El silencio fue compacto al apagarse la television. Annika abandono el sillon, trepo al sofa junto a Thomas, se acurruco con la espalda contra su pecho y apoyo las piernas sobre la mesa. Thomas la abrazo y le acaricio los hombros, le soplo en el cuello y beso el pequeno hoyuelo junto a la clavicula. Su vagina se estremecio; quiza tuviera fuerzas para hacer el amor.
Justo entonces sono el movil de Annika. Los debiles tonos intentaban salir de su bolso y llegar al salon.
– No respondas -susurro Thomas y mordio a Annika en el lobulo, pero fue demasiado tarde. Annika habia roto el sentimiento comun y se sento rigida y tensa en el sofa.
– Solo voy a ver quien es -balbuceo y se levanto cansinamente.
– Tienes que cambiarle la senal al aparato ese. ?Que mierda de melodia es esa que suena?
Annika no reconocio el numero de telefono que parpadeaba en la pantalla y decidio contestar.
– ?Annika Bengtzon? Hola, soy Beata Ekesjo. Nos conocimos hoy por la manana en el pabellon de Satra. Me dijiste que podia llamarte si tenia algo especial…
Annika resoplo en su interior; «?y tenia que llamar ahora!».
– Claro -dijo cortante-. ?Que pasa?
– Bueno, me pregunto que vas a escribir sobre mi en el periodico de manana.
La voz de la mujer sonaba suave y alegre.
– ?Como? -pregunto Annika y se sento en el banco del recibidor.
– Si, solo me lo preguntaba, es importante que salga bien.
Annika suspiro.
– ?Puedes ser mas precisa? -respondio y miro el reloj.
– Podria contar mas sobre mi misma, como trabajo y cosas asi. Tengo una casa muy bonita, puedes venir a ver como vivo.
Annika oyo que Thomas volvia a encender la television.
– Ahora no es el momento -dijo Annika-. Como comprenderas, nuestro espacio en el periodico es muy reducido. Ni siquiera vamos a mencionarte.
Hubo unos segundos de silencio.
– ?Que quieres decir? ?No vas a escribir sobre mi?
– Esta vez no.
– Pero… ?hablaste conmigo! El fotografo tambien tomo una foto.
– Hablamos con muchas personas sobre las que no escribimos -informo Annika e intento ser moderadamente agradable-. Quiero darte las gracias una vez mas por atendernos esta manana, pero no vamos a publicar nada sobre nuestra conversacion.
El silencio crecio en el telefono.
– Quiero que escribas lo que te dije esta manana -susurro la mujer.
– Lo siento -respondio Annika.
Beata Ekesjo suspiro.
– Bueno -dijo-. Gracias de todos modos.
– Por nada y adios -contesto Annika y corto la conexion.
Se deslizo junto a Thomas en el sofa, le quito el mando a distancia y apago la television.
– ?Donde estabamos? -pregunto.
– ?Quien era? -pregunto a su vez Thomas.
– Una chica que conoci esta manana; parecia algo loca. Es jefa de obra en el pabellon de Satra.
– Entonces seguro que lo pasa mal, por lo menos estadisticamente -respondio Thomas-. Las mujeres jovenes en lugares de trabajo dominados por hombres son las mas puteadas de todas.
– ?Si? ?De verdad? -dijo Annika sorprendida.
– Si. Eso dice un informe que nos acaba de llegar. Muchos estudios apuntan a que las mujeres que cogen trabajos de hombres son las que peor lo pasan en el mercado laboral. Son perseguidas, amenazadas y acosadas sexualmente con mas frecuencia que los hombres. Una investigacion en el departamento de nautica de la escuela tecnica superior de Chalmers mostraba que cuatro de cada cinco marineras eran acosadas a causa de su sexo - informo Thomas.
– ?Como puedes acordarte de todo?
Thomas sonrio.
– Es lo mismo que cuando tu te acuerdas de los detalles de los articulos de Berit Hamrin. Hay mas ejemplos, el militar es solo uno de ellos. Muchas mujeres abandonan el servicio militar, a pesar de ser voluntarias. Los problemas con los companeros masculinos son la causa principal. Las mujeres jefas corren verdaderos riesgos personales, en especial si son intensamente presionadas por sus colegas.
– Esa es una buena historia, deberiamos escribir sobre ella -dijo Annika e intento levantarse.
– Si, deberiais. Pero ahora no; ahora te voy a dar un masaje en los hombros. Quitate el jersey, asi. Y ahora desabrochamos estos corchetes… lo quitamos…
Annika protesto un poco cuando le quito el sujetador.
– Los vecinos nos van a ver…
Thomas se levanto y apago la luz. La unica claridad que entraba en la habitacion era la del farol que se balanceaba abajo en la calle. Todavia seguia nevando, copos grandes como bolas. Annika alargo las manos hacia su marido y lo atrajo hacia si. Al principio se comportaron con tranquilidad, juntos en el sofa acariciandose, besandose y desnudandose.
– Me vuelves loco -susurro Thomas.
Pasaron al suelo y empezaron a hacer el amor, al comienzo con infinita lentitud, luego de forma impetuosa y sonora. Annika chillo al correrse, Thomas se controlo algo mas. Despues Thomas fue a buscar una manta, se apretaron el uno contra el otro y se acostaron de nuevo en el sofa. Rendidos y relajados, yacieron escuchando en la oscuridad el ruido nocturno de la gran ciudad. Debajo de ellos el 48 se detenia con un chirrido de frenos, habia un televisor encendido en casa de los vecinos, alguien gritaba y maldecia en la calle.
– ?Caray! Seria una maravilla estar de vacaciones -exclamo Annika.
Thomas la beso.
– Eres la mejor del mundo -dijo el.
Mentiras
Mi conviccion me acompano desde el comienzo. El mundo era un teatro ideado para enganarme, todas las personas a mi alrededor eran actores del drama. La intencion era hacerme creer que todo era autentico: la tierra, el bosque, los prados, el tractor de Nyman, la aldea, la tienda y el cartero. El mundo tras el Furuberget era un bastidor difuso. Escuchaba sin descanso para descubrir los tonos falsos, esperaba con paciencia a que alguien metiera la pata. Cuando salia de una habitacion me daba la vuelta rapidamente en el umbral para poder ver a las personas de dentro como verdaderamente eran. Siempre fracasaba. Durante los inviernos trepaba al monticulo de nieve fuera, junto a la ventana del salon, para mirar adentro. Cuando yo no estaba presente la gente se quitaba las mascaras, apoyaban sus cansadas cabezas en sus manos y descansaban. Charlaban en voz baja, por fin en serio, naturales, intimos, autenticos y verdaderos. Cuando yo entraba todos estaban obligados a regresar a sus incomodos cuerpos, moradas que les desagradaban, con el rostro amargado y lenguas enganosas.
Estaba completamente segura de que todo se me revelaria cuando cumpliera diez anos. Entonces todas las personas vendrian a mi por la manana con sus cuerpos claros y verdaderos y me vestirian de blanco. Sus rostros estarian tranquilos y serian autenticos. Me llevarian en procesion hasta el granero junto al monte bajo, al otro lado del sendero. Ahi el Director esperaria en la entrada, tomaria mi mano en la suya y me conduciria al Reino.
Me contaria como era todo en realidad.
A veces yo buscaba el viejo granero. No puedo decir cuantos anos tenia, pero mis piernas eran cortas, los pantalones de lana me picaban, el mono de plastico hacia que mis pasos fueran rigidos. Una vez me quede atrapada en la nieve, enterrada hasta la cintura.
El granero estaba en las profundidades de un bosque de maleza, junto a los restos de un riachuelo seco. El techo se habia hundido, las grises paredes de madera destacaban entre el matorral. Un pedazo de la fachada se
