Se colgo una bolsa de la falda y cogio otra en la mano. Whiskas le siguio los pasos cuando ella se interno en el bosque.

La abuela tenia razon. Niscalos, tan grandes como la tapa del retrete, arracimados a lo largo del sendero. Tambien encontro setas, orgullosos cogomelos y cantidades de pequenas y palidas agullas. Whiskas bailaba sin parar alrededor de sus pies, acechaba a hormigas y mariposas, saltaba tras los mosquitos y acabo por comerse un polluelo. Annika cruzo Granhedsvagen y paso de largo Johannislund y Bjorkbacken. Ahi subio a la derecha hacia Lillsjotorp para saludar al Viejo-Gustav. La bonita casa rectoral descansaba al sol con los muros de pinos gigantes a sus espaldas. El silencio era completo, no se oia el habitual ruido del hacha desde la lenera, lo que seguramente significaba que el anciano estaba en el bosque.

La puerta estaba cerrada. Continuo subiendo hacia el monte Vita, alli trepo a una torre de oteo para la caza del alce y descanso. La tala se extendia a sus pies. El eco le responderia si gritaba. Cerro los ojos y escucho el viento. Era bullicioso y calido, casi hipnotico. Permanecio sentada, bastante tiempo, hasta que un jadeo y un crujido la espabilaron. Miro cuidadosamente por encima del borde de la torre.

Un hombre grueso venia pedaleando desde Skenas. Respiraba con dificultad y hacia eses. Llevaba un ramojo seco de pino enganchado entre los radios de la rueda trasera. Se detuvo justo debajo de la torre, arranco el ramojo, resoplo con fuerza y continuo.

Annika parpadeo sorprendida. Era el primer ministro.

Christer Lundgren entro en su apartamento con una sensacion de irrealidad. Presentia la catastrofe como una nube en el horizonte, sintio el viento calido soplar alrededor de su rostro. La carga electrica que habia en el aire le hizo comprender lo inevitable: el mal tiempo se acercaba en aquella direccion. Acabaria empapado.

El calor dentro del apartamento era indescriptible. El sol habia alumbrado el ventanal durante todo el dia, se irrito. ?Por que no habia persianas?

Dejo la bolsa de viaje en el suelo del recibidor y abrio la ventana del balcon de par en par. Un aparato, abajo en el patio, zumbaba y bramaba.

Que conazo de cadena de hamburguesas, penso.

Se dirigio a la diminuta cocina, se sirvio un gran vaso de agua. El fregadero olia mal, a leche cuajada agriada y a cascara de manzana. Dejo correr el agua para eliminar lo que se pudiera.

La reunion con el secretario general y el secretario de Estado habia sido horrible. Su situacion no le infundia ninguna esperanza. Todo estaba clarisimo.

Tomo consigo el vaso de agua. Se sento en la cama tras un pesado suspiro y coloco el telefono sobre sus rodillas. Respiro durante algunos segundos antes de marcar el numero de la casa de su esposa.

– Me tendre que quedar aqui unos dias -informo despues de las frases iniciales.

La esposa aguardo.

– ?El fin de semana que viene tambien? -pregunto ella.

– Sabes que no lo hago por gusto -respondio el.

– Se lo prometiste a los ninos -replico ella.

El cerro los ojos y se paso la mano por la frente. Las lagrimas le quemaban tras los parpados.

– Te echo tanto de menos que me siento mal -repuso el.

Ella se preocupo.

– ?Que ha pasado?

– No me creerias si te lo contara -respondio el-. Esto es una completa pesadilla.

– ?Pero Christer, Dios mio! ?Dime que ha pasado!

El trago saliva y hablo de carrerilla.

– Escuchame. Coge a los ninos y vete a Karungi. Yo te seguire en cuanto me sea posible.

Ella respondio rapidamente.

– Yo no me voy sin ti.

Su voz se endurecio.

– Tienes que hacerlo. Las cosas se estan yendo al infierno. Si te quedas en casa te van a asediar. Lo mejor seria que te marcharas esta misma noche.

– ?Pero Stina no nos espera hasta el sabado!

– Llamala y preguntale si puedes ir antes. Stina siempre esta dispuesta a echar una mano.

La esposa espero en silencio.

– Es la policia -dijo ella-. Tiene que ver con la policia.

Christer oyo de fondo la risa de los gemelos.

– Si -contesto el-. En parte. Pero eso no es todo.

Annika regreso a punto para el Eko de las cinco menos cuarto.

– No te puedes imaginar a quien he visto en el bosque. ?Al primer ministro!

Vertio el contenido de las bolsas sobre la mesa al mismo tiempo que el tritono resono en la radio.

– Se le ha metido en la cabeza que tiene que adelgazar -dijo la abuela-. Suele montar en bicicleta por aqui.

Se sentaron cada una a su lado de la mesa y limpiaron las setas mientras las voces se sucedian. No habia ocurrido nada.

– ?Asi que aun tienes contacto con Harpsund? -inquirio Annika.

La abuela sonrio. Habia sido ama de llaves en la residencia de verano del primer ministro durante treinta y siete anos. La radio local comenzo su retransmision y ella bajo el volumen.

Annika corto los niscalos y los coloco a su lado en la fuente medio llena. Dejo caer las manos, descansar la mirada. El reloj de pared hacia tictac, los minutos volaban. La cocina de su abuela era su simbolo de paz y calor. El fogon con las placas blanqueadas, el suelo de linoleo, el hule, las flores de los prados en la ventana.

– ?Te quedas a comer? -pregunto la abuela.

En ese mismo instante sono la sintonia del programa Studio sex. La anciana alargo la mano para bajar el sonido, pero Annika la detuvo.

– Oigamos lo que ha pasado hoy -dijo Annika.

La sintonia decrecio y la grave voz del presentador se escucho por encima.

– La policia ha interrogado a un hombre sospechoso del crimen sexual de una joven en Kronobergsparken, Estocolmo -anuncio-. Segun nuestros datos este hombre no es otro que Christer Lundgren, ministro de Comercio Exterior. Tendran mas noticias sobre este tema en el programa de hoy, con debates y analisis, en directo desde el Studio sex.

Regreso la sintonia, Annika se llevo las manos a la boca. Dios mio, ?es posible?

– Pero ?que pasa, estas muy palida? -pregunto la abuela.

La musica acabo y regreso de nuevo el presentador.

– Lunes 31 de julio, bienvenidos a Studio sex desde Radiohuset, Estocolmo -anuncio el presentador y prosiguio con su voz cavernosa.

»Bueno, los socialistas se hallan ante uno de sus mayores escandalos. Hasta el momento el primer ministro ha sido interrogado dos veces, ayer fue interrogado por telefono y hoy ha comparecido ante la brigada criminal en Kungsholmen para proseguir con las declaraciones. Nos vamos en directo a la comisaria central de Estocolmo.

Hubo chasquidos y zumbidos.

– Estoy aqui junto al portavoz de la policia -informo una voz masculina con autoridad-. ?Que ha ocurrido hoy?

La voz del portavoz lleno la cocina. Annika subio el volumen aun mas.

– Es cierto que la policia sigue diferentes pistas en la busqueda del asesino de Josefin Liljeberg -respondio-. Sin embargo, no puedo entrar en detalles. Ninguna persona ha sido acusada del crimen, aun cuando los interrogatorios senalan en cierta direccion.

El reportero no escuchaba.

– ?Que le parece que haya un ministro sospechoso de un crimen como este en medio de la campana electoral? -inquirio.

El portavoz dudo.

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