mucho mas joven, pero probablemente fuera porque no salian sus muchas arrugas

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