– Nunca hemos trabajado juntos en un mismo proyecto -manifesto Renee con una voz ronca que estaba pocos decibeles por encima del susurro-. Pero hemos estado sentados juntos en conferencias en varias ocasiones.

– Yo tambien -dijo Dodge, mientras le estrechaba la mano.

Pitt se sintio tentado de preguntar si Ford y Dodge compartian el mismo garaje, pero prefirio ahorrarse el mal chiste.

– Es un placer volver a verlos.

– Espero que podamos disfrutar de una feliz travesia -comento Giordino con su mejor sonrisa.

– ?Que nos lo podria impedir? -replico Renee dulcemente.

Giordino no le respondio. Fue una de aquellas contadas ocasiones en que no supo que decir.

Pitt permanecio en cubierta durante unos minutos. Solo se escuchaba el chapoteo del agua contra los pilares del muelle. No se veia un alma. El muelle parecia desierto. Casi lo estaba, pero no del todo.

Fue a su camarote de popa, saco una pequena caja negra de la maleta y subio de nuevo la escalerilla, pero esta vez salio a cubierta por el lado opuesto al muelle. Se oculto detras de la timonera, abrio la caja y saco lo que parecia una videocamara; al encender el transformador se escucho un debil y agudo sonido. Despues se echo una manta sobre la cabeza y se asomo poco a poco hasta que sus ojos quedaron por encima de un rollo de soga en el techo de la timonera. Miro a traves del visor monocular de vision nocturna. El aparato ajusto automaticamente la amplificacion, el brillo y el haz de infrarrojos. Luego miro a lo largo del muelle. La imagen que veia tenia un tono verdoso.

La camioneta Chevrolet que habia visto cuando se disponia a subir a bordo del Poco Bonito continuaba aparcada en la oscuridad. El equipo aumentaba veinte mil veces la luz de las estrellas y de las dos farolas situadas a casi cien metros en un extremo del muelle, y eso le permitio ver al conductor de la camioneta como si estuviese en una habitacion con todas las luces encendidas. Descubrio que se trataba de una mujer. Por la manera en que la observadora movia sus gafas de vision nocturna para ver a traves de los ojos de buey del casco, comprendio que no sabia que la habian descubierto. Incluso vio que tenia los cabellos mojados.

Pitt bajo un poco el visor hasta enfocarlo en la puerta de la camioneta. Era obvio que la espia no era una profesional, penso. Tampoco era precavida. Probablemente era una trabajadora de la construccion que hacia de espia para ganarse un sobresueldo, dado que el nombre de la empresa aparecia pintado en la carroceria con letras doradas: ODYSSEY. El nombre no llevaba ningun acompanamiento. Nada de Ltd., Corp. o Co.

Debajo del nombre habia un logo: la estilizada imagen de un caballo a todo galope. A Pitt le resulto conocido, aunque no conseguia recordar donde lo habia visto antes.

?Por que se interesaba Odyssey por una expedicion cientifica de la NUMA? ?Como podian considerar una amenaza a un grupo de cientificos oceanicos? No le encontro ningun sentido a que una gigantesca organizacion enviase a alguien a espiarlos cuando aparentemente no tenia nada que ganar.

No pudo contenerse y se levanto para ir hasta la borda que daba al muelle. Agito una mano en el aire para llamar la atencion de la mujer en la camioneta, que de inmediato lo miro a traves de las gafas de vision nocturna. Pitt se llevo la suya al ojo y le devolvio la mirada. Quedo fehacientemente demostrado que no era una profesional cuando se llevo tal susto que dejo caer las gafas sobre el asiento, puso en marcha el motor y salio disparada por el muelle con un fuerte chirrido de las ruedas traseras.

Renee levanto la cabeza, sorprendida por el estruendo, y lo mismo hicieron Giordino y Dodge.

– ?Que ha sido eso? -pregunto Renee.

– Alguien que tenia prisa -respondio Pitt con tono risueno.

Renee se encargo de soltar las amarras mientras los hombres miraban la maniobra. Gunn se puso al timon. Encendio los motores, y la cubierta vibro con la potencia de los diesel. Luego el Poco Bonito se aparto del muelle y avanzo por el canal del estrecho de los Bluffs, que era la salida al mar. El rumbo, programado en el navegador, oriento la proa hacia el nordeste. Pero Gunn -como la mayoria de los pilotos de las lineas aereas, que prefieren despegar y aterrizar manualmente en lugar de permitir que lo haga el ordenador- se hizo con el timon y guio la embarcacion hacia el mar.

Pitt bajo a su camarote, guardo el visor nocturno en la maleta y cogio su movil Globalstar. Despues regreso a cubierta y se sento comodamente en una tumbona un tanto destartalada. Se volvio con una sonrisa cuando Renee saco una mano con una taza por el ojo de buey de la cocina.

– ?Quieres un cafe? -pregunto.

– Eres un angel -contesto Pitt-. Muchas gracias.

Bebio un sorbo y despues marco un numero en el movil. Sandecker atendio al cuarto timbrazo.

– Sandecker -dijo el almirante, con un tono energico.

– ?No se le olvido decirme alguna cosa, almirante?

– No se a que te refieres.

– A Odyssey.

Hubo un silencio.

– ?Por que lo preguntas?

– Uno de sus empleados nos estuvo espiando cuando subimos al barco. Me interesaria saber por que.

– Sera mejor que te enteres mas tarde -respondio Sandecker cripticamente.

– ?Tiene algo que ver con los trabajos que esta realizando Odyssey en Nicaragua? -replico Pitt, fingiendo la mayor inocencia.

De nuevo se produjo una larga pausa.

– ?Por que lo preguntas?

– Pura curiosidad.

– ?Donde obtuviste la informacion?

Pitt no lo pudo resistir.

– Sera mejor que se entere mas tarde -dijo, y corto la comunicacion.

19

Gunn llevo al Poco Bonito por el canal entre los acantilados del estrecho. No habia ni una sola embarcacion a la vista mientras mantenia la proa en el centro mismo del canal. Las luces de las boyas que marcaban la entrada al puerto se balanceaban a lo lejos con el movimiento de las olas. Una era de color verde, y la opuesta de color rojo.

Mientras Pitt disfrutaba de la noche tropical sentado en la tumbona y entretenido en contemplar como el resplandor de las luces de Bluefields se perdia a popa, el recuerdo de la espia en el muelle permanecio en su mente y se extendio como las raices de una planta.

Habia un pensamiento indefinido que parecia distante y desenfocado. No le preocupaba que los hubiesen observado mientras soltaban las amarras; aquella parte de la intriga parecia carecer de importancia: la presencia de una camioneta con el logo de Odyssey pintado en la puerta no merecia mas de dos puntos en su escala de alerta. Era la prisa de la conductora cuando huyo del muelle lo que le preocupaba. No tenia el menor sentido que hubiese salido pitando. ?Habia sido porque la tripulacion de la NUMA la habia descubierto? Pero, ?que mas le daba? No habian hecho el menor intento de acercarse a la camioneta. La respuesta tenia que estar en otra parte.

Entonces, todo encajo cuando recordo los cabellos mojados de la mujer.

Gunn tenia la mano derecha posada sobre la palanca de los aceleradores, dispuesto a moverlos hacia delante y lanzar la embarcacion a toda velocidad a traves del suave oleaje que llegaba del mar de las Antillas. Con un movimiento subito, Pitt se sento en la tumbona y grito:

– ?Rudi, apaga los motores!

Gunn se volvio a medias al escuchar el grito.

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