grados. Era una suerte que por la manana se hubiera puesto los leotardos, pues habia pensado dar un paseo de regreso a casa. Por lo menos no se moriria de frio. Pero sus calcetines estaban mojados de andar por la nieve y le enfriaban sus pies. Intento mover los dedos para mantenerlos calientes. Los movimientos eran cuidadosos, no se atrevia a mover mucho los pies, la carga explosiva en la espalda podia detonar. Cambiaba frecuentemente de posicion para descansar las distintas partes del cuerpo. Si se tumbaba de lado, uno de los brazos quedaba atrapado, si se tumbaba boca abajo le dolian el cuello; acabo con las piernas entumecidas de estar de rodillas y en cuclillas. A veces lloraba, pero al pasar el tiempo se sintio mas tranquila. Todavia no estaba muerta. El panico desaparecio, recupero la capacidad intelectual. Penso en lo que deberia hacer para escapar. No era posible desatarse y huir, al menos por ahora. Ni pensar en llamar la atencion de los obreros del estadio. Seguramente Beata mintio al decir que estaban trabajando a destajo ahi arriba. ?Por que iban a empezar la reconstruccion el dia antes de Nochebuena? Y ademas Annika no habia visto ni un solo coche, ni una persona en el estadio. Si los obreros realmente habian empezado a trabajar tendria que haber diferentes tipos de maquinaria junto al estadio, y no la habia. De cualquier manera se habrian ido a casa, puesto que ya era de noche. Eso significaba que ya habrian empezado a buscarla. Comenzo a llorar de nuevo al comprender que nadie habria ido a buscar a los ninos a la guarderia. Sabia lo enfadados que se ponian los empleados, le habia ocurrido a Thomas una vez hacia un ano mas o menos. Los ninos estarian ahi sentados esperando a irse a casa para poner el abeto y ella no llegaria. Quiza no volveria nunca mas. Quiza no los veria crecer. Ellen seguramente ni se acordaria de ella. Kalle quiza tuviera vagos recuerdos de su mama, especialmente si veia las fotos del verano cuando estuvieron de vacaciones en la cabana del bosque. Comenzo a llorar desconsoladamente; todo era tan injusto…
Despues de un rato cesaron las lagrimas, no tenia fuerzas para seguir llorando. No podia empezar a pensar en la muerte, pues seguro que se cumpliria como una profecia. Ella lo iba a superar. Estaria en casa a las tres de la tarde para ver al
El telefono movil sonaba de vez en cuando. Busco un palo o algo que pudiera usar para acercar el bolso, pero no encontro nada. Su radio de movimiento era de menos de tres metros a la redonda, el telefono sonaba a una decena de metros de distancia. Bueno, por lo menos significaba que la buscaban.
En realidad no tenia ni idea de la hora que era o cuanto tiempo habia permanecido en el tunel. Era la una y media de la tarde cuando entro, pero no sabia cuanto tiempo habia estado desmayada. Tampoco supo medir el primer momento de panico, pero luego habian pasado por lo menos cinco horas. Por lo que podia calcular ahora deberian ser las seis y media. Aunque podia ser mucho mas tarde, cerca de las ocho y media o las nueve. Tenia hambre y sed, y se habia vuelto a hacer pis encima. No tuvo que pensarselo mucho. Los excrementos se habian solidificado y picaban, era muy desagradable. «Asi deben sentirse los bebes con los panales», penso. Pero a estos los cambian, claro.
De repente le asalto otro pensamiento: «?Y si Beata no vuelve? ?Y si me ha dejado aqui para que me muera?». A nadie se le ocurriria venir hasta aqui durante las fiestas navidenas. Una persona aguanta solo un par de dias sin agua. El dia despues de Navidad todo habria acabado. Comenzo a llorar de nuevo, en silencio y agotada. Luego se obligo a parar. El Dinamitero volveria. Le movia un proposito al tenerla aqui prisionera.
Annika cambio otra vez de posicion. Tenia que intentar pensar con calma. Ella conocia a Beata Ekesjo con anterioridad, deberia partir de lo que sabia de ella como persona. En la corta conversacion en el pabellon de Satra Beata mostro fuertes sentimientos. Habia estado realmente afligida por algo, lo que fuera, y parecia ansiosa por hablar. Annika podria utilizar eso. La cuestion era como. No tenia ni idea de como comportase cuando se esta en manos de una loca. Habia oido en alguna parte que existian cursos para eso, ?o lo habia leido? ?O lo habia visto en la television? ?Si, fue en la television!
En un capitulo de
Annika volvio a cambiar de posicion y se puso de rodillas. Eso quiza sirviera con una persona normal, pero el Dinamitero estaba loco. Ya habia hecho volar a otros por los aires. Eso de los hijos y la compasion quiza no tenia nada que ver con Beata; hasta ahora no habia mostrado mucha lastima por los hijos y las familias. Tenia que pensar en otra cosa, pero con los conocimientos de Cagney: «Hay que mantener una comunicacion con el secuestrador».
?Que habia dicho Beata en realidad? ?Que Annika no habia comprendido su estado de animo? ?Era realmente por eso por lo que estaba aqui? A partir de ahora era el momento de «leer» mejor al Dinamitero. Escucharia atentamente lo que dijera la secuestradora y seria tan sumisa como fuera posible.
Eso haria, mantendria un dialogo con el Dinamitero y simularia comprender y estar de acuerdo con ella. Nunca protestaria, sino que le seguiria la corriente.
Se tumbo sobre el colchon, del lado derecho, contra la pared, y decidio intentar descansar. No le asustaba la oscuridad, lo negro a su alrededor no era peligroso. Pronto llegaron las conocidas sacudidas en el cuerpo, y momentos despues dormia.
Muerte
Fui a la escuela en un edificio de madera de tres pisos. Cuanto mayores eramos, mas arriba recibiamos nuestra ensenanza. Una vez al ano, en primavera, toda la escuela tenia que participar en un simulacro de incendio. Las viejas escuelas ardian como yesca en aquellos tiempos y a nadie se le permitia descuidarse o escaparse.
En mi clase habia un nino que padecia epilepsia, he olvidado su nombre. Por alguna razon el no podia poner las manos por encima de la cabeza. De cualquier manera, participo en el simulacro de incendio el ano despues de que terminara la guerra. Recuerdo ese dia perfectamente. El sol brillaba con una luz fria y palida, el viento era fuerte y borrascoso. Odio las alturas, siempre me ha pasado, y estaba paralizada de miedo cuando sali a la plataforma. El mundo a lo lejos parecia zozobrar en el rio y yo me agarre a la sujecion. Me di la vuelta poco a poco y mire fijamente a la fachada rojo burdeos, baje cada peldano sujetandome con fuerza convulsa. Cuando alcance el suelo estaba completamente extenuada. Entonces levante la vista y vi al nino epileptico descender lentamente por la escalera. Habia llegado al ultimo peldano cuando le oi decir: «Ya no aguanto mas». Se tumbo, volvio el rostro hacia la pared y murio delante de nuestros ojos.
Vino la ambulancia y se lo llevo, nunca antes habia visto un vehiculo asi. Yo estaba junto a las puertas cuando lo subieron a una camilla. Estaba como siempre, solo que algo mas palido, tenia los ojos cerrados y los labios azules. Sus brazos se agitaron un poco por el golpe cuando colocaron la camilla en el coche grande y una ultima brisa le desenredo los rizos rubios antes de que las puertas se cerraran.
Todavia recuerdo mi sorpresa por no haber sentido ningun miedo. Vi a una persona muerta, no era mayor que yo, y no me afecto. El no era ni desagradable ni tragico, solo estaba inmovil.
Despues he pensado muchas veces sobre lo que en realidad hace vivir a una persona. Nuestra mente basicamente no es nada mas que sustancia y electricidad. El que yo todavia piense en el nino epileptico no hace que el aun exista. El esta presente aqui, en esta dimension que llamamos realidad, no en calidad de su propia sustancia, sino como recuerdo.
La cuestion es si podemos herir a la gente de una forma peor que la muerte. A veces sospecho que yo misma he destruido a personas de otra manera distinta a la del profesor que obligo al nino a bajar por la escalera de incendios.
La ultima cuestion es si yo necesito la absolucion y, si es asi, de quien.
