intenta sabotearte la existencia.

Annika se mordio el labio.-A veces me pregunto si vale la pena. En realidad una deberia hacer galletas con los ninos y estar junto a ellos cuando hay algo desagradable en la television…

– Te volverias loca en una semana -contesto Anne.

– Si, seguramente es verdad. Aunque de cualquier manera lo mas importante son los ninos, eso no se puede negar. La mujer que fue asesinada, Christina Furhage, tenia un hijo que murio a los cinco anos. Nunca lo supero. ?Crees que su trabajo y fama podrian borrar ese recuerdo?

– ?Dios mio, que horrible! -exclamo Anne-. ?De que murio?

– Melanoma maligno, cancer de piel. Horrible, ?verdad?

– No, Mirre, ?bajate de ahi…! ?Cuantos anos dijiste que tenia?

– Cinco, los mismos que Kalle.

– ?Y murio de melanoma maligno? ?No puede ser!

Annika no comprendio.

– ?Que quieres decir?

– No puede haber muerto de un melanoma maligno con cinco anos. No es posible.

– ?Como lo sabes? -pregunto Annika sorprendida.

– ?Crees que me queda algun lunar en el cuerpo? ?Eh? ?De verdad? ?O crees que me los he quitado todos antes de cumplir veinte anos? ?Eh? ?Eh? ?De verdad crees que yo me equivocaria en una cosa asi? Por favor Ankan…

Annika noto como crecia su desconcierto. ?Era posible que no hubiese entendido a Helena Starke?

– ?Por que no pudo tener un melanoma maligno? -pregunto ingenuamente.

– Porque la variante maligna del melanoma nunca aparece antes de la pubertad. Aunque quiza tuviera una pubertad muy adelantada. Hay gente que la tiene. Eso se llama…

Annika penso detenidamente. Seguro que Anne Snapphane tenia razon. Era una autentica hipocondriaca, no habia una sola enfermedad que no hubiera creido tener, no habia ningun reconocimiento medico por el que no hubiera pasado. Eran incontables las veces que habia ido en ambulancia a urgencias al hospital de Danderyd, y eran aun mas las veces que habia ido a visitar las distintas urgencias de la ciudad, tanto publicas como privadas. Lo sabia todo sobre tipos de cancer, podia enumerar los diferentes sintomas entre la esclerosis multiple y la familiar amiloidosis del sueno. No estaba equivocada. Por lo tanto Helena Starke estaba equivocada o mintio.

– ?… Annika…?

– Oye, tengo que colgar.

Colgo y sintio que un escalofrio le recorria la espalda. Esto era crucial, lo sabia. El hijo de Christina Furhage no habia muerto de melanoma maligno, quiza murio de otra manera. Afectado por otra enfermedad, un accidente, o ?fue simplemente asesinado? Quiza no murio. Quiza todavia viviera.

Se levanto nerviosa y comenzo a andar de arriba abajo por la cocina, bombeando adrenalina. ?Joder, joder! Sintio que estaba en la pista de algo. Se quedo petrificada. ?Su fuente! El sabia que Christina tenia un hijo, se lo dijo justo antes de colgar. ?La policia estaba en ello! ?Yes, yes, aqui lo tenemos!

– Mama, El Rey Leon se ha acabado.

Entraron en la cocina en pequena procesion, primero Kalle y Ellen un paso detras. Annika mando los pensamientos sobre Christina Furhage a lo mas profundo de su cerebro.

– ?Os gusto? ?Teneis hambre? No, no mas galletas. ?Espagueti? ?O quiza una pizza?

Llamo a La Solo, al otro lado de la calle, y encargo una Caprichosa, una con carne picada y ajo y una tipo calzone con lomo de cerdo. Thomas se enfadaria, pero no importaba. Si queria otra vez guiso de alce podria haber venido a casa a las dos de la tarde y haber comenzado a dorar los trozos de carne.

Evert Danielsson abandono la carretera de Sollentuna y entro en la gasolinera de OK en Helenelund. Alli habia un garaje de auto-lavado para coches; solia ir una vez a la semana para cuidar del coche. Su secretaria reservaba tres horas a partir de las siete de la tarde. En realidad no eran necesarias pero no queria correr riesgos. Un periodo de tres horas seguidas era mucho tiempo para conseguirlo sin previa reserva.

Comenzaba por entrar en la tienda y reunir todo lo que necesitaba, un atomizador de desengrasante Natur, el champu para coches sin cera de OK, dos botellas de cera original Turtle y tres paquetes de trapos. Pagaba en caja, 31,50 por el desengrasante, 29,50 por el champu y 188 por las dos botellas de cera. El tiempo de alquiler costaba 64 coronas la hora, en total era algo menos de 500 coronas por toda una noche. Evert Danielsson sonrio a la chica de la caja y pago con la tarjeta de empresa.

Salio y condujo el coche hasta el garaje habitual, cerro la puerta, saco una silla de camping y coloco el estereo portatil en un banco junto a la esquina. Eligio un CD con arias de operas famosas, Aida, La flauta magica, Carmen y Madame Butterfly.

Mientras la reina de la noche subia en fas sostenidos, el empezo a lavar el coche. El lodo de barro, arenilla y nieve corria hacia los desagues del suelo en pequenos torrentes. Prosiguio pulverizando el coche con desengrasante. Mientras el remedio actuaba se sento en la silla de camping a escuchar La Traviata de Verdi. No es que considerara indispensable escuchar solamente opera en el garaje, a veces escuchaba algun viejo tema como los de Muddy Waters o el rockabilly estilo Hank Williams. Tambien le apetecia de vez en cuando musica realmente moderna; le gustaba Rebecka Tornqvist y algunas canciones de Eva Dahlgren.

Dejo volar los pensamientos, pero pronto volvio a la materia que ahora ocupaba su existencia, su futura ocupacion laboral. Se habia pasado el dia intentando estructurar como seria su trabajo, dar prioridad a las tareas mas apremiantes y comenzar a pensar en las soluciones que habia que tomar. Sintio en alguna parte de su mente un cierto alivio por la desaparicion de Christina. El que la hizo volar en pedazos quiza le rindio un gran favor al mundo.

Cuando la pieza termino cambio de disco y puso un CD de Eric Satie con musica para piano. Los melancolicos tonos inundaron el garaje al volver a coger la manguera y comenzar a aclarar el coche. Chorrear agua no era divertido; lo que Danielsson ansiaba era la fase final, encerar y abrillantar la pintura hasta que resplandeciera y refulgiera. Acaricio con la mano el techo de coche. Sabia que todo iria bien.

Thomas acosto a los ninos pasadas las siete y media. Annika les habia leido El viernes de Madde, un libro de dibujos que contaba la historia de una nina que iba a la guarderia y su mama. En el libro la madre le contaba al personal de la guarderia todo sobre su jefe, al que nadie queria obedecer. Todos los mayores pensaban que eso estaba bien.

– Se puede atacar a los jefes en todas partes, hasta en los libros de ninos -dijo Annika.

– ?Que quieres decir? -pregunto Thomas y consulto el Svenskans naringslivdel.

– Mira este test -respondio Annika y le tendio una revista mensual para mujeres-. Hay que contestar un monton de preguntas y entonces una descubre como le va en el trabajo. Mira la pregunta catorce. ?Como es tu jefe? Las alternativas son: extravagante e inepto, pretencioso e incompetente, arrogante. ?Que te parece esa actitud? Y mira esto, en la pagina siguiente te dan consejos de como ser jefa tu misma. La moraleja es que todos los jefes son unos idiotas, y que los que no son jefes quieren serlo. Las cosas no son asi.

– Claro que no -contesto Thomas y paso la hoja.

– ?Pues toda la sociedad esta construida sobre esos mitos!

– Tu antes criticabas mucho a tus jefes del periodico, ?te has olvidado?

Annika dejo la revista sobre las rodillas y miro reprobadora a Thomas.

– ?Por Dios! No valian para sus puestos.

– ?Ves? -dijo Thomas y continuo leyendo.

Annika siguio sentada en silencio, reflexionando mientras John Pohlman hablaba del tiempo. Habria Navidades blancas en todo el pais, por lo menos hasta el dia veinticinco. Se acercaba un frente de lluvias por el oeste, que podria ocasionar aguaceros en Bohuslan la misma Nochebuena.

– Tu tambien lo pasaste mal en el sindicato antes de ascender, ?o no? -continuo Annika.

Thomas dejo el periodico, apago la television con el mando a distancia y alargo los brazos hacia Annika.

– Ven aqui, carino -dijo el.

Вы читаете Dinamita
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ОБРАНЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату