Viernes 24 de diciembre

Thomas estaba sentado junto a la ventana y miraba al Strommen. Estaba despejado y hacia frio; el agua se habia helado y parecia un espejo negro. La fachada grisacea del palacio estaba iluminada y parecia un bastidor contra el cielo invernal; por el Skeppsbron se deslizaban los taxis hacia Gamla Stans Bryggeri. Podia vislumbrar la cola fuera del Cafe Opera.

Se encontraba en el salon de la suite de la esquina del quinto piso del Grand Hotel. La habitacion era tan grande como un apartamento de dos habitaciones, con recibidor, salon, dormitorio y un enorme cuarto de bano. La policia les habia traido aqui. El Grand Hotel era el lugar de Estocolmo que la policia consideraba mas seguro para albergar a personas amenazadas. Aqui vivian con frecuencia reyes y presidentes en visitas de Estado. Los empleados del hotel estaban acostumbrados a actuar en situaciones dificiles. Thomas, por supuesto, no estaba registrado como huesped bajo su verdadero nombre. En la suite de al lado habia, de momento, dos guardaespaldas.

Hacia una hora que la policia le habia comunicado que no habian encontrado ninguna carga explosiva en su apartamento de Hantverkargatan. De cualquier manera tendrian que estar escondidos hasta que el Dinamitero fuera apresado. Anders Schyman habia decidido que Thomas y los ninos podian pasar las Navidades en el hotel a cargo del periodico si fuera necesario. Thomas aparto la vista de la ventana y dejo que sus ojos volaran por la habitacion en penumbra. Deseo que Annika estuviera con el, que los dos juntos hubieran podido disfrutar de aquel lujo. Los muebles eran brillantes y caros, la moqueta verde era tan gruesa como un colchon. Se levanto y se dirigio a la habitacion contigua donde yacian los ninos. Dormian profundamente con respiracion entrecortada, totalmente agotados despues de la aventura de ir de cortas vacaciones. Se habian banado en el bonito cuarto de bano y habian salpicado todo el suelo. Thomas ni siquiera se habia preocupado de secarlo. Para comer habian tomado albondigas con pure de patata, todo servido por el servicio de habitaciones. A Kalle el pure de patata le parecio asqueroso. Estaba acostumbrado a la variante en polvo de Annika. A Thomas no le gustaba cuando Annika hacia salchichas y pure de patata de comida; una vez lo habia llamado comida de cerdos. Al pensar en esas estupidas peleas comenzo a llorar, cosa que no solia hacer.

La policia no tenia ni una sola pista de Annika. Era como si se la hubiera tragado la tierra. El coche que conducia tambien habia desaparecido. No se habia visto a la mujer que ellos creian que era el Dinamitero desde que empezaron a sospechar de ella, el martes por la noche. Se habia emitido una orden de busca y captura regional. La policia no habia comunicado el nombre de la mujer, solo habia dicho que habia sido responsable del proyecto de construccion del estadio olimpico de Sodra Hammarbyhamnen.

Se dio una vuelta por la gruesa moqueta y se obligo a sentarse frente al televisor. Tenia, por supuesto, setenta canales y muchos mas dedicados exclusivamente a la emision de peliculas, pero Thomas no estaba con animos de verla. En cambio se dirigio al recibidor, se metio en el cuarto de bano y tiro la toalla al suelo. Se lavo la cara con agua helada y se cepillo los dientes con el cepillo del hotel. La gruesa felpa absorbio el agua bajo sus pies. Salio y se fue desnudando mientras se dirigia al dormitorio, tiro la ropa echa un ovillo sobre una silla en el recibidor y fue a ver a los ninos. Como de costumbre estaban destapados. Thomas los observo un rato. Kalle se habia abierto de brazos y piernas y ocupaba gran parte de la cama de matrimonio, Ellen estaba encogida sobre las almohadas. Uno de los guardaespaldas estuvo en Ahlens y habia comprado dos pijamas y algunos juegos de Game Boy. Thomas movio las extremidades de Kalle y lo tapo, luego dio la vuelta a la gran cama y se tumbo junto a Ellen. Paso cuidadosamente el brazo por debajo de la cabeza de la nina y la atrajo hacia si. La nina rebullo en suenos y se metio el dedo en la boca. Thomas no se molesto en sacarselo. Respiro profundamente, sintio el olor de la nina y dejo que los ojos se le llenaran de lagrimas.

El trabajo en la redaccion se desarrollaba con concentracion maxima y en total silencio. El nivel de ruidos se habia reducido considerablemente desde que el periodico se habia informatizado hacia unos anos, pero tan silencioso como esta noche no habia estado nunca. Todos estaban reunidos junto a la mesa de redaccion, donde se maquetaba el periodico. Jansson hablaba sin parar por telefono, como de costumbre, pero en voz baja y susurrando. Anders Schyman se habia parapetado en el lugar donde el editorialista se sentaba durante el dia. No hacia gran cosa: durante la mayor parte del tiempo miraba al vacio o hablaba en voz baja por telefono. Berit y Janet Ullberg tenian sus mesas en una esquina de la redaccion, pero ahora estaban sentadas frente a las mesas de los reporteros de noche para poder seguir todo lo que se decia. Patrik Nilsson tambien estaba ahi. Ingvar Johansson le habia llamado al movil a mediodia. El reportero se encontraba en un avion rumbo a Jonkoping, y habia contestado.

– Esta prohibido llevar el movil conectado en los aviones -le informo Ingvar Johansson.

– ?Ya lo se! -grito Patrik alegre-. Queria ver si es verdad que los aviones se estrellan cuando esta conectado.

– ?Se estrella? -pregunto Ingvar Johansson asperamente.

– Todavia no, pero si lo hace tendras una exclusiva mundial. «El reportero del Kvallspressen en la catastrofe aerea. Lea sus ultimas palabras.»

Se rio estrepitosamente e Ingvar Johansson puso los ojos en blanco.

– Creo que esperaremos con la catastrofe aerea, ya tenemos una reportera que es la protagonista del drama de las bombas. ?Cuando puedes estar aqui?

Patrik no desembarco sino que tomo el mismo avion de vuelta a Estocolmo. A las cinco de la tarde estaba de nuevo en la redaccion. Ahora escribia el articulo sobre la persecucion policial del Dinamitero. Anders Schyman lo estudiaba a escondidas. Estaba sorprendido de la rapidez y responsabilidad del joven, habia algo inverosimil en el. El unico defecto que tenia era la crudeza de su alegria por los accidentes, asesinatos y otras tragedias. Pero con algo de madurez esta inoportuna alegria seguramente se apaciguaria. Con el tiempo seria un maravilloso reportero de prensa de la tarde.

Anders Schyman se levanto para ir a buscar un cafe. El que habia bebido antes no le habia sentado bien, pero necesitaba moverse. Le dio la espalda a la redaccion y comenzo a caminar lentamente hacia la hilera de ventanas que daban a la redaccion dominical. Se detuvo a mirar el edificio de enfrente. Todavia habia luz en algunas ventanas, a pesar de ser mas de medianoche. La gente estaba levantada viendo el thriller del Canal 3 y bebian glogg, otros envolvian los ultimos regalos. Algunos balcones tenian arboles de Navidad, la iluminacion centelleaba en los cristales de las ventanas.

Anders Schyman habia hablado repetidas veces con la policia durante la noche. El habia sido el enlace natural entre la redaccion y los inspectores de policia. Cuando Annika no aparecio por la guarderia a las cinco la policia comenzo a tratar el caso como una desaparicion. Despues de hablar con Thomas, la direccion policial considero como improbable la desaparicion voluntaria. Su desaparicion se registro por la noche como secuestro.

Al atardecer la policia les prohibio llamar al movil de Annika. Anders Schyman pregunto por que, pero no le habian dado ninguna respuesta. Sin embargo paso la orden a la redaccion, y por lo que el sabia nadie habia vuelto a llamar.

Los empleados estaban apesadumbrados y destrozados, Berit y Janet Ullberg habian llorado. «Era extrano - penso Anders Schyman-. Escribimos sobre estas cosas cada dia, utilizamos el dolor como especia para agitar y revolver. No obstante no estamos preparados cuando nos afecta personalmente.» Se fue a buscar otro cafe.

Annika se desperto a causa de una corriente de aire en el tunel. Pronto supo lo que significaba. Se habia abierto la puerta de hierro: el Dinamitero habia regresado. El panico hizo que se encogiera como una bola sobre el colchon. Yacia con la respiracion entrecortada mientras los tubos fluorescentes se encendian en el techo.

El taconeo se acercaba. Annika se sento.

– ?Vaya, que bien que estes despierta! -dijo Beata y se dirigio a la mesa de camping.

Comenzo a vaciar el contenido de una bolsa con el rotulo de 7-Eleven y lo coloco alrededor de la pila de linterna y el temporizador. Annika vio algunas latas de Coca-Cola, agua Evian, algunos sandwiches y una tableta de chocolate.

– ?Te gusta Fazers Bla? Es mi favorita -anuncio Beata.

– Tambien la mia -contesto Annika e intento mantener la voz tranquila. No le gustaba el chocolate y nunca habia probado Fazers Bla.

Beata doblo la bolsa y se la guardo en el abrigo.

– Tenemos trabajo -informo y se sento en una de las pequenas sillas de tijera.

Вы читаете Dinamita
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату