– ?Psicologo o asistente social o algo por el estilo?
Miro sorprendida a la reportera.
– ?Por que?
– A lo mejor necesitas ayuda de algun grupo de crisis.
Patricia bebio, el te estaba templado, trago.
– ?Que podrian hacer? Josefin esta muerta.
Annika Bengtzon la miro durante un buen rato.
– Patricia -dijo-, por favor, cuentame todo lo que sabes. Es importante para mi. ?Fue Joachim?
Patricia coloco la taza sobre el plato y miro fijamente sus rodillas.
– No lo se -contesto en voz baja-. Tambien pudo haber sido otra persona. Algun pez gordo…
La voz enmudecio, de pronto el silencio llenaba toda la cocina.
– ?Por que piensas eso?
Los ojos llenos de lagrimas una vez mas.
– No te lo puedo contar -murmuro.
– ?Por que no?
Miro a la periodista con los ojos arrasados en lagrimas, la voz se le convirtio en un grito agudo.
– ?Porque el sabria que he sido yo quien se ha ido de la lengua! ?No comprendes nada! ?No puedo! ?No quiero!
Se levanto precipitadamente y salio de la cocina, se tiro sobre su colchon y se cubrio la cabeza con la colcha. La reportera permanecio sentada un rato, luego oyo su voz desde el umbral de la puerta.
– Lo siento -dijo Annika Bengtzon-. No deseaba entristecerte. Vere si se puede demandar a Studio sex por la mierda que propagan sobre Josefin. Te llamare manana.
Patricia no respondio, respiraba jadeante, y susurraba bajo la sabana, donde un aire irrespirable consumia rapidamente el oxigeno.
La periodista abrio la puerta de la calle y la cerro silenciosamente. Patricia aparto la colcha. Permanecio tumbada inmovil y miro a traves de una rendija de las cortinas negras.
Pronto se haria de noche de nuevo.
?Gracias a Dios, Jansson habia llegado! El por lo menos tenia cerebro, a diferencia de Spiken.
– Tienes mala cara -dijo Jansson.
– Muy amable -respondio Annika-. ?Puedo hablar contigo un momento?
El hizo clic y cerro algo en su pantalla.
– Claro. ?La burbuja de humo?
Se sentaron en la habitacion acristalada junto a la redaccion de deportes, el jefe de noche encendio un cigarrillo y solto el humo hacia el extractor.
– El ministro vive a solo cincuenta metros del lugar del crimen -informo ella-. Todos los inquilinos de la casa han sido interrogados.
Jansson silbo.
– Esto le da otra dimension al asunto. ?Te has enterado de algo mas?
Ella bajo la mirada.
– El novio tiene una coartada. Una de mis fuentes dice que pudo ser algun pez gordo quien la asesino.
Jansson fumaba y observaba a la joven becaria en silencio. No la comprendia. Era inteligente, sin experiencia y deseosa de hacer carrera, una combinacion que no era especialmente sana.
– Dime las cosas claras. ?Cuales son tus fuentes?
Ella se mordio los labios.
– No diras nada, ?verdad?
Jansson asintio.
– La companera de piso de la muchacha asesinada y el responsable de la investigacion en la criminal. Ninguno de los dos habla abiertamente, pero dicen unas cuantas cosas off the record.
Jansson abrio los ojos de par en par.
– No esta mal -comento-. ?Como cono lo has conseguido?
Ella se encogio de hombros.
– Llamando y dando la lata. Fui a casa de la chica. Se llama Patricia. Me preocupa.
Jansson apago el cigarrillo.
– Hoy tenemos que ir a por el ministro -anuncio el-. Ya ha estado en tres interrogatorios. Debe de haber otra razon ademas de lo del apartamento. Que viva tan cerca es muy interesante, no lo he leido en ninguna parte. Haremos un articulo sobre eso. ?Como lo supiste?
Ella suspiro.
– Tome un cafe con su vecina. Luego llame a su puerta.
Jansson se sorprendio.
– ?Y abrio?
Ella se sonrojo.
– Necesitaba orinar.
El jefe de noche se reclino contra el respaldo de plastico de la silla.
– ?Que cono dijo?
Ella rio algo ruborizada.
– Me echo.
Jansson sonrio.
– ?Donde esta Carl? -pregunto Annika.
– Recibio una informacion de esas munecas Barbies. Al parecer estan de nuevo en accion.
Annika se quedo de piedra.
– ?Que fue lo que paso ayer? -indago ella.
– En realidad no lo se -respondio Jansson-. Llego con las fotos a las nueve.
– ?Tu sabias que las tenia?
Jansson movio la cabeza negativamente y encendio un cigarrillo mas.
– No -respondio-. Fueron una especie de regalo.
– ?Te parece eticamente defendible que acudamos a actos terroristas? -repuso ella.
Jansson suspiro y apago el cigarrillo despues de dos caladas.
– Hay un gran debate sobre eso -dijo y se levanto-. Ponte de acuerdo con Carl si deseas anadir algunos datos a su articulo.
Annika tambien se levanto.
El telefono de Jansson sonaba como un poseso en la mesa de la redaccion, el se apresuro a cogerlo.
– Hola, Berit, ?como cono te va? ?No? ?Que cabron!
Annika se sento a la mesa de Berit y escribio sus articulos. La conexion del ministro con el lugar del crimen. No tenia mucho que contar. Estuvo sentada durante un largo rato mirando la pantalla, luego descolgo el auricular y llamo a la secretaria de prensa de Christer Lundgren.
– Karina Bjornlund -contesto la mujer.
Annika se presento y pregunto si molestaba.
– Si, tengo una invitacion a comer. ?Podrias llamar manana?
Annika se sorprendio.
– ?Lo dices en serio?
– Te he dicho que estoy ocupada.
– ?Por que estan interrogando al ministro?
– No tengo ni idea.
– ?Es porque vive junto al lugar del crimen?
La sorpresa de la secretaria de prensa parecia autentica.
– ?Si?
Annika carraspeo.
