El pulso de Annika aumento, se desboco hasta que parecio llenar la habitacion.
Segun el corto texto, unas oficinas en Grevgatan 24 habian sido registradas durante el fin de semana, seguramente la noche del domingo. Lo extrano era que no faltaba nada. Todo el material de oficina estaba en su sitio, pero los armarios y cajones estaban revueltos.
Yo se lo que robaron, penso. ?Dios mio, se lo que desaparecio!
La segunda noticia la encontro en el suplemento 2, arriba a la izquierda en la pagina 34. Habian allanado una oficina en Valhallavagen 56. La noticia era escueta, comprimida entre una foto de Carl Gustaf, el principe heredero, que habia pescado una trucha salmonada en Morrumsan y un articulo sobre el cierre de la fabrica Gullfiber AJ3 en Billesholm.
Al parecer, ningun redactor del periodico habia visto la relacion entre los dos robos, quiza ni siquiera la policia.
Copio los dos articulos y volvio a colocar los archivadores en la estanteria.
Voy por buen camino, penso.
Luego cogio el 62 hasta Hantverkargatan.
Sven se habia marchado, Patricia aun dormia. Ella se sento en el salon con el cuaderno y el telefono.
?Que areas de responsabilidad tiene el ministro de Comercio Exterior?, escribio y suspiro.
Comercio y exportacion, penso. Promover el comercio con otros paises. ?Que autoridad podria pagar estos viajes?
La Comision de Exportacion, escribio.
?Que exporta Suecia en realidad? Coches. Bosque. Papel. Mineral de hierro. Electricidad. ?Quiza energia atomica?
El Consejo Superior de Energia Atomica, escribio.
?Mas? Medicinas.
Sanidad, anoto.
Productos electronicos. Armas.
?Armas? Si, la exportacion de armamento entraba dentro de las atribuciones de Comercio Exterior.
El Inspector de Material Belico, escribio y a continuacion estudio la lista. Esas eran las exportaciones que se le ocurrian, debia de haber muchas mas que no conocia.
No vale la pena especular mas, penso, y marco el numero de la Comision de Exportacion.
El jefe de informacion no estaba y una mujer se hizo cargo de la llamada.
– No pertenecemos a la administracion. Aqui no facilitamos ningun documento -dijo secamente.
– ?Esta segura de eso? -repuso Annika-. ?Podria decirle al jefe de informacion que me llamara cuando regrese?
Dio su nombre y numero.
– Se lo notificare, pero la respuesta sera la misma -contesto la dama, enfadada.
Gilipollas, penso Annika.
A continuacion, busco el Consejo Superior de Energia Atomica, advirtio que se encontraba en Klarabergsviadukten 90. Estaba cerrado hasta las 12.30. No encontro a ningun Inspector de Material Belico en la guia, asi que llamo a informacion.
– Han cambiado el nombre por Inspeccion de Productos Estrategicos -informo la telefonista de Telia.
El registrador de Sanidad estaba almorzando. Annika carraspeo, dejo el boligrafo y se recosto en el sofa.
Lo mejor seria comer algo.
Klarabergsviadukten 90 era un complejo de cristal relativamente nuevo junto al puente de Kungsholm. Annika se paro frente a la puerta y leyo la lista de empresas: grupo Amu, Departamento de Proteccion de la Naturaleza, Consejo Superior de Energia Atomica, Inspeccion de Productos Estrategicos-IPE.
Aqui puedo matar dos pajaros de un tiro, penso Annika.
Llamo al Consejo Superior de Energia Atomica pero no obtuvo respuesta. En cambio, llamo al timbre del nuevo Inspector de Material Belico.
– Edificio A, quinto piso -dijo una voz vacilante por el intercomunicador.
Salio del ascensor en el quinto piso y se encontro con multiples copias de si misma, el rellano era una sala de espejos de acero pulido. Solo habia una puerta, la de IPE. Llamo al timbre.
– ?A quien deseas ver?
La mujer rubia que abrio la puerta era amable pero circunspecta.
Annika miro a su alrededor. La oficina parecia pequena e intima, el pasillo se extendia hacia ambos lados. No habia ninguna recepcion, al parecer, la mujer que abrio la puerta se sentaba en la oficina contigua.
– Me llamo Annika Bengtzon -dijo nerviosa-. Desearia consultar unos documentos publicos.
La mujer rubia parecio inquietarse.
– El noventa por ciento de nuestros archivos son secretos -dijo disculpandose-. Puedes hacer una solicitud y estudiaremos si podemos entregarte el documento en cuestion.
Annika suspiro en silencio. Seguro. Deberia de haber pensado en eso.
– ?Hay algun registrador aqui? -pregunto.
– Por supuesto -contesto la mujer y senalo hacia el pasillo-. Su oficina esta alli, la penultima puerta.
– Pero el archivo no estara aqui -apunto Annika y se dispuso a marcharse.
– Si, esta aqui -replico la mujer.
Annika se detuvo.
– ?Entonces las facturas de viaje de hace cinco o seis semanas las teneis aqui?
– Si, pero no en el archivo. Soy yo quien se ocupa de estas facturas. Las guardo hasta el momento de hacer el balance. Soy la encargada de hacer las reservas de los viajes, que en realidad son muchos. IPE participa en numerosos congresos internacionales.
Annika observo a la mujer detenidamente.
– ?Las facturas de viajes son secretas?
– No -contesto la mujer-. Forman parte del diez por ciento de documentos publicos.
– ?Con que frecuencia participan ministros en estos congresos?
– Si un ministro participa por parte de la Inspeccion, generalmente es Asuntos Exteriores quien se hace cargo de los gastos.
– ?Y si es el ministro de Comercio Exterior?
– Bueno, entonces Asuntos Exteriores se ocupa de la factura.
– Pero este depende del Ministerio de Industria desde el punto de vista organizativo.
– Ah, entonces la factura deberia llegar aqui.
– ?Siempre es asi? -pregunto Annika.
De pronto la mujer se volvio recelosa.
– Quiza no siempre -replico.
Annika la observo.
– Quisiera saber si tienes una factura de Christer Lundgren del 27, 28 de julio del ano en curso.
La mujer observo a Annika detenidamente.
– Si, la tengo.
Annika parpadeo.
– Perfecto. ?La puedo ver?
La mujer se chupo los labios.
– Primero debo hablar con mi jefe -respondio y retrocedio hacia su despacho.
– ?Por que? -inquirio Annika-. Dijiste que las facturas de viajes eran documentos publicos.
– Bueno, pero este es algo especial.
Annika podia oirse el pulso retumbar en los oidos.
– ?Por que?
La mujer dudo.
– Cuando llega la factura de un ministro, especialmente cuando no se espera, la sorpresa es mayuscula. Es muy extrano.
