gran bola de fuego que se extendio sobre la borda como una catarata ignea. A continuacion lanzaron las jarras, y luego la botella de vino, y todas estallaron en un incendio que abarco la mitad del yate. La lujosa embarcacion se convirtio de pronto en lo que parecia la pesadilla de un psicotico.

Sin esperar a que el pesquero perdiera el impulso, Gunn puso la marcha atras. Durante unos segundos que parecieron eternos, el Poco Bonito permanecio inmovil, con la destrozada proa hundida casi dos metros en el casco del Epona, atrapada como un puno en un tornillo de banco, mientras la helice fustigaba el agua convulsivamente. Diez segundos, quince, despues veinte. Por fin, con un agudo chirrido del plastico y los metales al romperse, comenzo a separarse. En cuanto la destrozada proa dejo el espacio libre, el legamo marron entro por el boquete como un torrente y el yate comenzo a escorar.

Dos de los tripulantes del Epona, que estaban en el casco opuesto, comenzaron a disparar con sus armas automaticas contra el Poco Bonito. Su punteria era bastante incierta y disparaban bajo porque su mirada se veia afectada por la inclinacion del casco de estribor. Los proyectiles levantaron surtidores en el agua alrededor del pesquero y unos cuantos atravesaron el casco. El agua penetro inmediatamente por los pequenos orificios.

Pitt y Giordino dispararon a bulto entre el humo y las llamas hasta que ceso toda resistencia a bordo del yate. La superestructura estaba oculta por el humo y el fuego. Se escuchaban claramente los gritos y alaridos en medio de la conflagracion. Avivadas por una leve brisa, las llamas asomaron por el enorme boquete en el casco de estribor. El catamaran se hundia cada vez mas, al tiempo que el casco de babor se levantaba por encima del agua.

Todos los que estaban a bordo del Poco Bonito se amontonaron en la borda para contemplar fascinados la agonia del yate. La tripulacion del Epona subio sin demora al helicoptero, que ya tenia los motores en marcha. El piloto compenso el angulo de inclinacion en el despegue y de inmediato puso rumbo a tierra, sin preocuparse por los heridos a los que acababa de condenar a una muerte segura.

– Ponte a su costado -le ordeno Pitt a Gunn.

– ?Quieres que lo aborde? -pregunto Rudi, inquieto.

– Quiero que te acerques lo suficiente para que pueda saltar a bordo.

Consciente de que no tenia sentido discutir con Pitt, Gunn se encogio de hombros y comenzo a acercar el barco averiado al yate, que ardia desde la timonera hasta la proa. Realizo la maniobra marcha atras para aliviar la presion del agua que entraba por la proa rota.

Mientras tanto, Giordino trabajaba furiosamente entre los destrozos de la sala de maquinas del Poco Bonito haciendo las reparaciones imprescindibles para mantener el barco a flote y con potencia. Renee se ocupo de despejar la cubierta de todo lo superfluo, por el sencillo procedimiento de arrojarlo por la borda. Dodge, que estaba tiznado de pies a cabeza, bajo a la sentina, arrastro una bomba de achique hasta la seccion de proa y comenzo a bombear para achicar el agua que entraba por el agujero que llegaba hasta el mamparo de proa.

Pitt espero mientras Gunn maniobraba cuidadosamente para situar el Poco Bonito junto al Epona y cuando casi se tocaban se encaramo a la borda y salto a la cubierta del catamaran detras del salon comedor. Afortunadamente, la brisa empujaba el fuego hacia proa y la seccion de popa aun estaba libre del incendio. Si pretendia encontrar a algun superviviente, tendria que hacerlo a la carrera antes de que el yate se hundiera en las profundidades. El rugido del incendio descontrolado era como el de una locomotora lanzada a toda velocidad.

Entro en el salon comedor y lo encontro vacio. Tampoco encontro a nadie en las otras salas. Intento subir la escalerilla alfombrada hasta la timonera, pero se encontro con una pared de fuego que lo obligo a retroceder. El humo se le colaba por la nariz hasta los pulmones. Le lloraban y le ardian los ojos. Con los cabellos y las cejas chamuscadas, ya estaba por renunciar a la busqueda y abandonar el barco cuando tropezo con un cuerpo tendido en el suelo de la cocina. Se agacho y al tocarlo se sorprendio al comprobar que se trataba de una mujer vestida solo con un biquini. Se la cargo al hombro y regreso tambaleandose a la cubierta de popa, casi ahogado y ciego por el humo.

Gunn evaluo la situacion en un santiamen y acerco el pesquero al yate hasta que chocaron las bordas. Luego salio corriendo de la timonera y ayudo a Pitt a pasar el cuerpo inerte de la mujer por encima de la borda. El calor de las llamas comenzo a chamuscar la pintura del casco del Poco Bonito. Despues de acostar a la mujer suavemente en la cubierta, y sin tener tiempo para fijarse en otro detalle mas alla de la larga cabellera roja, Gunn corrio de regreso a la timonera y se apresuro a apartar al barco del catamaran incendiado.

Pitt, que apenas si podia ver con los ojos irritados por el humo, le busco el pulso y comprobo que era normal, lo mismo que la respiracion. Le aparto los cabellos rojos de la frente, donde tenia un moreton del tamano de un huevo. Dedujo que al producirse la colision se habia golpeado la cabeza con tanta fuerza que habia perdido el conocimiento. La piel del rostro, los brazos y las largas y perfectamente torneadas piernas mostraban un bronceado uniforme. Su rostro era de una gran belleza, con una tez sin macula y los labios gruesos y sensuales.

La nariz respingona era el complemento perfecto. Como tenia los ojos cerrados, no podia ver su color. Pero todo lo demas mostraba una mujer muy atractiva, con el cuerpo esbelto de una bailarina.

Renee acabo de arrojar por la borda una caja de boyas y se acerco rapidamente a la mujer tendida en la cubierta.

– Ayudame a llevarla abajo. Yo me ocupare de atenderla.

Todavia medio ciego, Pitt llevo a la mujer del yate hasta su camarote y la acosto en la litera.

– Solo tiene un buen chichon en la frente -comento-. Podrias suministrarle aire de una de las botellas para ayudarle a limpiar el humo de los pulmones.

Pitt subio a cubierta a tiempo para presenciar el final del yate.

Se hundia lentamente, con el casco y la superestructura que una vez habian sido de color lavanda ennegrecidos por el fuego y manchados con el legamo marron. Un patetico y triste final para un hermoso barco. Lamento haber sido el causante de su desaparicion. Pero despues la logica reemplazo a la tristeza, cuando se imagino al Poco Bonito sufriendo el mismo destino, con toda su tripulacion muerta. Su pesar fue sustituido por la euforia de que sus companeros y el estuvieran sanos y salvos.

El casco de estribor del catamaran ya estaba hundido del todo debajo del agua marron. El casco de babor permanecio un par de minutos en el aire mientras la superestructura se sumergia lentamente, dejando atras una espiral de humo. Las helices de bronce pulido brillaron al sol, y luego desaparecieron. Excepto por el siseo cuando el agua apago las llamas, el yate se hundio en silencio, sin protestas, como si quisiera ocultar cuanto antes en que mina se habia convertido. Lo ultimo que se vio de el fue la bandera con el caballo dorado. Luego, el indiferente mar marron se la engullo.

Tras la desaparicion, el combustible afloro a la superficie y se extendio sobre el legamo para pintarlo de negro con manchas que el sol volvia irisadas. De cuando en cuando aparecian burbujas, junto con restos que salian a la superficie y se quedaban alli, como si esperaran ser arrastrados hasta alguna playa lejana por el viento y las mareas.

Pitt le dio la espalda a la tragedia y entro en la timonera, que tenia el suelo cubierto de cristales rotos.

– ?Que te parece, Rudi? ?Llegaremos a la costa o tendremos que acomodarnos en las balsas?

– Quiza lo consigamos si Al logra que el motor no se pare y Patrick consigue achicar el agua que entra por la proa, cosa que parece poco probable. Entra mas de lo que sacamos.

– Tambien entra agua por los agujeros de las balas, por debajo de la linea de flotacion.

– Hay una lona en uno de los armarios. Si pudieramos bajarla sobre la proa como una mascara, quiza lograriamos reducir la entrada de agua lo suficiente para que no supere la capacidad de la bomba.

Pitt miro hacia la proa, que estaba hundida casi medio metro en el agua.

– Yo me encargo.

– No tardes mucho -le advirtio Gunn-. Continuare marcha atras para disminuir el ritmo de la inundacion.

Pitt se asomo a la escotilla de la sala de maquinas.

– Al, ?que tal pinta la fiesta?

Giordino se acerco a la escotilla. Estaba hundido hasta las rodillas en el agua mezclada con legamo marron,

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