– Gracias por dejar que te molestara -dijo ironica-. Has sido de gran ayuda.
– De nada -entono Karina Bjornlund-. ?Buenas tardes!
?Jesus!, penso Annika.
Llamo a la centralita y pregunto donde se hospedaba Berit, le dieron el numero de un hotel de Visby. La reportera estaba en su habitacion.
– ?Que tal la caza? -pregunto Annika.
Berit exhalo un suspiro.
– El presidente del parlamento se niega a asumir que tuviera conocimiento sobre IB.
– ?Adonde quieres llegar?
– El era responsable, uno de los mas iniciados durante los anos sesenta. Entre otros cargos, durante la mili, estuvo destinado a IB.
Annika parpadeo.
– ?Te podian destinar ahi?
– Formalmente se dice que estuvo destinado en el departamento de seguridad del Ministerio de Defensa, pero en la practica continuo con su trabajo politico ordinario. ?Y a ti que tal te va?
Annika dudo.
– Mas o menos. Studio sex ha sacado que ella era una bailarina de striptease.
– ?Lo sabias?
Annika parpadeo.
– Si.
– ?Por que no escribiste sobre eso?
Berit sonaba sorprendida. Annika se rasco la oreja.
– Yo solo la he descrito. Esto no tiene que ver con el asunto -respondio.
– ?Claro que si! Ahora me sorprendes -dijo Berit.
Annika trago saliva.
– La imagen de Josefin queda muy chata si se infla eso del club de alterne, ella se convierte solo en una puta. Hay mucho mas, muchos matices mas, ella era hija y hermana y amiga y colegiala…
– Y bailarina en un puticlub. Claro que tiene importancia, Annika -interrumpio Berit.
Se hizo el silencio en el telefono.
– Pienso demandar a Studio sex al defensor del oyente -le espeto Annika.
Berit casi se enfado.
– Venga, ?por que?
– Patricia no sabia que ellos harian publicos estos datos.
– ?Quien es Patricia?
– La mejor amiga de Josefin.
Berit hablo de carrerilla.
– Annika, ahora no te enfades, pero me parece que estas cubriendo este asesinato de una manera demasiado personal. Ten cuidado en no mezclarte con los actores. Esto solo puede acabar mal. Tienes que conservar tu distancia profesional o no ayudaras a nadie, y menos aun a ti misma.
Annika cerro los ojos y sintio como el sonrojo se extendia por su rostro y alcanzaba su cuero cabelludo.
La alborotada percepcion del fracaso lleno su mente.
– Se lo que hago -dijo algo chillona.
– No estoy segura del todo -respondio Berit.
Acabaron rapidamente la conversacion. Annika permanecio sentada durante un buen rato con las manos cubriendole el rostro, se sentia machacada y a punto de llorar.
– ?Has terminado el articulo del apartamento? -le grito Jansson desde la mesa de redaccion.
Ella se recompuso rapidamente.
Ella solto el teclado y dejo que el articulo volara a traves de los cables. Jansson levanto el pulgar afirmativamente cuando aparecio en su pantalla. Recogio rauda sus cosas de la mesa de Berit y se levanto para marcharse. En ese mismo instante, Carl Wennergren aparecio corriendo desde los ascensores.
– ?Preparad mi «careto», esta noche me hago inmortal! -exclamo.
Todos los hombres de alrededor de la mesa de redaccion levantaron la vista mientras el reportero realizaba una especie de entusiasta danza de guerra con un cuaderno y un boligrafo en las manos.
– Las Barbies Ninja han intentado incendiar el puticlub donde trabajaba la bailarina de striptease, ?y adivinad quien tiene las fotos en exclusiva?
Los hombres de la mesa se levantaron todos a una y se acercaron a palmear a Carl Wennergren en la espalda, Annika vio agitarse la camara automatica del reportero por encima de sus cabezas como si fuera un estandarte victorioso. Se colgo apresuradamente el bolso del hombro y abandono la redaccion por la puerta trasera.
La temperatura habia bajado varios grados, pero el aire parecia mas espeso que nunca. Pronto llegara una tormenta de verdad, penso Annika. Paso frente al quiosco de salchichas cerrado y decidio no tomar el autobus. En cambio, camino lentamente hacia Fridhemsplan, y sin pensarlo subio hacia Kronobergsparken.
El acordonamiento habia desaparecido por completo, pero la montana de flores estaba creciendo, aunque puestas en el sitio erroneo, en la entrada del cementerio, pero daba igual. La verdad sobre Josefin no era importante, solo vivia el mito y este funcionaba como una proyeccion de la necesidad afectiva de la gente.
Torcio y bajo hacia Hantverkargatan. Las luces azules titilaban a traves de la noche estival.
Penso en el incendio de las Barbies Ninja, y al segundo siguiente: ?Dios mio, Patricia!
Paso trotando la escuela de Kungsholmen y bajo la cuesta. A lo lejos brillaban las tres coronas del ayuntamiento bajo la ultima luz solar. Unos curiosos se habian agrupado, vio a Arne Pahlson del
De pronto se abrio la puerta del club y salio un policia vestido de civil. Annika lo reconocio inmediatamente, a pesar de que esta vez no vestia la camisa hawaiana. Hablaba con alguien cubierto por la puerta, Annika se abrio paso a empellones. Vio un brazo delgado de mujer senalar algo en la calle.
– ?Donde? -le oyo decir al policia.
Patricia salio a la calle. Annika tardo algunos segundos en reconocerla. La mujer estaba muy maquillada y llevaba el pelo recogido en una cola de caballo alta. Vestia un sujetador rojo de lentejuelas y un tanga del mismo color. Los chicos alrededor de Annika se pusieron a gritar y silbar, Patricia se estremecio y miro asustada hacia el grupo. Vio inmediatamente a Annika. Sus miradas se encontraron, a Patricia se le ilumino el rostro. Agito la mano en un saludo, Annika se quedo petrificada. Sin pensarlo se agacho rapidamente entre los hombres y retrocedio. Los hombres empujaban, oyo gritar a una mujer. Corrio hasta la primera bocacalle, no habia estado nunca antes ahi, se apresuro hacia Bergsgatan, paso de largo la comisaria, el aparcamiento y giro en Agnegatan. Tomo el atajo por el patio y acabo temblando y jadeando junto a su puerta. La llave le temblaba tanto en la mano que apenas pudo abrir.
Estoy perdiendo el control, penso, y bajo la cabeza al comprender su propia cobardia: se avergonzaba de Patricia.
Dieciocho anos, un mes, veinticinco dias
Cuando la mas profunda certidumbre supera a la angustia sobreviene la verdadera confianza. Todo lo demas es un fracaso, lo se.
El desea que reviva viejos y horribles recuerdos.
