Georgescu parecia disfrutar muchisimo con la hoguera, silbaba, acomodaba troncos sueltos, y luego dispuso un primitivo aparejo para la olla que saco de la mochila. No tardo en preparar un guiso y cortar pan, sonriendo a las llamas, y recorde que, al fin y al cabo, era tan escoces como gitano.

El sol se puso antes de que la cena estuviera preparada, y cuando desaparecio detras de las montanas, las ruinas se sumieron en la oscuridad, con las torres recortadas contra un crepusculo perfecto. Algo (?buhos?, ?murcielagos?) entro y salio por el hueco de una ventana, desde la cual habian volado flechas contra las tropas turcas tanto tiempo atras.

Cogi mi estera y la acerque al fuego lo maximo posible. Georgescu habia improvisado una esplendida cena, y mientras comiamos me hablo de nuevo de la historia del lugar.

– Una de las historias mas tristes de la leyenda de Dracula procede de este lugar. ?Has oido hablar de su primera esposa?

Negue con la cabeza.

– Los campesinos que viven por aqui cuentan una historia acerca de ella que debe de ser cierta. Sabemos que en el otono de 1462 Dracula fue expulsado de su fortaleza por los turcos y no regreso cuando ocupo de nuevo el trono de Valaquia en 1476, justo antes de que le mataran. Las canciones de estos pueblos cuentan que la noche en que el ejercito turco llego al risco de ahi enfrente -senalo hacia el terciopelo oscuro del bosque- acamparon ante la antigua fortaleza de Poenari, y trataron de tirar abajo el castillo de Dracula a canonazos desde la orilla de enfrente del rio. No tuvieron exito, de modo que su comandante ordeno asaltar el castillo a la manana siguiente.

Georgescu hizo una pausa para atizar el fuego, que ardio con mas intensidad. La luz bailo en su rostro moreno y en sus dientes de oro, y sus rizos oscuros adoptaron el aspecto de cuernos.

– Durante la noche un esclavo del campamento turco, que era pariente de Dracula, lanzo en secreto una flecha hacia la abertura de la torre del castillo, pues sabia que alli se hallaban los aposentos privados de Dracula. Sujeto a la flecha la advertencia de que debia huir del castillo antes de que su familia y el fueran hechos prisioneros. El esclavo vio la figura de la esposa de Dracula leyendo el mensaje a la luz de las velas. Los campesinos refieren en sus viejas canciones que la mujer dijo a su marido que preferia ser devorada por los peces del Arges antes que ser esclava de los turcos, que, como ya sabe, no eran muy amables con sus prisioneros. -Georgescu me dedico una sonrisa diabolica por encima del guiso-. Entonces subio corriendo las escaleras de la torre, probablemente aquella, y se arrojo desde lo alto. Dracula, por supuesto, escapo por el pasadizo secreto. -Asintio como si tal cosa-.

Esta parte del Arges se llama todavia Riul Doamnei, que significa el Rio de la Princesa.

Me estremeci, como podras imaginar. Aquella tarde me habia asomado al precipicio. La distancia hasta el rio, muy abajo, es casi inimaginable.

– ?Tuvo Dracula hijos de su esposa?

– Oh, si. -Georgescu me sirvio un poco mas de guiso-. Su hijo era Mihnea el Malo, quien goberno Valaquia a principios del siglo dieciseis. Otro sujeto encantador. Su linaje produjo toda una serie de Mihneas y Mirceas, todos desagradables. Dracula volvio a casarse, esta segunda vez con una mujer hungara que era pariente del rey Matias Corvino.

Engendraron un monton de Draculas. -?Aun existen en Valaquia o Transilvania?

– No creo. Los habria localizado en tal caso. -Partio un pedazo de pan y me lo dio-. Ese segundo linaje tenia tierras en la region de Szekler y se mezclo con hungaros. El ultimo se caso con un miembro de la nooble familia Getzi y tambien desaparecio.

Anote todo esto en mi libreta, entre bocado y bocado, aunque no creia que pudiera conducirme a ninguna tumba. Esto me llevo a pensar en una ultima pregunta, que no me hacia ninguna gracia formular en una oscuridad tan enorme y profunda.

– ?Es posible que Dracula fuera enterrado aqui, o que su cadaver fuera trasladado hasta este castillo desde Snagov, con el fin de protegerlo de profanaciones?

Georgescu rio.

– No pierde la esperanza, ?eh? No, nuestro amigo esta en Snagov, hagame caso. Esa capilla de ahi tenia una cripta, desde luego. Hay una zona hundida, con un par de peldanos que bajan. La excave hace anos, cuando vine por primera vez. -Me dedico una amplia sonrisa-. Los aldeanos no me dirigieron la palabra durante semanas. Pero estaba vacia. Ni siquiera habia huesos.

Poco despues empezo a bostezar de una manera prodigiosa. Acercamos nuestras

provisiones al fuego, nos envolvimos en nuestras mantas de viaje y guardamos silencio. La noche era helada y me alegre de haber llevado mis prendas de mas abrigo. Contemple las estrellas un rato (parecian muy cercanas al oscuro precipicio) y escuche los ronquidos de Georgescu.

Al final debi dormirme tambien, porque cuando desperte el fuego estaba casi apagado y jirones de nubes cubrian la cumbre de la montana. Me estremeci, y estaba a punto de levantarme para arrojar mas lena al fuego cuando un crujido proximo me helo la sangre en las venas. No estabamos solos en las ruinas, y quienquiera que compartiera el oscuro recinto con nosotros estaba muy cerca. Me puse poco a poco de pie, mientras pensaba en si debia despertar a Georgescu en caso necesario y me preguntaba si llevaria armas en su bolsa zingara, ademas de las ollas. Se habia hecho un silencio de muerte, pero al cabo de unos segundos la tension fue excesiva para mi. Introduje una rama de nuestra pila en el fuego, y cuando se prendio tuve una antorcha, que alce con cautela.

De repente, en las profundidades de la zona de la capilla invadida por la maleza, la luz de mi antorcha capto el brillo rojizo de unos ojos. Mentiria, amigo mio, si dijera que no se me pusieron los pelos de punta. Los ojos se acercaron un poco mas, pero no vi si estaban muy alejados del suelo. Me miraron durante un largo momento y experimente la sensacion irracional de que poseian conciencia, de que sabian quien era yo y me estaban tomando la medida. Despues, aplastando la maleza, una gran bestia aparecio ante mi vista, volviendo la cabeza a un lado y a otro, y luego se alejo en la oscuridad. Era mi lobo de un tamano asombroso. A la escasa luz vi apenas un momento su espeso pelaje y su enorme cabeza, justo antes de que saliera de las ruinas y se desvaneciera.

Me acoste de nuevo, y decidi no despertar a Georgescu ahora que el peligro parecia haber pasado, pero no pude dormir. Una y otra vez (al menos en mi mente), veia aquellos ojos inteligentes y penetrantes. Supongo que finalmente me hubiera llegado a dormir, pero mientras estaba despierto tome conciencia de un sonido lejano que parecia ascender hacia nosotros desde la oscuridad del bosque. Al final, demasiado inquieto para seguir acostado, me levante una vez mas y atravese de puntillas el patio para mirar por encima del muro. La pendiente mas abrupta desde el borde del precipicio era la que daba al Arges, como va he dicho, pero a mi izquierda habia una zona en que la ladera boscosa era mas suave, y oi llegar desde alli el murmullo de muchas voces y un resplandor que bien podia ser de hogueras de campamento. Me pregunte si habria gitanos acampados en aquellos bosques.

Tendria que preguntarselo a Georgescu por la manana. Como si ese pensamiento le hubiera conjurado, mi nuevo amigo aparecio de repente a mi lado, medio dormido.

– ?Pasa algo?

Miro por encima del muro.

Senale.

– ?Podria ser un campamento gitano?

El hombre rio.

– No, no tan lejos de la civilizacion. -Bostezo, pero sus ojos se veian brillantes y

despiertos a la luz de nuestro fuego agonizante-. De todos modos, es peculiar. Vamos a echar un vistazo.

No me gusto nada la idea, pero unos minutos despues nos habiamos puesto las botas y estabamos bajando por el sendero en direccion al sonido. Fue aumentando de intensidad, subiendo y bajando, una siniestra cadencia. No eran lobos, pense, sino voces de hombres.

Intente no pisar ninguna rama. En un momento dado, observe que Georgescu introducia una mano en la chaqueta. Iba armado, pense con satisfaccion. Pronto vimos la luz de un fuego que parpadeaba entre los arboles, y el arqueologo me indico por senas que me agachara, y despues se acuclillo a mi lado entre la maleza.

Habiamos llegado a un claro del bosque, y estaba lleno de hombres. Formaban dos circulos alrededor de una hoguera y cantaban. Uno, al parecer el lider, estaba de pie cerca del fuego,

y siempre que su cantico alcanzaba un crescendo, todos levantaban un brazo para saludarle y apoyaban la

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