Patrik continuo leyendo el comunicado.
– «La partida actual fue fabricada en el sur de Polonia durante los ultimos tres anos. Se caracteriza por su alta densidad y alta velocidad de detonacion. La consistencia es suave y el olor relativamente ligero. La sustancia es altamente estable…» ?Que cono quiere decir eso?
– Eso tiene que ver con la seguridad -anuncio Berit-. Es un explosivo seguro.
– ?Como lo sabes? -pregunto Annika sorprendida. Berit se encogio de hombros.
– Tambien me gustan los crucigramas.
– «El contenido de energia es alto, el volumen de gas es algo mas alto de lo normal, la densidad es de cerca de 1,45 kilo por decimetro cubico. La fuerza de detonacion alcanza los 5.500-6.000 m/seg.»
– Espera, ahora llega. «Minex es una de las marcas mas habituales en el mercado de dinamita de Suecia. La sustancia se ha vendido a cientos de proyectos en los ultimos tres anos a traves de un distribuidor general en Nora. No se ha podido determinar la partida a la que pertenecia este explosivo.»
– Vamos, dinamita corriente de obra -dijo Berit.
– ?Y en que obras se utiliza dinamita? -inquirio Annika.
– En casi todas. Se usa para hacer carreteras, en las minas, en las canteras, se hace grava de rocas, se allanan los terrenos para construir pisos… Nosotros contratamos a un dinamitero cuando construimos el cuarto del pozo en la casa de campo. Se hace a diario.
– Es verdad -recordo Annika-. Detonaban continuamente mientras construian el hospital de Sankt Erik, junto a mi casa, en Kungsholmen.
– Escuchad, aqui hay mas. «La carga se activo con la ayuda de detonadores electricos, conectados a un mecanismo retardado hecho con un reloj acoplado a una bateria de coche…»
Patrik dejo el papel y miro a sus colegas.
– ?Joder! -exclamo-. ?Que rebuscado!
Permanecieron sentados en silencio durante un rato y meditaron sobre los datos. Annika quito los pies de la mesa y se estiro.
– Tenemos mucho trabajo -anuncio Annika-. ?Quien hace que? Berit, tu tienes la familia de la victima; Patrik, ?tu haces el analisis de la caza policial?
Los dos reporteros asintieron y Annika prosiguio.
– Yo he escrito quince centimetros sobre los obreros que fueron a su lugar de trabajo y guardaron un minuto de silencio por la muerte de su companero. Podran decir cuanto echan de menos a su amigo.
– ?Lo pasaste mal ahi fuera? -pregunto Berit.
– No, habia una mujer llorando, totalmente desconsolada. Hablaba incoherentemente sobre la culpa, el castigo y la maldad; fue un poco desagradable. No la saco en el texto. No me parece correcto ponerla en evidencia.
– Seguro que haces bien -contesto Berit.
– ?Olvidamos algo? ?Hay algo mas por ahora?
Los reporteros negaron con la cabeza y se dirigieron a sus telefonos y ordenadores. Annika envio su texto a la lata, se puso el abrigo y se fue. Era solo la una y media de la tarde, pero no queria quedarse sentada mas tiempo.
Todavia nevaba cuando Annika llego a la parada del 56 en la Fyrverkarbacken. Como la temperatura rondaba los cero grados, los copos se convertian en un lodo marron grisaceo al alcanzar el suelo. En la embajada rusa podrian formar durante algun tiempo una capa moteada sobre la hierba.
Se sento pesadamente en el banco de la parada del autobus. Estaba sola, lo que la hizo pensar que acababa de perder el autobus. De repente descubrio que estaba sentada sobre algo humedo, un charco o una capa de nieve. Coloco un guante bajo las nalgas.
Iban a celebrar la Navidad en Estocolmo; los padres de Thomas vendrian en Nochebuena. Ella apenas tenia relacion con su familia. Su padre habia muerto, su madre todavia vivia en Halleforsnas, en Sormland, donde Annika habia crecido. Su hermana vivia en Flen y trabajaba esporadicamente de cajera en Ratt Pris. No se veian casi nunca. No importaba. Ya no tenian nada en comun, aparte del tiempo vivido en la agonizante aldea metalurgica. Aunque a veces Annika se preguntaba si verdaderamente habian vivido en el mismo lugar, pues sus experiencias en la pequena aldea habian sido totalmente opuestas.
El autobus estaba casi vacio. Annika se sento al fondo y se apeo en la Hotorget. Fue a PUB y compro juguetes con su tarjeta Visa por 3.218 coronas; se consolo pensando que por lo menos habia conseguido muchos puntos en su tarjeta MedMera. Compro el libro Nuevas salsas, una camisa de Stenstrom para Thomas y un chal de lana para su madre. Thomas tendria que ocuparse de su padre, aunque solia regalarle conac. Regreso al piso de Hantverkargatan a las dos y media. Despues de un momento de duda, escondio las cosas en el fondo del vestidor. Kalle habia encontrado los regalos justamente ahi el ano anterior, pero ahora mismo no tenia fuerzas para buscar otro sitio donde ocultarlos.
Bajo de nuevo al cenagal; tuvo una idea repentina y se dirigio a la tienda de antiguedades de la manzana vecina. Ahi tenian la coleccion mas desquiciada de bisuteria de Estocolmo: grandes collares y pendientes como los de las estrellas de cine de los anos cuarenta. Entro y compro un broche clasico con granates para Anne Snapphane. El hombre elegante de detras del mostrador lo envolvio en papel dorado brillante con una reluciente cinta azul.
Los ninos la recibieron corriendo rebosantes de felicidad cuando entro en la guarderia. La mala conciencia se le clavo en el corazon como un cuchillo. Asi deberia actuar una mama perfecta todos los dias, ?o no?
Fueron al Konsum de la esquina de Scheelegatan con Kungsholmsgatan y compraron masa de avellana, nata, sirope, avellana picada, masa para galletas de especias y chocolate. Los ninos piaban como alondras:
– ?Que vamos a hacer, mama, que sera? ?Nos compras chuches, mama?
Annika se rio y los abrazo en la cola de la caja.
– Si, tendreis chuches. Haremos nuestras propias chucherias, sera divertido.
– A mi me gusta el regaliz salado -dijo Kalle.
Cuando llegaron a casa les puso a los ninos dos grandes delantales. Decidio no pensar en el resultado, dejar simplemente que los ninos se divirtieran. Primero derritio el chocolate en el microondas para que estuviera suficientemente maleable, luego dejo que los pequenos hicieran bolitas con la masa de avellana. No hubo muchas bolas de avellana, y no eran especialmente bonitas. Estaba segura de que su suegra frunciria el entrecejo, pero los ninos se habian divertido, Kalle en particular. Tambien habia pensado hacer caramelo, pero comprendio que los ninos no podrian participar: la masa de caramelo era demasiado caliente. En cambio puso el horno y se dedicaron a la masa de galletas de especias. Ellen estuvo divina. Extendio la masa, hizo figuras y se comio los restos. Comio tanto que no podia moverse. Hicieron tres bandejas, que quedaron bastante bien.
– ?Que bien lo haceis! -dijo a los ninos-. ?Mirad que bonitas han quedado, que galletas mas buenas!
Kalle se hincho de orgullo y cogio una galleta y un vaso de leche a pesar de estar saciado.
Dejo a los ninos frente al televisor mientras recogia la cocina. Le llevo tres cuartos de hora. Se sento con ellos en el sofa cuando llego lo peor, la muerte del papa de
– No he tenido fuerzas para comenzar con los preparativos de Navidad -gimio Anne-. ?Por que tu siempre puedes y yo no?
De fondo Annika oia la musica del Jorobado de Notre Dame. Tambien veian peliculas de Disney en Lidingo.
– Soy yo la que nunca tiene tiempo -arguyo-. Tu casa siempre esta muy limpia. Siempre tengo mala conciencia cuando voy a verte.
– Solo digo «Tonja de Polonia» -respondio Anne-. Por lo demas, ?todo va bien?
Annika exhalo un suspiro.
– Lo estoy pasando mal en el trabajo. Hay un grupito que siempre me hacen la vida imposible.
– Lo se, al principio, cuando te nombran jefa, es bastante jodido. Cuando me nombraron productora, los primeros seis meses crei morirme a diario de dolor de corazon. Siempre hay un amargado hijo de puta que
