Habia algo en algun lugar de su pasado que los unia al mismo asesino, Annika podria apostar cualquier cosa. Dinero, amor, sexo, poder, envidia, odio, ofensas, influencias, familia, amigos, vecinos, viajes de vacaciones, escuela, guarderia, transportes, sus vidas podian haberse cruzado de mil formas. Solo esta manana, en la obra, habia por lo menos diez personas que conocian a Stefan Bjurling y a Christina Furhage. Las victimas ni siquiera tenian por que haberse conocido.

Telefoneo a su fuente.

El resoplo.

– Creia que ya no teniamos nada que decirnos.

– Justo, y mira lo que ha pasado. ?Os gusta el debate sobre la seguridad? «Hola, hola, ?hay alguien ahi?» - dijo, imitando al reportero del Eko de la manana.

El volvio a resoplar y Annika espero.

– No puedo hablar mas contigo.

– Bueno, okey -replico Annika rapidamente-. Comprendo que teneis mucho que hacer, pues estoy segura de que buscais desesperadamente el comun denominador entre Stefan Bjurling y Christina Furhage. Quiza ya lo hayais encontrado. ?Cuantos de los que tenian acceso a los codigos de alarmas conocian a Stefan?

– Intentamos desesperadamente librarnos de los gritos de mas guardias de seguridad…

– No me lo creo -dijo Annika-: Os parece muy bien que la atencion se traslade de la teoria en la que trabajais a un debate tan futil como la seguridad en los estadios.

– No lo dices de verdad -repuso su fuente-. Al final, la seguridad siempre es responsabilidad de la policia.

– No hablo de todo el cuerpo de policia, hablo de ti y de tus colegas que os ocupais de estos asesinatos. Depende de vosotros, ?verdad? Si lo deteneis el debate se acabo.

– ?Si lo detenemos?

– Cuando lo detengais. Por eso creo que deberias hablar conmigo, pues en realidad la unica manera de progresar en la vida es comunicandose.

– ?Era eso lo que hacias esta manana en el pabellon de Satra?, ?comunicarte?

Mierda, lo sabia.

– Entre otras cosas -respondio Annika.

– Ahora tengo que colgar.

Annika tomo aliento y dijo:

– Christina Furhage tenia otro hijo.

– Ya lo se. Adios.

Estaba realmente enfadado. Annika colgo, y en ese mismo momento entro Berit.

– ?Menudo tiempo de perros! -exclamo y se sacudio la melena.

– ?Han detenido al asesino? -pregunto Annika y le ofrecio el chocolate. Berit lo miro horrorizada y declino la oferta.

– No, pero creen que es el mismo asesino. Insisten en que no hay ninguna amenaza contra los Juegos.

– ?Con que argumentos?

Berit saco su bloc y comenzo a hojear.

– No se ha recibido ninguna amenaza oficial contra ninguna instalacion o persona que este relacionada con los Juegos. Las amenazas que se han realizado han sido de caracter personal y no han tenido conexion ni con los estadios ni con las competiciones.

– Se refieren a las amenazas contra Furhage. ?Estaba Stefan Bjurling amenazado?

– Confio en saberlo por la tarde, pues vere a su mujer.

Annika fruncio el ceno.

– ?Vaya! ?Quiere?

– Si, no tenia ningun inconveniente en verme. Veremos que puede ofrecer. Quiza este demasiado conmocionada y destrozada para que podamos escribir algo.

– Fantastico, eso esta muy bien. ?Algo mas?

Berit hojeo el bloc.

– Si, el analisis preliminar del explosivo de la primera muerte esta casi listo. Esperan poder emitir un comunicado de prensa despues del almuerzo. Creian que estaria listo para la rueda de prensa, pero en Londres algo lo retraso.

– ?Por que han tenido que mandarlo a Londres? -pregunto Annika.

Berit sonrio.

– El aparato del centro tecnico criminal de Linkoping estaba estropeado, asi de sencillo.

– ?Pero por que rechazan la teoria del sabotaje?

– Querran tener tranquilidad -respondio Berit.

– No se, pero no creo que sea solo por eso -dijo Annika-. Creo que estan a punto de resolver el crimen.

Berit se levanto.

– Tengo hambre. ?Y tu?

Fueron a la cafeteria; Berit tomo lasana y Annika ensalada de pollo. Justo cuando les servian la comida llego Patrik. Estaba despeinado y parecia que habia dormido vestido.

– Buenos dias -dijo Annika-. ?Oye, que trabajo mas bueno el de anoche! ?Como conseguiste reunir a todos los companeros?

El joven sonrio, avergonzado por los elogios, y dijo:

– Bah, les telefonee y les desperte.

Annika sonrio.

Hablaron un poco de la angustia de Navidad, los regalos de Navidad y el estres de Navidad. Berit ya habia comprado los regalos la primera semana de adviento, Patrik no lo habia hecho aun, Annika tampoco.

– Pensaba comprar algo hoy, si tengo tiempo -dijo esta.

– Yo le comprare a mi madre una caja de bombones en el avion -anadio Patrik.

El pasaria las Navidades con sus padres en Smaland, a Berit la vendrian a visitar sus hijos mayores. Tenia una hija en Estados Unidos y un hijo en Malmo.

– Hemos trabajado mucho estos ultimos dias. ?Nos repartimos unos dias libres? -anuncio Annika.

– A mi me gustaria el jueves -dijo Patrik-. Asi puedo coger un avion mas temprano.

– Yo necesitaria limpiar manana. Yvonne y su familia llegan el jueves.

– De acuerdo, perfecto. Yo saldre hoy un poco antes y el jueves aun mas temprano.

Se levantaron y decidieron tener una corta reunion en el despacho de Annika sobre lo que habia que hacer. Patrik fue a buscar su ejemplar del Konkurrenten.

Annika y Berit se sentaron donde solian: Berit en el sillon y Annika con los pies sobre la mesa. Al cabo entro Patrik, corriendo como un torbellino.

– ?Ya saben que es lo que hizo picadillo a Furhage!

Agito el comunicado de prensa de la oficina de informacion de la policia de Estocolmo.

– ?Que bien! -exclamo Berit-. ?Que dice?

Patrik leyo en silencio durante algunos segundos.

– Era dinamita corriente -respondio algo desilusionado.

– ?Como que dinamita? -pregunto Annika e intento coger el comunicado de prensa.

Patrik lo atrajo hacia si.

– Tranquila, dice asi: «El analisis del explosivo utilizado en la explosion del estadio Victoria de Estocolmo a las 03 horas y 17 minutos bla, bla, bla… en la que murio la directora general del comite, Christina Furhage, ha concluido. El material era un explosivo mixto gelatinoso que contiene una parte de nitroglicerina en lugar de solo nitroglicol. Se vende bajo la marca MINEX y se presenta bajo distintos pesos y formas. Se calcula que la carga pesaba cerca de veinticuatro kilos y estaba compuesta de quince cartuchos de plastico de dimension 50 por 550 milimetros…».

– Veinticuatro kilos, ?joder! ?Eso no es muchisimo? -exclamo Annika.

– Especialmente si esta sobre el suelo -dijo Berit-. No me extrana que la onda expansiva llegara hasta Soder.

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