– No lo dijo. Queria darle algo.
– Vaya, ?que?
– Tampoco lo se. Dijo que volveria.
Annika esbozo una sonrisa y resoplo por dentro. Los botones tenian que aprender a tomar mejor los recados. Cualquier dia se podria tratar de algo realmente importante.
Paso por la oficina de Patrik camino a su despacho, pero estaba fuera. Tendria que llamarlo al movil para concretar la reunion de las seis. Cuando paso por la mesa de Eva-Britt Qvist comenzo a sonar el telefono de su despacho. Corrio el ultimo tramo. Era Thomas.
– ?Cuando vienes a casa?
– No lo se, pero seguro que tardare. Creo que sobre las nueve.
– Tengo que volver a la oficina, tenemos una reunion a las seis.
Annika se enfado.
– ?A las seis? Pero estoy trabajando. ?Yo tambien tengo una reunion a esa hora! ?Por que no has llamado antes?
Thomas sonaba tranquilo, pero Annika pudo oir que el tambien comenzaba a irritarse.
– Eko tenia datos sobre la politica regional del gobierno hoy por la tarde -anuncio-. Cayo como una bomba en la agrupacion sindical municipal; unos cuantos politicos de la comision van hacia alla. Tengo que estar alli, ?no lo entiendes?
Annika respiro y cerro los ojos. «?Joder, joder!» Tenia que irse a casa.
– Acordamos que yo trabajaria el lunes y el miercoles, y tu el martes y el jueves -dijo ella-. Yo he cumplido con mi parte del trato. Mi trabajo es tan importante como el tuyo.
Thomas se dio por vencido y comenzo a suplicar.
– Por favor, carino -rogo-. Lo se, tienes razon. Pero tengo que volver al trabajo, tienes que comprenderlo. Esta es una reunion de urgencia, no llevara mucho tiempo. He hecho la comida, puedes venir a casa a comer con los ninos y yo volvere en cuanto acabe la reunion. Seguro que hemos terminado antes de las ocho, en realidad no hay mucho que decir. Tu puedes volver al trabajo cuando yo regrese a casa.
Ella resoplo y cerro los ojos; apoyo una mano contra la frente.
– Okey -respondio-. Ahora mismo cojo un taxi.
Se fue a informar a Ingvar Johansson sobre la foto de Herman Osel, pero el jefe de redaccion no estaba en su puesto. El de Foto Pelle estaba sentado hablando por telefono; se puso delante de el y comenzo a agitar las manos.
– ?Que pasa? -pregunto enfadado y coloco el auricular sobre el hombro.
– Viene una foto de Vallentuna, de Christina Furhage y Stefan Bjurling. Revela el carrete y saca copias de todas los negativos. Me tengo que ir, pero volvere sobre las ocho, ?de acuerdo?
El operario de Foto Pelle asintio y volvio al telefono.
No se preocupo de llamar a un taxi sino que cogio uno en la parada de Ralambsvagen. Sentia el estres como una gran bola en el diafragma que crecia hasta dificultarle la respiracion. Esto era justo lo que menos necesitaba ahora mismo.
En el apartamento, los ninos corrieron a su encuentro con besos y dibujos. Thomas la beso apresurado al salir y tomo el mismo taxi con el que ella habia venido.
– Escuchad, tengo que desvestirme, tranquilos…
Ellen y Kalle se detuvieron, sorprendidos al oir su tono irritado. Ella se inclino y los abrazo un poco fuerte y rapido y se fue al telefono. Llamo a Ingvar Johansson; se habia ido a la reunion de las seis. Gruno, ahora no le quedaba tiempo para informar a los otros sobre lo que habia hecho su redaccion durante el dia. Bueno, tendria que hablar con Spiken mas tarde.
La comida estaba sobre la mesa, los ninos ya habian comido. Se sento a la mesa e intento comer muslos de pollo Stina, pero se le hizo una bola en la boca y se vio obligada a escupirlo todo. Comio unas cucharadas de arroz y tiro el resto; no podia comer nada cuando estaba tan estresada.
– Tienes que comer -dijo Kalle reprendiendola.
Dejo a los ninos delante del Calendario de Adviento de la television, cerro la puerta del salon y llamo a Patrik.
– Tigern ha llamado -grito el reportero-. Esta muy enfadado.
– ?Por que? -pregunto Annika.
– Esta de luna de miel en Tenerife, Playa de las Americas, se fue el jueves y vuelve a casa el lunes. Dice que los policias sabian de sobra que el estaba ahi, habian controlado todas las salidas de Arlanda y el habia salido por ahi. La policia espanola le habia detenido y obligado a prestar declaracion durante toda una manana. Por consiguiente se perdio la grisfesten y una bebida gratis junto a la piscina. ?Te puedes imaginar una putada peor?
Annika esbozo una sonrisa.
– ?Vas a escribir algo sobre esto?
– Claro.
– ?Has oido las noticias del Eko sobre los analisis del explosivo?
– Yes, en eso estoy ahora. Ulf Olsson y yo hemos podido entrar en un almacen de explosivos y estamos fotografiando diferentes tipos de cargas explosivas. ?Sabes? ?Parecen salchichas!
?Alabado Patrik! Era absolutamente formidable y entusiasta en todas las situaciones, y el mismo encontraba distintos enfoques para sus articulos.
– ?Has conseguido algo sobre la caza del Dinamitero?
– No, de eso no sueltan prenda. Creo que estan a punto de saber quien es el cabron.
– Tenemos que conseguir algun tipo de confirmacion. Puedo intentar arreglarlo por la noche -dijo Annika.
– Ahora nos tenemos que ir de aqui, si no, nos puede entrar dolor de cabeza dice nuestro dinamitero. Hasta luego.
El calendario parecia haber acabado y los ninos habian comenzado a disputarse una revista de
– ?Podemos hacer un rompecabezas, mama?
Se sentaron en el suelo y desparramaron el rompecabezas de madera, veinticinco piezas con Alfons Aberg y Milla en la cabana del arbol. Annika se sento y toqueteo ausente las piezas. Estuvieron asi sentados hasta que la sintonia de ABC trono a las siete menos diez. Entonces ordeno lavado de dientes mientras veia lo que ABC habia preparado. Habian estado en el pabellon de Satra y habian entrado en el vestuario de los arbitros. Las imagenes no eran especialmente dramaticas, la explosion no parecia haber ocasionado demasiados desperfectos en el local. Todos los rastros del pobre Steffe habian sido cuidadosamente retirados. No tenian ningun dato sobre una pronta detencion. Fue al cuarto de bano a ayudar a los ninos a lavarse los dientes mientras ABC continuaba con un reportaje sobre las compras de Navidad.
– Poneos el pijama y luego leemos Pelle Svanslos. No olvideis las pastillas de fluor.
Los dejo pelear en su cuarto mientras Rapport emitia sus titulares. Apostaban fuerte por los datos de Eko sobre el recorte en la politica regional. No habia nada que necesitara ver. Leyo a Gosta Knutsson y acosto a los ninos, que peleaban obstinados y no querian dormir.
– Estamos casi en Navidad y todos los ninos tienen que ser buenos; si no Papa Noel no vendra -anuncio amenazadoramente.
Resulto y al rato dormian. Llamo a Thomas al trabajo y al movil. Por supuesto, no respondia. Encendio el viejo ordenador del dormitorio y escribio rapidamente de memoria los datos de la conversacion con Helena Starke. Guardo el documento en un disquete y se puso cada vez mas nerviosa. ?Donde diablos estaba Thomas?
Llego a las ocho y media.
– Gracias carino -jadeo al cerrar la puerta.
– ?Le has pedido al taxi que espere? -pregunto secamente.
– No, ?vaya! Me olvide.
Bajo corriendo las escaleras para intentar atrapar el taxi, pero ya se habia ido. Camino hasta la Kungsholmstorg; no habia ningun taxi en la parada. Siguio hasta la farmacia Pafageln y continuo hacia
