tenia las ropas empapadas, y las manos, los brazos y el rostro cubiertos de aceite.
– Apenas si consigo mantenerme por delante, y creeme, esto no es una fiesta.
– ?Puedes echarme una mano en cubierta?
– Dame cinco minutos para limpiar la bomba. El legamo la tapona si no limpio los filtros.
Pitt bajo la escalerilla y fue hasta el armario ubicado mas alla de los camarotes, para sacar la lona encerada. Pesaba mucho, pero consiguio arrastrarla hasta la escotilla de proa y sacarla a cubierta. Giordino no tardo en reunirse con el; por el aspecto, parecia haberse caido en un pozo de alquitran. Entre los dos desplegaron la lona y ataron las cuatro puntas con cabos de nailon. En dos de las puntas ataron partes del motor destrozado por la granada, para que se hundieran. En cuanto estuvieron preparados, Pitt le hizo una sena a Gunn para que redujera la velocidad.
Lanzaron la lona por encima de la proa aplastada, con los cabos bien sujetos. Esperaron a que el lado de la lona con los pesos se sumergiera en la mezcla de agua y legamo. Luego Pitt le grito a Gunn.
– ?Muy bien, ahora adelante muy despacio!
Se situaron uno a cada banda y tiraron de los cabos hasta que el extremo sumergido quedo por debajo de la proa. A continuacion ataron los dos cabos y luego recogieron los otros dos cabos para que la lona cubriera toda la seccion danada, cosa que redujo considerablemente la entrada de agua. En cuanto acabaron de atar los dos cabos restantes, Pitt se asomo a la escotilla de proa.
– ?Que tal ahora, Patrick?
– Funciona -respondio Dodge, cansado pero contento-. Habeis conseguido reducir la entrada de agua en un ochenta por ciento. La bomba podra achicar el resto sin problemas.
– Tengo que volver a la sala de maquinas -dijo Giordino-. Tiene un aspecto horrible.
– Como tu -afirmo Pitt con una sonrisa. Apoyo un brazo en los hombros de su companero-. Avisame si necesitas que te eche una mano.
– No haras mas que incordiarme. Tendre las cosas controladas dentro de un par de horas.
Pitt entro en la timonera.
– Ya podemos ponernos en camino, Rudi. El parche parece que funciona.
– Es una suerte que los controles del navegador esten intactos. He programado el rumbo a Barra del Colorado, en Costa Rica. Alli tengo un viejo amigo de la Armada que esta retirado y que vive junto a un club nautico. Atracaremos en su muelle y haremos las reparaciones necesarias para poder llegar luego al astillero de la NUMA en Fort Lauderdale.
– Una sabia decision. -Pitt senalo hacia el enorme y misterioso buque portacontenedores que se veia fondeado frente a Barra del Rio Maiz-. Podriamos tener problemas si vamos alli. Mas vale prevenir que curar.
– Tienes razon. En cuanto las autoridades nicaraguenses se enteren de que hemos hundido un yate en sus aguas, nos detendran. -Se enjugo con un trapo la sangre que le manaba de un corte en la mejilla-. ?Cual es la historia de la mujer que rescataste?
– La averiguare en cuanto recobre el conocimiento.
– ?Has llamado al almirante para informarle de lo ocurrido, o quieres que lo haga yo?
– Ya lo llamo yo.
Pitt fue a la cocina y se sento delante del ordenador que la tripulacion usaba para entretenerse con los juegos, enviar correos electronicos y buscar alguna cosa en internet. Escribio el nombre del yate,
– ?Que tal esta? -le pregunto.
– Si por mi fuera, ya hubiera arrojado por la borda a esa estupida arrogante.
– ?Insoportable?
– Ni te lo imaginas. En cuanto abrio los ojos, comenzo a meterse conmigo. No solo es una mandona, sino que no habla mas que espanol. -Renee hizo una pausa y sonrio con picardia-. Es una farsante.
– ?Como lo sabes?
– Mi madre se apellidaba Ybarra. Yo hablo el espanol mucho mejor que nuestra invitada.
– ?Se niega a responder en ingles?
– Asi es, pero es pura farsa. Quiere hacernos creer que solo es una pobre mujer mexicana que trabajaba de cocinera. El maquillaje y el biquini de diseno la traicionan. La tia tiene clase. No es una criada.
Pitt desenfundo su vieja Colt.45.
– Dejame que juegue al tipo duro con ella.
Entro en el camarote donde estaba la mujer, se acerco a ella y apoyo suavemente el canon del arma en la nariz respingona.
– Siento tener que matarte, preciosa, pero no queremos dejar testigos. Lo comprendes, ?verdad?
Los ojos color ambar se desorbitaron y bizquearon al mirar la pistola. Le temblaron los labios al sentir el frio del acero. Miro los inescrutables ojos verdes de Pitt.
– ?No, no, por favor! -grito en ingles-. ?No me mate! Tengo dinero. Dejeme vivir y le hare un hombre rico.
Pitt miro a Renee, que lo miraba boquiabierta, sin tener muy claro si acabaria disparandole a la mujer.
– ?Quieres ser rica, Renee?
Renee comprendio el juego y lo siguio.
– Ya tenemos una tonelada de oro escondida en la bodega.
– No te olvides de los rubies, las esmeraldas y los diamantes -anadio Pitt.
– Quiza decidamos no arrojarla a los tiburones durante un par de dias si nos dice todo lo que sabe del falso barco pirata, y por que nos persiguieron durante toda la noche con la intencion de matarnos a todos y hundir nuestro barco.
– ?Si, si, por favor! -balbuceo la mujer-. ?Puedo decirles lo que se!
Pitt advirtio un extrano reflejo en los ojos, que no invitaba precisamente a la confianza.
– Te escuchamos.
– El yate era de mi esposo y mio -comenzo-. Estabamos haciendo un crucero desde Savannah a traves del canal de Panama hasta San Diego, cuando se nos acerco lo que parecia un inofensivo barco pesquero cuyo capitan nos pidio un botiquin de emergencia para tratar a un marinero herido. Por desgracia mi marido cayo en la trampa y, antes de que pudieramos reaccionar, los piratas habian abordado nuestro yate.
– Antes de continuar -dijo Pitt-, sera mejor que nos presentemos. Soy Dirk Pitt y ella es Renee Ford.
– Ha sido una descortesia por mi parte no haberles dado las gracias por salvarme. Me llamo Rita Anderson.
– ?Que le paso a su marido y a la tripulacion?
– Los asesinaron a todos y arrojaron los cadaveres al mar. A mi me perdonaron porque creyeron que les serviria como cebo para atrapar a otros barcos.
– ?A que se refiere? -pregunto Renee.
– Creian que ver a una mujer en biquini en la cubierta los haria acercarse lo bastante para abordarlo.
– ?Ese fue el unico motivo para perdonarle la vida? -pregunto Pitt con un tono de duda.
La mujer asintio con un gesto.
– ?Tiene alguna idea de quienes eran o de donde venian?
– Eran bandidos nicaraguenses convertidos en piratas. A mi marido y a mi nos habian advertido que no navegaramos por estas aguas, pero creimos que al navegar cerca de la costa no correriamos ningun peligro.
– No deja de ser curioso que unos vulgares piratas supieran pilotar un helicoptero -murmuro Renee.
– ?Cuantos barcos capturaron y hundieron desde que se hicieron con el yate? -quiso saber Pitt.
– Tres, que yo sepa. Despues de asesinar a las tripulaciones y apoderarse del botin, los hundieron a todos.
– ?Donde estaba usted cuando chocamos con el yate? -pregunto Renee.
– ?Eso fue lo que paso? -replico la mujer, con una expresion inocente-. Estaba encerrada en mi camarote. Escuche el ruido de unas explosiones y disparos. Despues el yate se sacudio violentamente y estallo un incendio. Lo ultimo que recuerdo antes de perder el conocimiento fue ver como se destrozaba el mamparo del camarote.
