– Ahora no.
Carl Wennergren se volvio a sentar en su mesa.
– Esta muerte ha sido un
Annika tiro unos antiguos teletipos de TT.
– Yo no lo veo asi del todo -contesto ella.
– Titular y primera pagina dos dias seguidos, ningun otro becario lo ha conseguido este verano -dijo Carl Wennergren.
– Solo tu, claro -respondio Annika y sonrio melosamente.
– Bueno, si, pero yo estoy en otro nivel. Yo hice mis practicas aqui.
Y tu padre se sienta en el consejo de administracion, penso Annika, pero no dijo nada. Carl se levanto.
– Me voy al lugar del crimen y entrevistare a algunos afligidos -dijo el por encima del hombro.
Annika asintio y se volvio hacia su ordenador. Creo un nuevo documento y le dio un tono dramatico:
«La policia progresa en la busqueda del asesino de Josefin Liljeberg…».
No le dio tiempo a llegar mas lejos, «Escalofrios» se puso a sonar. Protesto en voz alta y agarro del auricular.
– Esto es demasiado -le espeto una voz femenina.
– Estoy de acuerdo -respondio Annika.
– Ya no aceptamos mas las condiciones de la sociedad patriarcal.
– Completamente de acuerdo por mi parte -dijo Annika.
– Nos vengaremos, y lo haremos con sangre y fuego.
– Al parecer sois un grupo de mujeres -repuso Annika. La voz parecia irritada.
– Ahora escucha lo que te digo. Nosotras somos las Barbies Ninjas, unas amazonas que declaramos la guerra a la opresion y a los malos tratos contra las mujeres. No vamos a ser las unicas que tengamos miedo de salir solas. La violencia tambien la sufriran los hombres, esto es un aviso. Pensamos comenzar con la policia, los hipocritas del poder.
Annika presto atencion, la mujer parecia una loca.
– ?Por que nos llamas a nosotros? -interrogo.
– Deseamos comunicar nuestros mensajes a traves de los medios. Queremos el maximo de publicidad. Le ofrecemos al Kvallspressen que presencie nuestra primera accion.
A Annika la boca se le quedo completamente seca. ?Y si la chica fuera en serio? Miro a su alrededor, intento tener contacto visual coi alguien a quien poder llamar.
– ?Como… que quieres decir? -pregunto insegura.
– Comenzaremos manana -respondio la mujer-. ?Quieres presenciarlo?
Annika miro desesperada a su alrededor. Nadie le prestaba atencion.
– ?Lo dices en serio? -indago palida.
– Estas son nuestras condiciones -anuncio la chica-. Tendremos total control sobre el texto y los titulares. Nos garantizareis un completo anonimato y la supresion de todas las fotografias. Ademas queremos cincuenta mil coronas por adelantado. Al contado.
Annika respiro silenciosamente en el auricular algunos segundos.
– Imposible -respondio a continuacion-. Eso es completamente imposible.
– ?Estas segura? -dijo la chica del auricular.
– Nunca en mi vida he estado tan segura -replico Annika.
– Entonces llamaremos al Konkurrenten -aviso la chica.
– Muy bien, hazlo. Ahi te daran la misma respuesta. Te lo garantizo.
Oyo un clic en el auricular y la linea enmudecio. Annika colgo, cerro los ojos y escondio el rostro entre las manos. Dios mio, ?que cono haria ahora? ?Llamar a la policia? ?Contarselo a Spiken? ?Olvidarlo? Tenia la sensacion de que recibiria una reprimenda de toda formas.
– Aqui estan los reporteros de noche -oyo decir al jefe de la redaccion. Levanto la vista y vio al equipo de direccion acercarse desde la mesa de fotografia. Estaba compuesto, ademas del jefe de la redaccion, por el nuevo director Anders Schyman, los jefes de deportes, espectaculos, fotografia, cultura y uno de los editorialistas. Todos eran hombres y todos, menos Anders Schyman, vestian similares chaquetas de fieltro, vaqueros y relucientes zapatos. De pronto recordo como le llamaba Anne Snapphane y le entro la risa: «La banda del fieltro».
El grupo se detuvo junto a su mesa.
– Los reporteros de noche comienzan a trabajar a las doce del mediodia y acaban a las once de la noche -dijo el jefe de la redaccion dandole la espalda a Annika-. Trabajan siguiendo un horario rotativo, muchos de ellos son becarios. El pase nocturno lo consideramos una especie de aprendizaje…
Se apresto a continuar cuando Anders Schyman se separo del grupo y se acerco a ella.
– Me llamo Anders Schyman -dijo y alargo la mano.
Annika lo miro precavidamente.
– Si, ya lo se -respondio, sonrio y tomo su mano-. Annika Bengtzon.
El devolvio la sonrisa.
– Tu eres la que ha escrito sobre la muerte de Josefin Liljeberg -comento el.
Ella se sonrojo.
– ?Vaya control! -contesto ella.
– ?Eres fija?
Annika nego con la cabeza.
– No, becaria estival. Mi beca acaba dentro de un par de semanas.
– Ya tendremos tiempo de hablar mas tarde -dijo Anders Schyman y se volvio de nuevo hacia «la banda del fieltro». Todas las miradas, que estaban fijas en Annika, despegaron y volaron sobre la redaccion. Al notarlo se sintio incomoda.
Cuando el grupo desaparecio en la redaccion de deportes tomo una decision.
No era una necia. No llamaria a la policia para contarles lo de las Barbies Ninja. Tampoco se lo diria a Spiken. Llamaban tantos locos a lo largo del dia… Ella no podia ir corriendo al jefe de redaccion por cada uno de ellos.
Continuo su articulo sobre los avances policiales en la investigacion del asesinato de Josefin, consiguio parecer informada sin citar a Patricia, escribio sobre el sospechoso sin delatar al portavoz de prensa, dejo entrever que el novio era el malo sin escribirlo explicitamente. Menciono corta y escuetamente la orgia de dolor de Taby.
Se dio una vuelta por la cafeteria, compro una Coca-Cola y escucho los titulares de Studio sex, el programa de debate de P3. Trataba del papel del periodismo en la campana electoral. Apago la radio e hizo un grafico con las actividades y las direcciones de las ultimas horas de Josefin. Lo unico que dejo fuera fue el nombre del local de alterne en el que trabajaba Josefin, lo denomino simplemente «El Club». A continuacion fue al departamento de dibujo, aqui transcribirian los datos en un mapa o en fotografia aerea de Kungsholmen.
Cuando todo estuvo listo eran casi las siete de la tarde. Tenia calor, estaba cansada y no tenia fuerzas para seguir indagando. En cambio, se sento comodamente y leyo los periodicos matutinos. A las siete y media subio el volumen y vio Rapport. No tenian nada ni de Josefin ni de IB. El unico reportaje interesante era el del corresponsal en Rusia, que concluyo su pequena serie sobre la guerra civil en el Caucaso con un experto que, desde Moscu, daba su opinion sobre la situacion.
– El presidente necesita armas -resumio el experto-. El pais no tiene nada, ni municiones, ni granadas, ni defensa antiaerea, ni fusiles, ni ametralladoras. Le resultara muy dificil conseguir armamento ya que la ONU ha decretado un embargo al pais. La unica alternativa es el mercado negro, pero haria falta dinero y no lo hay.
– ?Como puede la guerrilla tener tantas armas? -pregunto el corresponsal.
El experto sonrio incomodo.
– En realidad la guerrilla es muy debil, deficientemente preparada y con malos mandos, pero tienen acceso al armamento ruso. Rusia tiene intereses politicos en el Caucaso, razon por la que, desgraciadamente, mi pais apoya materialmente a la guerrilla…
Annika recordo al anciano que hablaba sueco, el presidente cuyo pais sufria los ataques de la guerrilla. ?Joder, que cobardes y partidistas eran las Naciones Unidas! ?Por que no le apretaban las tuercas a Rusia por apoyar la guerra civil?
Al finalizar
