casa y Jansson estaba sentado en la silla del jefe. Annika hojeo los ultimos teletipos de TT, leyo los articulos de «la lata» y ojeo los titulares de Aktuellt. Luego se encamino hacia Jansson.
– Bonito mapa -dijo el jefe de noche-. Y esta muy bien eso de que el novio es sospechoso. Era previsible.
– ?Puedo hacer algo mas? -pregunto ella.
Sono el telefono de Jansson.
– Creo que ahora debes irte a casa -respondio el-. Has trabajado las veinticuatro horas del dia durante todo el fin de semana.
Annika titubeo.
– ?Seguro?
Jansson no respondio. Annika se fue a su mesa y recogio sus cosas y la ordeno, estaria fuera durante cuatro dias y otro reportero la utilizaria.
Se tropezo con Berit al salir.
– ?Nos tomamos una cerveza en la pizzeria de la esquina? -pregunto la colega.
Annika se sorprendio pero se recompuso rapidamente.
– Si, vale -respondio-. Todavia no he comido.
Bajaron las escaleras. La noche era tan bochornosa como calido habia sido el dia. Aun zumbaba el aire acondicionado sobre el cemento del estacionamiento.
– Nunca habiamos tenido un verano igual -dijo Berit.
Las mujeres caminaron lentamente hacia Ralambsvagen, a la pizzeria que, con licencia para vender cerveza y alcohol, habia sobrevivido de una forma milagrosa ano tras ano.
– ?Tienes familia aqui en la ciudad? -pregunto Berit mientras esperaban para cruzar junto al semaforo.
– Un novio en Halleforsnas -contesto Annika-. ?Y tu?
– El marido en Taby, mi hijo estudia en Lund y la nina esta de
Annika rio nerviosa.
– Bueno -dijo-. Me gustaria quedarme, e intento hacerlo lo mejor que puedo.
– Esto es bueno, es lo mas importante -indico Berit-. Mirar y aprender, y decidir una misma si desea quedarse o no.
– Es duro -confeso Annika-. Me parece que se utiliza a los becarios de una forma bastante cinica. Cogen a muchos y se les deja pelear por el trabajo, en lugar de cubrir las plazas que realmente estan libres.
– Es cierto -afirmo Berit-. Pero al mismo tiempo eso hace que muchos tengan una oportunidad.
La pizzeria estaba casi vacia. Eligieron una mesa en medio del local. Annika encargo una pizza y una cerveza para cada una.
– He leido tu articulo sobre IB en «la lata» -informo Annika-. ?Brindemos por la primicia!
Golpearon sus vasos, bebieron un trago.
– La historia sobre IB parece no tener fin -informo Berit al colocar el vaso empanado sobre el mantel-. Mientras los socialistas mientan y se escabullan siempre habra un articulo que escribir.
– Pero quiza se pueda entender la actitud de estos politicos -replico Annika-. Fue en medio de la guerra fria.
– Nada de eso -contesto Berit-. El primer documento sobre el registro de opinion se envio desde la sede central de Sveavagen 68 el 21 de septiembre de 1945. Fue el propio Sven Andersson, secretario general y futuro ministro de Defensa, quien escribio la carta que lo acompanaba.
Annika parpadeo sorprendida.
– ?Tan pronto? -pregunto desconfiada-. ?Estas segura?
Berit sonrio.
– Tengo una copia de la carta en mi archivo.
Durante un rato observaron en silencio a los otros clientes del local, unos borrachines habituales y cinco jovenes animados, que probablemente no tenian edad para beber cerveza.
– Pero entonces -pregunto Annika-, ?por que controlar a los comunistas si no existia aun la guerra fria?
– Poder -expuso Berit-. Los comunistas eran fuertes, especialmente en Norrbotten, Estocolmo y Gotemburgo. Los socialistas tenian miedo de perder poder en los sindicatos.
– ?Que importaba eso? -repuso Annika y se sintio estupida.
– Dinero y poder -explico Berit-. Los socialistas presionaban para que los trabajadores se afiliasen colectivamente al partido. Ya desde 1943, Metal-uno, en Estocolmo, estaba dirigido por comunistas. Cuando se cancelo la afiliacion colectiva al SAP, los socialistas perdieron 30.000 coronas de las cuotas anuales. Eso, en aquellos tiempos, era muchisimo dinero para el partido.
Llego la pizza de Annika. Era bastante pequena y la base estaba dura.
– No comprendo que tiene que ver -dijo Annika despues de un par de voraces bocados-. ?Como pudo el registro contribuir a que los socialistas conservaran el poder en los sindicatos?
– ?Puedo coger un pedazo? Gracias. Bueno, representantes especiales manipulaban los votos y las nominaciones a los congresos. Se ordenaba a todos los socialistas que votaran a unos candidatos determinados solo con el fin de derrotar a los comunistas -revelo Berit.
Annika masticaba y miraba a su colega con escepticismo.
– ?Venga ya! -exclamo-. Mi padre era representante sindical en la aceria de Halleforsnas. ?Quieres decir que gente como el suprimio la democracia local para obedecer las ordenes de Estocolmo?
Berit asintio y suspiro.
– No todos, pero si demasiados. No importaba quien fuera mas apto o quien tuviera la confianza de los miembros.
– ?Y la sede central del partido tenia largas listas con todos los nombres?
– Al principio no -continuo Berit-. A finales de los anos cincuenta solo habia informacion en el campo, en las organizaciones locales. En su punto mas algido conto con mas de diez mil representantes, o si lo prefieres espias, en los centros de trabajo de toda Suecia.
Annika corto una porcion de pizza y se la comio con las manos. Mastico en silencio y se chupo los dedos mientras reflexionaba.
– No quiero parecer impertinente -anuncio-, pero ?no estas convirtiendo esto en algo peor de lo que es?
Berit se cruzo de brazos y se recosto.
– Claro que hay gente que piensa asi -respondio ella-. La falta de conocimientos historicos va en aumento. Ahora hablamos de los anos cincuenta. Autentica edad de piedra para la generacion de hoy en dia.
Annika aparto el plato y se limpio con la servilleta.
– ?Que paso entonces, despues de los cincuenta? -inquirio ella.
– IB -respondio Berit-. Se creo en 1957.
– Oficina de Informacion, ?verdad? -dijo Annika.
– Informacion Birger -respondio Berit-. En honor al jefe de la oficina nacional, Birger Elmer. La central del espionaje internacional se denomino durante algun tiempo oficina-T, en honor a su jefe, Thede Palm.
Annika le miro con atencion.
– Dios mio, que complicado. ?Como puedes recordarlo todo?
Berit esbozo una sonrisa y se relajo.
– Estaba suscrita a Folket i Bild Kulturfront cuando se descubrio. Fue en el numero nueve de 1973. Desde entonces, yo he escrito bastante sobre IB y Sapo. Nada muy destacable, pero lo he estado siguiendo.
El camarero retiro lo que quedaba de la pizza de Annika, los bordes y algunos pedazos de morro de cerdo dificiles de masticar.
– Mi padre me hablo bastante del IB -dijo Annika-. El creia que lo habian exagerado casi todo. Se trataba de la seguridad del pais; decia, que los socialdemocratas, en realidad, deberian ser alabados por responsabilizarse del bien de la nacion.
Berit dejo el vaso de cerveza con un golpe.
– Los socialistas registraron la forma de pensar de la gente por el bien de los socialistas -repuso-. Rompieron sus propias leyes, mintieron, manipularon. Aun continuan mintiendo. Hoy hable con el presidente del parlamento. Niega rotundamente haber conocido a Birger Elmer o haber tenido algo que ver con el IB.
– Quiza diga la verdad -replico Annika.
