publicacion. Las reglas son casi las mismas que para la prensa escrita. ?De que tipo de publicacion se trata?
– Muchas gracias por su ayuda -dijo Annika en tono cortante y colgo.
Llamo a la Comision de Control de Radio y Television en Haninge.
– Si, nos podriamos encargar del asunto -anuncio la directora de departamento, que fue quien contesto.
– ?Puedo poner yo la denuncia? -pregunto Annika.
– No, solo tramitamos las denuncias privadas si se trata de asuntos de interes general, en cuestiones relacionadas con la imparcialidad y la objetividad. Por lo que se refiere a la intrusion en la vida privada, es la persona afectada quien tiene que presentar la denuncia.
Annika cerro los ojos, apoyo la frente contra su mano.
– Si lo hiciera, ?cual seria la resolucion?
La directora del departamento recapacito.
– La resolucion no esta cantada -contesto-. Hemos tenido algunos casos, en alguno de ellos les han dado la razon a los descendientes. ?Podrias precisar algo mas?
Annika contuvo la respiracion.
– Se trata de una mujer asesinada. Ha sido descrita como una bailarina de striptease en un programa de radio. Sus familiares mas cercanos no habian aprobado que estos datos se hicieran publicos.
No era realmente cierto, Annika no habia hablado con los padres de Josefin. Pero si era verdad en lo que concernia a Patricia.
– Entiendo -dijo la directora del departamento. Parecia como si hubiera escuchado Studio sex.
Dudo.
– No esta del todo claro -continuo-. La comision tiene que recibir una denuncia y estudiar el caso. Tambien hay que tener en cuenta el interes general.
Annika se dio por vencida. Comprendio que no llegaria a ninguna parte. Dio las gracias y colgo.
Pero no estaba equivocada del todo, penso.
Comenzo el
– ?Tengo pinta de ser un hombre en crisis?
El reportero comenzo a hablar y explicar que el primer ministro habia estado relajado y de muy buen humor al llegar a Rosenbad por la manana. El jefe de Gobierno no estaba en absoluto preocupado por la acusacion contra el ministro de Comercio Exterior, Christer Lundgren, sino que esperaba confiado en los resultados de la campana electoral. Sin embargo, lo sentia y comprendia el mal trago por el que pasaba su colega.
Regreso el primer ministro en persona.
– Claro que lo siento por Christer en estos momentos. Este tipo de escritos periodisticos sin base son siempre una gran prueba para un politico. Pero os aseguro que esta clase de datos exagerados no tiene la mas minima importancia para el gobierno o el partido.
Acabo la noticia. Siguio una pesquisa sobre el sindicato municipal y Annika apago la radio. Si habia algo que le parecia insufrible eran los asuntos municipales.
– ?Eres tu quien anda diciendo tonterias?
Patricia parpadeo sonolienta hacia la franja de luz entre las cortinas, cambio el auricular de oido e intento incorporarse.
– Diga-respondio-. ?Quien…?
– No te escabullas. ?Dime la verdad ahora mismo!
Era una voz chillona y enfadada.
Patricia tosio y se restrego los ojos, deseo que el periodo del polen acabara.
– ?Es Barbro? -pregunto cuidadosamente.
– ?Claro que soy Barbro! ?Quien iba a ser? ?Alguna de vuestras amigas pornograficas, quiza?
La madre de Josefin comenzo a gritar por el auricular, de una manera desarticulada y desvariando. Patricia inspiro e intento ordenar sus ideas. Las palabras se retorcian, se mezclaban unas con otras y se volvian difusas. Le salieron en espanol, como solia ocurrirle cuando se sentia muy estresada.
–
– ?No comprendes la que has organizado? -aullo la madre de Josefin-. Has mancillado su recuerdo para siempre. ?Como pudiste?
Los pensamientos se iluminaban, algo estaba mal.
– ?Que ha ocurrido? Tiene que ser un malentendido…
La voz del auricular descendio a un susurro.
– Sabemos lo que eres. Una puta de ballet, ?oyes? ?Y ademas tuviste que arrastrar a Josefin a esa mierda!
Patricia se puso de pie y grito en el auricular.
– ?No es cierto, no es cierto! ?Yo no he arrastrado a Josefin a nada!
– Una cosa es segura -berreo Barbro Liljeberg Hed-, vas a salir de mi apartamento y lo vas a hacer hoy mismo. Recoge tus cosas de mierda y regresa a Africa o de donde vengas.
– Pero…
– Vete antes de las seis.
Clic. La linea murio. Patricia escucho durante un momento el vacio zumbido. Lentamente coloco el auricular sobre su base y se dejo caer en el colchon. Se sento con las rodillas debajo de la barbilla, los brazos alrededor de las piernas y se balanceo lentamente, de delante hacia atras.
?Adonde podria ir?
Entonces volvio a sonar el telefono. Se estremecio como si hubiera recibido un golpe. Sin pensarlo lo agarro, lo arranco de la pared y lo arrojo al recibidor.
– Jodida
Annika dejo que la senal sonara y sonara. Patricia deberia estar en casa ahora, quiza durmiera, pero deberia oir el telefono. ?Y si le ha ocurrido algo?
La preocupacion se mezclo con la verguenza que sintio ayer, primero por la mujer y luego por la traicion.
Preocupada, se dio una vuelta por la redaccion, tomo una taza de cafe y miro la CNN durante un rato. Al pasar por su mesa recordo que habia olvidado comentar la manifestacion en el lugar del crimen.
– Hazlo tu misma -dijo Ingvar Johansson-. Todos los demas reporteros estan ocupados.
Se encamino a Foto-Pelle y encargo un fotografo para las dos y cuarto.
– Tendras que ir con Pettersson -informo Pelle-. Viene de camino.
Ella sonrio educadamente y protesto en su interior. De nuevo el cochambroso Golf.
– Le espero fuera -dijo y cogio su bolso.
Bajo en ascensor, salio del edificio y se sento en un mojon de cemento que habia junto al estacionamiento. El aire se torno torrido, plomizo y electrico, crujia en sus pulmones al respirar. Cerro los ojos y escucho el sonido de la ciudad, este quiza no le seria arrebatado durante mucho tiempo.
Al abrir los ojos no consiguio fijar la imagen. La mujer que se dirigia a la entrada del
– ?Patricia! -chillo Annika y corrio hacia ella-. ?Que haces por aqui?
La joven miro a su alrededor desconcertada y descubrio a Annika. Salio y estuvo a punto de ser estrujada por la puerta corredera. Tore Brand grito algo ahi dentro, Patricia comenzo a llorar.
– Pero ?que ha pasado?
Annika se acerco a la joven y le paso el brazo por el hombro, se la llevo hacia el edificio de aparcamientos.
– Me han echado -dijo Patricia.
