– Hemos dado la lista de los atentados olimpicos en los periodicos del sabado y el domingo, pero deliberadamente nos hemos abstenido de hacer comentarios poco eticos sobre los grupos terroristas que ponen bombas. En cambio hemos facilitado informacion propia de mejor calidad, y esperemos que el estupido titular de hoy no nos lo haga pagar en el futuro. En lugar de rebuznar tras la pista terrorista hemos sido lideres de noticias, y debemos estar orgullosos de ello. Nuestras fuentes dicen que este no es un atentado contra los Juegos Olimpicos, ni contra la organizacion ni contra las instalaciones. Nuestra informacion nos dice que es un acto personal contra Christina Furhage, y confiamos en nosotros mismos. Por eso manana tampoco vamos a nombrar posibles grupos terroristas. ?Pero con que abrimos, redactor jefe?

De pronto Ingvar Johansson se mostro interesado y comenzo a soltar su gruesa lista. Annika tuvo que reconocer que era eficiente y que en general tenia buen juicio. Mientras el hablaba se percato de la mirada de rabia de Spiken. Se sintio aliviada cuando acabo la reunion y los hombres abandonaron la habitacion.

– ?De que te has enterado hoy? -pregunto Schyman.

Annika le conto lo que sabia y le enseno la foto de Christina de joven, de su marido y su hijo.

– Cuanto mas profundizo en su pasado, mas oscuro se vuelve -informo.

– ?En que acabara todo esto? -inquirio el director.

Ella dudo.

– Nada de lo que sabemos hasta ahora ha sido publicado. Pero en alguna parte de su armario esta la aclaracion de todo, estoy segura.

– ?Que te hace pensar que la verdad se pueda publicar?

Ella enrojecio.

– No lo se. Solo quiero confirmar que ahi esta la clave, ir un paso por delante. Entonces podre hacer las preguntas correctas a la policia, con lo que seremos los primeros en conocer las respuestas.

El director sonrio.

– Esta bien -dijo-. Estoy muy contento con tu trabajo de estos dias. No te das por vencida, esa es una buena cualidad, y si hace falta afrontas los conflictos cuando surgen. Eso es todavia mejor.

Annika bajo la mirada y enrojecio aun mas.

– Gracias.

– Ahora voy a llamar a Jansson y preguntarle que paso anoche con el desafortunado titular.

Ella fue a su despacho y de repente se percato de lo hambrienta que estaba. Fue a buscar a Berit y le pregunto si podia acompanarla al restaurante de empleados. Acepto, asi que cogieron sus cupones de comida y se fueron. Aquella noche servian jamon navideno con patatas y pure de manzana.

– Dios mio -comento Berit-. Ya hemos empezado. No cambiaran de menu hasta despues de Ano Nuevo.

Pasaron del jamon y optaron por el bufe de ensaladas. El gran local estaba casi vacio y se sentaron en una esquina.

– ?Que crees que hizo Christina despues de medianoche? -pregunto Berit y mordisqueo un trozo de zanahoria.

Annika reflexiono mientras comia algo de maiz.

– Se fue del bar a medianoche, con una conocida marimacho. Podrian haber ido a algun sitio juntas.

– Helena Starke estaba borracha como una cuba. Quiza Christina la acompano a casa.

– ?Como? ?En el autobus nocturno?

Annika agito la cabeza y siguio razonando.

– Tenia tarjeta de taxi, dinero y cerca de dos mil quinientos empleados que podian conseguir que un colaborador la llevara a casa. ?Por que tenia ella, jefa maxima de los Juegos Olimpicos, Mujer del Ano, que acompanar a una lesbiana borracha como una cuba al metro? No tiene logica.

Las dos tuvieron la misma idea.

– A no ser que…

– ?Tu crees…?

Comenzaron a reirse. La idea de que Christina Furhage fuera una lesbiana encubierta era demasiado absurda.

– Quiza fueron juntas a registrar su relacion -dijo Berit y Annika se desternillo de risa.

Pero se recompuso casi de golpe.

– ?Y si fuera asi? ?Y si hubieran tenido una relacion?

Continuaron mordisqueando la ensalada mientras asimilaban la idea.

– ?Por que no? -pregunto Annika-. Helena Starke grito que conocia a Christina mejor que nadie.

– Eso no quiere decir que se acostaran.

– Es verdad -respondio Annika-. Pero tambien puede que si.

Una de las empleadas del restaurante se acerco a su mesa.

– Disculpen, ?alguna de ustedes es Annika Bengtzon?

– Si, soy yo -contesto Annika.

– La buscan en redaccion. Dicen que el Dinamitero ha vuelto a actuar.

Annika llego cuando ya estaban todos reunidos en el despacho del director. Nadie levanto la vista cuando entro; todavia tenia algunos pedazos de maiz entre los dientes y el bolso colgando del hombro. Los hombres preparaban la estrategia para exprimir al maximo la teoria terrorista.

– Llevamos un retraso tremendo -anuncio Spiken en voz mas alta de lo necesario. Annika comprendio. Al volver del restaurante habia podido oir que algo habia ocurrido. Se sento al final de la mesa, la silla se corrio, tropezo con sus piernas y estuvo a punto de caerse al suelo. Todos callaron y esperaron.

– Lo siento -dijo ella, y la palabra quedo en el aire con su doble sentido. Se rio de su mala suerte. ?Ahora tendria que comerse toda la mierda! Hacia solo una hora que habia estado sentada en esta misma mesa y habia defendido la idea de que el Dinamitero iba tras Christina Furhage, que no habia ninguna conexion con los Juegos y de repente ?bum! Una explosion mas, contra otro edificio olimpico.

– ?Tenemos a alguien alli? -pregunto Schyman.

– Patrik Nilsson esta en camino -respondio Spiken con voz aplomada-. Llegara al pabellon de Satra en menos de diez minutos.

– ?El pabellon de Satra? -exclamo Annika sorprendida-. Creia que habia estallado en uno de los estadios olimpicos.

Spiken la miro con aires de superioridad.

– El pabellon de Satra es un estadio olimpico.

– ?En que especialidad? ?Estadio de entrenamiento para los lanzadores de peso?

Spiken retiro la mirada.

– No, salto con pertiga.

– La cuestion es que vamos a hacer -corto Anders Schyman-. Debemos resumir lo que los otros medios han hecho estos dias sobre la hipotesis terrorista e intentar que parezca que nosotros tambien la hemos seguido. ?Quien lo hace?

– Janet Ullman trabaja esta noche, la podemos llamar algo mas temprano -dijo Ingvar Johansson.

Annika sintio que el mareo la invadia, tiraba de ella en un semicirculo hacia el suelo y luego subia por las paredes. Pesadilla, pesadilla, ?como podia haberse equivocado tanto? ?Realmente le habia mentido sistematicamente la policia? Se habia jugado su prestigio para que el periodico cubriera la investigacion a su manera. ?Podria continuar como jefa despues de esto?

– Tenemos que ver como esta la seguridad en otras instalaciones -dijo Spiken-. Debemos llamar a mas gente, otro equipo nocturno, otro grupo de noche…

Los hombres volvieron los pechos los unos hacia los otros y dieron la espalda a Annika, sentada en la esquina. Las voces se unieron en una algarabia resonante; ella se reclino y lucho por conseguir aire. Estaba acabada, sabia que estaba acabada. ?Como diablos podria continuar en el periodico despues de esto?

La reunion fue corta y concisa, el acuerdo era total. Todos querian salir a la redaccion y enfrentarse al acto terrorista. Solamente Annika se quedo sentada en la esquina. No sabia como podria salir de ahi sin romperse, el llanto le colgaba del cuello como una rueda de molino.

Anders Schyman se dirigio al escritorio e hizo una llamada, Annika oyo los altibajos de su voz. A continuacion se acerco y se sento en una silla a su lado.

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