Martes, 31 de julio
La corriente la desperto. Permanecio en la cama con los ojos cerrados. A traves de los parpados adivino la brillantez de la luz que se colaba por la ventana abierta. Era de manana. No tan tarde como para que sintiera ansiedad por haber dormido todo el dia, pero lo suficiente como para sentirse descansada.
Annika se puso la bata y salio a la escalera. Las baldosas cuarteadas del suelo la refrescaron compasivamente. El retrete se encontraba medio piso mas abajo, lo compartia con los otros inquilinos de los pisos superiores.
Cuando entro de nuevo en el apartamento las cortinas se agitaron al viento como grandes velas. Habia comprado treinta metros de gasa clara y la habia arreglado con arte sobre las varillas de las cortinas, el efecto era patente. El piso estaba completamente pintado de blanco. El ultimo inquilino le habia dado una mano con un color de base y luego se canso. Ahora, las paredes mates reflejaban y se comian la luz al mismo tiempo, dandoles a las habitaciones una sensacion de transparencia.
Cruzo lentamente el salon y entro en la cocina. El suelo estaba casi vacio, apenas habia muebles. Las tablas grises del suelo relucian de jabon y lejia. El techo flotaba sobre ella como un cielo blanco, mate claro. Hirvio agua en la cocina de gas, puso tres cucharadas de cafe en una cafetera de cristal de Bodum, vertio el agua y presiono el colador. La nevera estaba vacia. Tomaria un bocadillo en el tren.
El periodico matutino estaba en el suelo de la entrada ligeramente rasgado, el buzon era algo pequeno para contenerlo. Lo cogio y se sento con la espalda contra la despensa empotrada.
Lo de siempre. Oriente Proximo. La campana electoral. El record de calor. Ni una linea sobre Josefin. Ya era historia, una cifra en las estadisticas. Un articulo mas sobre IB. Esta vez lo leyo. Un profesor de Gotemburgo pedia una comision indagatoria.
Paso de bajar a ducharse, se lavo la cara y las axilas en la pila del fregadero. El agua ya no estaba helada, no necesitaba calentarla.
Los periodicos de la tarde acababan de llegar, compro ambos en el estanco de Scheelegatan. Los titulares de los vespertinos eran todos sobre el IB. Annika sonrio. Berit era la mejor. Sus articulos tambien se encontraban en las mejores paginas, octava, novena, decima y la central. Despues leyo su texto sobre la investigacion policial, era realmente bueno. La policia tenia una prueba que apuntaba a un conocido de Josefin, habia escrito. Josefin se habia sentido amenazada y asustada con anterioridad. Habia senas que indicaban que ya antes habia sido maltratada. Volvio a sonreir. Sin decir nada sobre Joachim habia quedado clara la teoria de la policia. A continuacion salia la orgia de dolor en Taby, se sintio contenta de haber sido parca y haberse ajustado a los datos. La foto estaba
Habia ventisca, el aire era caliente. Se compro un helado de desayuno en el turco de Bergsgatan y bajo por Kaplansbacken a Centralen. Tuvo suerte, el tren
En Flen solo se apearon ella y tres hombres arabes. El autobus a Halleforsnas saldria dentro de un cuarto de hora, se sento en un banco frente al ayuntamiento y estudio la obra de arte que tenia enfrente «Aspiracion vertical». Era, en verdad, insolitamente superflua. Se comio una bolsa de golosinas en el autobus y se bajo en Konsum.
– Felicidades -exclamo Ulla, una de las companeras de trabajo de su madre. La senora estaba de pie con su bata verde y fumaba junto a las plantas.
– ?Por que? -pregunto Annika y sonrio.
– ?Por todos los exitos! Los titulares y todo eso. Aqui en Halleforsnas todos estamos muy orgullosos de ti - voceo Ulla.
Annika rio y agito la mano a la defensiva. Subio hacia la iglesia y continuo hasta su casa. La zona parecia muerta y deshabitada. Las hileras de edificios rojos de los anos cuarenta despedian vapor en medio del calor.
?Espero que no este Sven!, penso ella.
El piso estaba vacio. Las plantas se habian muerto. Una bolsa de basura vieja esparcia un desagradable olor por toda la cocina. La tiro por el conducto y abrio todas las ventanas. Dejo en paz los cadaveres de las plantas. Ahora mismo no tenia mas fuerzas.
Su madre se alegro realmente de verla. La abrazo con manos torpes, frias pero algo sudorosas.
– ?Has comido? Tengo un guiso de alce en el fuego.
El ultimo novio de su madre era cazador.
Se sentaron a la mesa de la cocina, la madre encendio un cigarrillo. La ventana estaba entreabierta, Annika pudo oir a dos chiquillos pelearse por una bicicleta. Dejo que su mirada siguiera por el rio hasta la aceria, vio sus desolados y grises tejados de metal extenderse tar lejos como alcanzaba la vista.
– Ahora tienes que contarmelo todo, ?como lo has conseguido?
La madre sonrio expectante.
– ?Que quieres decir? -pregunto Annika y le devolvio la sonrisa.
– ?Un exito asi, claro! ?Todos lo han visto! Se acercan a mi y me felicitan en la cola de la caja. Unos articulos muy buenos. Y titulares y todo.
Annika volvio la cabeza.
– No fue tan dificil -respondio-. Me dieron una informacion muy buena. ?Y tu, como estas?
La madre se ilumino.
– Bien, ahora veras -anuncio y se levanto.
El humo del cigarrillo dibujo un dragon en el aire cuando paso zumbando hacia la mesa de trabajo. Annika siguio a su madre con la vista hasta que regreso y extendio una serie de fotocopias sobre la mesa, frente a Annika.
– A mi me gusta mas esta -senalo, golpeando la mesa, se sento y le dio una profunda calada a su cigarrillo.
Annika observo con un ligero suspiro los papeles de su madre. Eran prospectos de diferentes agencias inmobiliarias de Eskilstuna. La fotocopia superior, la que la madre habia golpeado, era de Maklarringen. «Casa exclusiva, alto estandar, c. banos alicatados, salon en esquina, cabana de barbacoa c. chimenea», leyo.
– ?Por que acortan «con»? -pregunto Annika.
– ?Que? -respondio su madre.
– Acortan la palabra mas corta de la frase -senalo Annika-. Me parece ilogico.
Su madre agito las manos irritada para apartar el humo que habia entre ellas.
– ?Que te parece? -inquirio. Annika dudo.
– Me parece un poco cara.
– ?Cara? -replico la madre y le arranco el prospecto-. Entrada con suelo de marmol, ladrillo vitrificado en la cocina y ademas hay un bar en el sotano. ?Es perfecta!
Annika suspiro en silencio.
– Claro. Solo me preguntaba si te lo puedes permitir. Un millon trescientas mil coronas es mucho dinero.
– Mira las otras -dijo su madre.
Annika las ojeo. Todas las casas eran grandes monstruos de las afueras de Eskilstuna, se encontraban en zonas como Skiftingen, Stenkvista, Grundby, Skogstorp. Tenian mas de seis habitaciones y grandes jardines.
– A ti no te gusta trabajar en el jardin -dijo Annika.
– A Leif le gusta la naturaleza -expuso su madre y apago el cigarrillo a medias-. Estamos pensando en comprar algo juntos.
Annika simulo no oir.
– ?Como esta Birgitta? -pregunto, en cambio.
– Bien -respondio su madre-. Se lleva muy bien con Leif. A ti tambien te gustaria, si alguna vez le vieras.
La voz tenia un tono de reproche y agravio.
