produce una sensacion cuyo jubilo roza lo erotico, una explosion banal hacia las estrellas. Un soberbio fracaso tiene muchas mas tonalidades y profundidad. Provoca un analisis y una reflexion, enfoca el interior en lugar de lo sublime y conduce, al fin, a una vida mas digna. La opulencia crea en el mejor de los casos tolerancia y generosidad, pero con frecuencia envidia y falta de compromiso.

El secreto de ser feliz en la vida reside en estar satisfecho con lo que uno tiene, dejar de trepar y encontrar la paz.

Por desgracia yo lo he hecho pocas veces, excepto en la cabana, junto al lago.

Jueves 21 de diciembre

El olor a jamon recien asado aun flotaba en el aire cuando ella se desperto, una de las pocas bendiciones del estropeado extractor de humos. Adoraba el jamon de Navidad recien asado, pero tenia que estar bien caliente, recien sacado del horno, cuando la capa de sal todavia gotea. Inspiro profundamente y retiro la manta. Ellen se movia en suenos a su lado. Annika beso a la nina en la frente y acaricio sus pequenas y redondas piernecitas. Hoy tenia que llegar a tiempo al trabajo para acabar a su hora y poder recoger a los ninos a las tres.

Se metio en la ducha y dejo que su orina matinal cayera directamente en el desague. El fuerte olor subio junto al vapor del agua caliente y la golpeo en la cara, lo que instintivamente le hizo volver la cabeza. Se lavo el pelo con champu anticaspa y maldijo al descubrir que el frasco de acondicionador estaba vacio. Ahora tendria el pelo ensortijado hasta el siguiente lavado.

Salio de la ducha, se seco, recogio el agua que habia caido en el suelo, se puso bastante desodorante bajo los brazos y se embadurno la cara de crema. El eczema no queria desaparecer y se puso un poco de cortisona para prevenir. Maquillaje, sombra de ojos en las cejas, y ya estaba lista.

Se deslizo al dormitorio y abrio la puerta del vestidor. El chirrido hizo que Thomas se diera la vuelta en suenos. Se habia quedado leyendo sus informes hasta mucho despues de que ella se hubiera acostado. El trabajo preparatorio del informe sobre la cuestion regional, del que Thomas era responsable, en realidad tenia que estar acabado en enero. Pero el administrativo encargado todavia no habia escrito los informes parciales sobre los que se tenia que basar, y Thomas cada vez se sentia mas presionado. Se dio cuenta de que el debia de estar tan estresado como ella, a pesar de que sus plazos estuvieran mas lejanos que los suyos.

Se sentia navidena y se puso un top de tricot rojo, a juego con una chaqueta y pantalones negros. Estaba lista justo cuando Rapport comenzaba su primera transmision del dia, a las seis y media de la manana.

Las imagenes del pabellon de Satra no eran especialmente dramaticas. El equipo de television al parecer no habia podido traspasar el acordonamiento, solo tenian imagenes de las cintas azules y blancas agitandose en el viento de la noche. El comentarista leia que la explosion habia tenido lugar en el vestuario de la parte antigua del edificio. En su interior los bomberos habian encontrado los restos de un hombre muerto.

Habia una disputa entre el sindicato de la policia y el de los bomberos sobre quien debia recoger los pedazos de las personas accidentadas. Los bomberos se negaban a hacerlo y decian que no era responsabilidad suya. La policia aducia lo mismo. A este dilema sindical Rapport le dedico una gran parte de la transmision, e incluso hablarian de ello en el debate de la manana.

Posteriormente aparecio un reportero paseando por el vacio pabellon de deportes de algun suburbio, gritando «hola». Nadie respondia, y al reportero esto le parecia un escandalo.

– ?Que hace la policia para vigilar esas instalaciones? -era la retorica pregunta final. El jefe de prensa de la policia, terriblemente cansado, salia en imagen y decia que era totalmente imposible tener siempre vigilado cada rincon de las instalaciones olimpicas.

– ?Como podran hacerlo durante los Juegos? -preguntaba el reportero en tono insinuante.

El jefe de prensa resoplo y Annika comprendio que la policia se enfrentaba al debate que habia intentado evitar. La discusion sobre la seguridad durante los Juegos seria por supuesto mas airada cuanto mas tardaran en detener al Dinamitero. Samaranch salia en pantalla y decia al reportero de Reuters que los Juegos no estaban en peligro.

La retransmision acababa con el avance de un analisis de la reunion del Banco Central que tendria lugar por la manana; ?que pasaria con los tipos de interes? No habria cambios, creia el reportero, y seguro que subirian o bajarian, penso Annika. Apago y cogio los periodicos de la manana junto a la puerta de la calle. Ninguno tenia otras noticias que las de la manana. No aparecia el nombre del hombre muerto, un reportero habia estado en otras instalaciones y habia gritado «hola», Samaranch y el jefe de prensa de la policia decian lo mismo que acababan de decir en la television. Ninguno de los periodicos habia conseguido material grafico interesante en el lugar de la explosion, no lo veria hasta que llegara a la redaccion y cogiera los periodicos de la tarde.

Desayuno leche cuajada con sabor a fresa y cereales, se seco el pelo con el secador, lo aliso y se abrigo bien. El tiempo habia cambiado por la noche, comenzaba a ventear y a nevar. Su plan original era coger el autobus 56 hasta el periodico, pero cambio de idea rapidamente cuando la primera rafaga de nieve le dio en la cara y le estropeo el maquillaje. Cogio un taxi. El Eko de las siete comenzo justo cuando ella aterrizaba en el asiento trasero. Hasta la inteligente redaccion del Eko habia salido por la noche a decir «hola», el jefe de prensa de la policia estaba cansado y presionado y Samaranch comenzaba a resultar pesado. Hizo oidos sordos y se quedo viendo pasar las fachadas de la Norr Malarstrand, una de las calles mas caras de Suecia. No podia entender por que. Las casas no eran nada especial. Tenian estrechas fachadas frente al agua, algunas con balcones, eso era todo. Pero la via de intenso trafico hacia imposible sentarse a disfrutar de la vista. Pago con la tarjeta Visa y confio en que el periodico se lo reembolsara.

Los dias de diario Annika siempre cogia un ejemplar del periodico del gran expositor de la entrada. Generalmente le solia dar tiempo a hojear hasta la mitad antes de subir en ascensor al cuarto piso, pero hoy no. El periodico estaba tan lleno de anuncios que apenas se podian pasar las hojas.

Spiken ya se habia ido a casa; era un alivio. Ingvar Johansson acababa de llegar y estaba sentado con su primera taza de cafe, profundamente concentrado en uno de los periodicos de la manana. Ella cogio el Konkurrenten y una taza de plastico de la cafetera automatica y se dirigio a su despacho sin saludar.

Los periodicos tenian el nombre y la fotografia de la victima. Era un obrero de la construccion de Farsta, de treinta y nueve anos, llamado Stefan Bjurling, casado y padre de tres hijos. Estaba contratado desde hacia quince anos por una de las multiples subcontratas que utilizaba el comite organizador de los Juegos. Patrik habia hablado con su jefe.

«Stefan era el capataz mas competente que se podia tener en una obra -decia el jefe de la victima-. Asumia responsabilidades, acababa a tiempo, trabajaba hasta que todo estuviera listo. Nunca habia descuidos en el grupo de Stefan.»

Ademas Stefan Bjurling era muy popular y apreciado por su admirable gracia y su buen humor.

«Era un buen colega, era divertido trabajar con el, siempre estaba contento», decia otro companero.

Annika sintio como crecia la ira en su interior, ?maldito el cerdo que habia asesinado a este hombre y habia arruinado la existencia a su familia! Tres ninos pequenos que habian perdido a un padre… podia imaginarse como reaccionarian Ellen y Kalle si Thomas muriera de repente. ?Que hubiera hecho ella? ?Como se sobrevive a desgracias asi?

«Y que manera mas jodida de morir», penso y se sintio ligeramente mareada cuando leyo la descripcion preliminar de la policia sobre como habia ocurrido el asesinato. Al parecer le habian atado una carga explosiva, mas o menos a la altura de los rinones. El hombre estaba atado a una silla, con las manos y los pies encadenados, antes de que tuviera lugar la explosion. No se sabia que tipo de explosivo se habia utilizado ni como se habia activado la carga, pero al parecer el asesino habia usado una especie de reloj o mecanismo retardado.

– ?Joder! -se dijo a si misma Annika en voz alta, y se pregunto si no se podria haber ahorrado a los lectores los detalles mas escabrosos.

Podia ver al hombre sentado, el tictac de la bomba en la espalda, luchando por soltarse. ?Que se piensa en un momento asi? ?Se ve pasar la vida por delante? ?Penso en sus hijos? ?En su mujer? ?O solo en las cuerdas de las manos? El Dinamitero no solo era un jodido chalado, sino que tambien parecia ser un sadico. Le dio un escalofrio, a pesar del calor seco de la habitacion.

Paso las hojas de la vivida descripcion de Janet Ullberg acerca del eco en otro pabellon vacio a medianoche y

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