– ?Que? -trono en el auricular.
– Ahora me voy a casa. ?Habla con Spiken! -grito Annika.
– ?Okey!
Annika colgo y vio que Berit estaba en el umbral de la puerta doblada de risa.
– No necesitas decir con quien hablabas -dijo Berit.
El reloj marcaba algo mas de las ocho cuando llego a su piso de Hantverkargatan. Habia cogido un taxi y sufrio un autentico mareo en el asiento trasero. El taxista estaba enfadado por algo que el periodico habia escrito y se metio con la responsabilidad de los periodistas y la autocracia de los politicos.
– Hable con alguno de los reporteros, yo solo limpio las escaleras -habia respondido Annika y habia echado la cabeza hacia atras cerrando los ojos. El mareo se convirtio en malestar mientras el coche circulaba entre los carriles de Norr Malarstrand.
– ?No te encuentras bien? -indago Thomas, que salio al recibidor con un pano de cocina en la mano.
Ella suspiro profundamente.
– Solo estoy un poco mareada -respondio y se retiro el pelo de la cara con las dos manos. El pelo estaba completamente pegajoso, tenia que lavarselo al dia siguiente por la manana-. ?Queda algo de comida?
– ?No has comido en el trabajo?
– Media ensalada, ocurrio algo…
– En la cocina hay lomo de cerdo con patatas.
Thomas se coloco el pano de cocina sobre el hombro y se encamino hacia la cocina.
– ?Los ninos estan durmiendo?
– Desde hace una hora. Estaban agotados, creo que Ellen se esta poniendo enferma. ?Estaba cansada por la manana?
Annika recapacito.
– No, especialmente. Quiza algo mimosa, la lleve en brazos hasta el autobus.
– Ahora mismo no puedo tomarme dias libres -dijo Thomas-. Si enferma tendras que ocuparte tu.
El enfado se apoderaba de Annika.
– Ahora no puedo faltar al trabajo, ?no lo entiendes? Ha habido otra muerte relacionada con los Juegos Olimpicos esta noche, ?no lo has oido en las noticias?
Thomas se dio la vuelta.
– ?No las he oido! -contesto-. Solo escuche el Eko por la tarde, no dijeron nada de ningun muerto.
Annika entro en la cocina. Parecia como si hubiera caido una bomba, pero sobre la mesa le esperaba su racion. Thomas habia servido en el plato patatas, lomo, salsa de crema, champinones y una ensalada. Junto al vaso habia una cerveza que hacia un par de horas estaba helada. Ella coloco el plato en el microondas y lo ajusto a tres minutos.
– La ensalada estara asquerosa -comento Thomas.
– Todo me ha salido mal -dijo Annika-. He obligado al periodico a abandonar la hipotesis terrorista, pues yo habia recibido otra informacion de la policia. Parece ser que he metido la pata hasta el fondo; hoy por la noche ha explotado otra bomba en el pabellon de Satra.
Thomas se sento a la mesa y tiro el pano de cocina al fregadero.
– ?El pabellon deportivo? Apenas tiene graderia, alli no se puede competir en unos Juegos Olimpicos.
Annika se puso un vaso de agua y recogio el pano.
– No lo tires aqui, esta todo pringoso. Todos los jodidos pabellones deportivos de la ciudad parecen tener algo que ver con los Juegos. Por lo visto hay mas de cien instalaciones que, de una u otra manera, estan relacionadas con ellos, como estadios o instalaciones para entrenamiento o pistas de calentamiento.
El microondas dio tres pequenos pitidos y mostro que el tiempo se habia completado. Annika cogio el plato y se sento frente a su marido. Engullo en silencio.
– ?Que tal dia has tenido? -pregunto y abrio la mas que templada cerveza.
Thomas suspiro y se estiro.
– Bueno, habia pensado acabar la reunion preparatoria del dia veintiuno, pero hoy no pude. El telefono no dejo de sonar en todo el dia. La cuestion regional no deja de crecer; lo cierto es que es muy divertido, pero a veces lo unico que hago es ir a reuniones y hablar por telefono.
– Manana los recojo temprano. Entonces quiza puedas terminar algo -dijo Annika, con repentinos sentimientos de culpabilidad. Mastico el lomo, que el microondas habia dejado algo seco.
– Habia pensado mirar alguno de los informes. Los ha redactado uno de los chicos jovenes, ha estado escribiendolos durante meses. Probablemente sean totalmente ilegibles. Suele ocurrir cuando un funcionario trabaja demasiado tiempo con un texto. El sueco administrativo es completamente impenetrable.
Annika esbozo una sonrisa. A veces le asaltaba una mala conciencia inmensa. No solo era una jefa desequilibrada y una reportera sin valor, sino tambien una mujer rancia y una madre pesima.
– Vete a hacer tus cosas. Yo recojo esto.
El se inclino hacia adelante y la beso en la boca.
– Te quiero -dijo-. Hay un jamon de Navidad en el horno. Sacalo cuando este a setenta y cinco grados.
Annika abrio sorprendida los ojos.
– ?Has encontrado el termometro de cocina? -pregunto-. ?Donde estaba?
– En el cuarto de bano, junto al termometro de la fiebre. Le puse el termometro a Ellen cuando llegamos a casa, y ahi estaba. Creo que ha sido Kalle el que lo puso ahi, es bastante logico. Pero, por supuesto, el lo niega en redondo.
Annika tiro de Thomas y le beso apasionadamente en la boca.
– Yo tambien te quiero -le dijo.
Felicidad
En lo profundo del bosque, pasado el granero y las hormigas, estaba el Langtjarn. En mi tierna infancia vino a significar el fin del mundo, probablemente porque el mundo de los mayores acababa ahi. Con frecuencia oia hablar de el como del simbolico punto final, y yo me imaginaba el lago como un agujero de oscuridad y terror sin fondo.
El dia que por fin tuve permiso para ir alli por mi cuenta desaparecieron todos esos pensamientos. El Langtjarn era un lugar absolutamente maravilloso. La pequena laguna estaba excavada en el bosque virgen, tenia apenas un kilometro de largo, unos doscientos metros de ancho, aguas relucientes y playas cubiertas de hojas de pinos. Tuve una sensacion de virginidad y amanecer: asi era el mundo antes de que los seres humanos aparecieran.
Hubo una epoca en la que el lago albergo muchos peces, y justo en la desembocadura habia una pequena cabana de madera medio derruida entre los pinos. Fue utilizada como cabana de caza y pesca y estaba sorprendente y ambiciosamente construida. Tenia una sola habitacion, con una chimenea al fondo, suelo acuchillado y una pequena ventana que daba al agua. El mobiliario se componia de dos tarimas sujetas a la pared, dos toscos escabeles y una pequena mesa.
Cuando hoy lo recuerdo, pienso que los mejores momentos de mi vida los he pasado en esta pequena cabana. Con largos intervalos de tiempo he regresado a la paz junto al agua. Su superficie y resplandor ha cambiado con los anos, el comportamiento humano ha dejado sus huellas. Los arboles que habia a lo largo del camino hasta la laguna han sido cortados, pero los han dejado junto al agua. Yo he encendido un fuego en la chimenea, he mirado sobre la superficie y he sentido una total armonia.
Es posible que este razonamiento parezca una provocacion y se interprete como ingratitud y despreocupacion, pero nada seria mas erroneo. Estoy muy contenta del exito que he disfrutado y de los resultados alcanzados, pero no hay que confundirlos con la felicidad. La obsesion de la sociedad por el exito y el extasis es lo opuesto a la autentica felicidad. Todo el mundo se ha vuelto drogadicto de la felicidad. Estar permanentemente aspirando a mas, mas alto y mas lejos nunca nos hara sentirnos satisfechos con la vida.
En realidad el exito y la riqueza son mucho menos interesantes que el fracaso y la miseria. El verdadero exito
