– No, senor presidente, no puedo creerlo -dijo, en tono sarcastico-. Si la memoria no me engana, tiene usted un secretario de Estado muy habil en Douglas Oates, respaldado por un Departamento de Estado que ocasionalmente se muestra eficaz. Yo diria que estan en mejores condiciones para comunicar con Castro a traves de los canales diplomaticos existentes.

El presidente sonrio ironicamente.

– Hay veces en que las negociaciones entre paises hostiles deben desviarse de los caminos de la diplomacia. Supongo que en esto esta de acuerdo.

– Si.

– Usted no se mete en politica, ni en asuntos de Estado, ni en fiestas de sociedad de Washington, ni en camarillas, ?verdad, almirante?

– Cierto.

– Pero si yo le diese una orden, la obedeceria.

– Si, senor -respondio Sandecker, sin vacilar-. A menos, naturalmente, que fuese ilegal, inmoral o anticonstitucional.

El presidente reflexiono un momento. Despues asintio con la cabeza y alargo una mano hacia un sillon.

– Por favor, almirante. Tengo el tiempo limitado, pero le explicare brevemente lo que pasa. -Hizo una pausa hasta que Sandecker se hubo sentado-, Veamos… Hace cinco dias, un documento secreto escrito por Fidel Castro paso disimuladamente desde La Habana a nuestro Departamento de Estado. En el fondo, era una proposicion para allanar el camino a unas relaciones positivas y constructivas entre Cuba y los Estados Unidos.

– ?Que tiene esto de sorprendente? -pregunto Sandecker-. Ha estado buscando establecer mejores lazos desde que el presidente Reagan le echo a patadas de Granada.

– Cierto -convino el presidente-. Hasta ahora, el unico acuerdo al que hemos llegado en la mesa de negociaciones ha sido el de elevar los cupos de inmigracion para disidentes cubanos que vengan a Norteamerica. Sin embargo, esto va mucho mas alla. Castro quiere que le ayudemos a sacudirse el yugo de Rusia.

Sandecker le miro con escepticismo.

– El odio de Castro contra los Estados Unidos es una obsesion. ?Por que diablos esta haciendo todavia maniobras para el caso de una invasion? Y los rusos no dejaran que les echen de alli. Cuba representa su unica cabeza de puente en el hemisferio occidental. Y si, en un momento de locura, le retirasen su apoyo, la isla se hundiria en un caos economico. Cuba no puede mantenerse por si sola en pie; no tiene recursos para ello. Yo no daria credito a Fidel, aunque el propio Cristo le aplaudiese.

– Es un hombre voluble -convino el presidente-, pero no menosprecie sus intenciones. Los sovieticos estan enterrados en su propio caos economico. La paranoia del Kremlin contra el mundo exterior ha hecho que su presupuesto militar alcance alturas astronomicas que ya no pueden soportar. El nivel de vida de sus ciudadanos es el peor de todas las naciones industrializadas. Sus cultivos agricolas, sus objetivos industriales, sus exportaciones de petroleo, estan por los suelos. Han perdido los medios de seguir extrayendo una ayuda masiva de los paises del bloque del Este. Y en la situacion de Cuba, los rusos han llegado a un punto donde exigen mas de lo que ofrecen. Los dias de las ayudas de mil millones de dolares, de los prestamos benevolos, del suministro de armas baratas, han quedado atras. Se acabaron los regalos.

Sandecker sacudio la cabeza.

– Aun asi, si yo estuviera en el lugar de Castro, lo consideraria un mal regalo. Es imposible que el Congreso apruebe subvenciones de miles de millones de dolares para Cuba, y los doce millones de habitantes de la isla dificilmente pueden vivir sin articulos de importacion.

El presidente miro el reloj de encima de la repisa de la chimenea.

– Dispongo solamente de otro par de minutos. En todo caso, lo que mas teme Castro no es el caos economico ni una contrarrevolucion, sino el lento y continuo aumento de la influencia sovietica en todos los rincones de su Gobierno. Los hombres de Moscu pican un poco aqui, roban un poco alla, esperando con paciencia el momento oportuno para hacer las maniobras adecuadas para dominar el Gobierno y controlar los recursos del pais. Hasta ahora no se ha dado cuenta Castro de que sus amigos del Kremlin estan intentando segarle la hierba bajo los pies para apoderarse de Cuba. Su hermano, Raul, se quedo pasmado cuando se entero de la grave infiltracion de su cuerpo de oficiales por compatriotas que eran ahora fieles a la Union Sovietica.

– Me parece sorprendente. Los cubanos detestan a los rusos. Sus puntos de vista sobre la vida son antagonicos.

– Cierto que Cuba no pretendio nunca convertirse en instrumento del Kremlin, pero, desde la revolucion, miles de jovenes cubanos han estudiado en universidades rusas. Muchos, en vez de volver a casa para trabajar en un empleo determinado por el Estado, un empleo que pueden aborrecer o que les puede llevar a un callejon sin salida, se dejaron influir por las sutiles ofertas rusas de prestigio y de dinero. Los astutos, que colocaron su futuro por encima del patriotismo, renunciaron en secreto a Castro y juraron fidelidad a la Union Sovietica. Y hay que decir esto en honor de los rusos. Cumplen sus promesas. Y empleando su influencia sobre el Gobierno cubano, elevaron a sus nuevos subditos a posiciones de poder.

– Castro es todavia venerado por el pueblo cubano -dijo Sandecker-. Dudo de que los cubanos se quedaran con los brazos cruzados, viendole totalmente sometido a Moscu.

La expresion del presidente se hizo grave.

– La verdadera amenaza es que los rusos asesinen a los hermanos Castro y culpen de ello a la CIA. Algo bastante facil, ya que es sabido que la Agencia hizo varios atentados contra su vida en los anos sesenta.

– Y el Kremlin tendria las puertas abiertas para instalar un gobierno titere.

El presidente asintio con la cabeza.

– Lo cual nos lleva a su proposicion de un pacto entre Cuba y los Estados Unidos. Castro no quiere alarmar a los rusos y que estos actuen antes de que hayamos accedido a respaldar su juego para echarles del Caribe. Desgraciadamente, despues de hacer el gambito de apertura, ha hecho oidos sordos a mis respuestas y a las de Doug Oates.

– Parece la antigua rutina del palo y la zanahoria para abrir el apetito.

– Asi lo creo yo tambien.

– ?Y como encajan los LeBaron en todo esto?

– Se vieron metidos en ello -dijo el presidente con un toque de ironia-. Ya conoce la historia. Raymond LeBaron volo en su antiguo dirigible en busca de un barco del tesoro. En realidad, tenia otro proyecto en la cabeza, pero esto no le interesa a la AMSN ni a usted personalmente. Quiso el destino que Raul Castro estuviese inspeccionando las defensas fuera de La Habana cuando LeBaron fue localizado por sus sistemas de deteccion en la costa. Entonces se le ocurrio pensar que el contacto podia resultar util. Por consiguiente, ordeno a sus fuerzas de vigilancia que interceptasen el dirigible y lo escoltasen hasta un aerodromo proximo a la ciudad de Cardenas.

– Puedo adivinar el resto -dijo Sandecker-. Los cubanos inflaron el dirigible y ocultaron a bordo un mensajero que llevaba el documento entre los Estados Unidos y Cuba, y lo soltaron, imaginandose que los vientos dominantes lo empujarian hacia los Estados Unidos.

– Algo asi -reconocio sonriendo el presidente-. Pero no confiaron en los vientos variables. Un intimo amigo de Fidel y un piloto subieron a bordo llevando el documento. Condujeron el dirigible hacia Miami, saltaron al agua a pocas millas de la costa y fueron recogidos por un yate que esperaba.

– Me gustaria saber de donde vinieron los tres cadaveres de la cabina de mandos -dijo Sandecker.

– Fue un alarde melodramatico de Castro para demostrar sus buenas intenciones, en el que no he tenido tiempo de reflexionar a fondo.

– ?No han recelado los rusos?

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